Comienzo por decir que la posición de UNICEF, organismo dependiente de la ONU, no es apoyar una prohibición total de los teléfonos celulares para niños y adolescentes. TERE VALE Por ser psicóloga nunca faltan amigos o incluso familiares que me preguntan cuál es mi opinión sobre la posibilidad de prohibir el uso de teléfonos inteligentes …
¿Prohibido prohibir?

Comienzo por decir que la posición de UNICEF, organismo dependiente de la ONU, no es apoyar una prohibición total de los teléfonos celulares para niños y adolescentes.
TERE VALE
Por ser psicóloga nunca faltan amigos o incluso familiares que me preguntan cuál es mi opinión sobre la posibilidad de prohibir el uso de teléfonos inteligentes o redes sociales hasta los 16 años. El asunto es bastante complejo y debo reconocer que, dado que esta prohibición se da tanto en países europeos como en Australia, me he venido preocupando por este tema. Dada la trascendencia de tomar una u otra decisión, prohibir o no prohibir, un buen número de instituciones interesadas en la salud de los niños han trabajado el tema y compartido sus posicionamientos.
Comienzo por decir que la posición de UNICEF, organismo dependiente de la ONU, no es apoyar una prohibición total de los teléfonos celulares para niños y adolescentes. Su posición es más moderada, dado que lo que se pretende es garantizar un uso seguro de esta tecnología en estas edades, en lugar de confiar en las prohibiciones para evitarnos a los adultos problemas con nuestros hijos, tanto adictivos (¿?) como emocionales.
Las prohibiciones, sigo con UNICEF, por sí solas no garantizan un uso seguro. Las redes y los celulares llegaron para quedarse y muchos adolescentes seguirán entrando a ellos y a internet a través de otros dispositivos o cuentas, abierta o sigilosamente, lo que puede llevarlos a situaciones aún menos reguladas y probablemente más peligrosas.
El entorno digital está ya en todas partes, no se trata de usar o no un celular. De un modo u otro lo digital nos alcanza a todos.
Tanto la OCDE, la UNESCO, la OMS como la ya mencionada UNICEF,coinciden en que el uso ilimitado del celular puede llegar a afectar la atención, y el equilibrio emocional de los chicos.
También están de acuerdo en que las redes sociales conllevan la posibilidad del ciberacoso y/o la entrada a contenidos inadecuados en estas edades.
Están igualmente, y en forma unánime de acuerdo, con que los padres y maestros deben participar activamente en la educación digital de los menores. También están de acuerdo con algo importante: las empresas tecnológicas deben mostrar en sus contenidos una mayor responsabilidad encaminada a la protección de chicos y chicas.
Estamos totalmente de acuerdo, pero de ahí a prohibir hay una enorme distancia que resulta tan ineficiente como querer tapar el sol con un dedo.
UNICEF recomienda que en las escuelas se limite el uso de los teléfonos durante las clases para favorecer la concentración, el aprendizaje y la convivencia, pero no sugiere como política universal retener o prohibir los celulares a los estudiantes.
La regulación del uso del celular en estas edades debe equilibrar la protección de su uso con el derecho de niños y adolescentes a acceder a nuevas tecnologías y a sus beneficios.
Padres y maestros estamos para educar digitalmente a los niños y acompañarlos en este novedoso camino en el que debemos procurarles, desde luego, entornos digitales seguros.
Enseñar a tener autocontrol y un pensamiento crítico, en lugar de depender de las prohibiciones, debe formar parte de la educación de nuestros hijos. La prohibición por sí sola no resuelve de fondo los problemas.
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