En el oeste de Argentina, en las estribaciones de los Andes, un grupo de empresarios tecnológicos y multimillonarios construye Wamani, un proyecto de aproximadamente 32 mil hectáreas diseñado para funcionar como refugio ante escenarios extremos como una guerra nuclear, un colapso económico o una catástrofe global. El proyecto es encabezado por el empresario tecnológico argentino-español …
Wamani: el refugio de multimillonarios argentinos ante un posible apocalipsis.

En el oeste de Argentina, en las estribaciones de los Andes, un grupo de empresarios tecnológicos y multimillonarios construye Wamani, un proyecto de aproximadamente 32 mil hectáreas diseñado para funcionar como refugio ante escenarios extremos como una guerra nuclear, un colapso económico o una catástrofe global.
El proyecto es encabezado por el empresario tecnológico argentino-español Martín Varsavsky, quien adquirió el terreno en diciembre de 2023 junto con otros cinco inversionistas, entre ellos Alec Oxenford, actual embajador argentino en Washington, y Dan Lubetzky, fundador de Kind.
Una comunidad preparada para resistir
La propiedad ya cuenta con viviendas prefabricadas, domos geodésicos, una pista de aterrizaje y más de 80 kilómetros de caminos internos. Sus responsables buscan desarrollar una comunidad capaz de funcionar con la menor dependencia posible del exterior.
El complejo dispone de paneles solares, cuatro manantiales y cursos de agua, mientras que sus propietarios contemplan incorporar ganado y ampliar las áreas destinadas a la producción de alimentos.
La ubicación fue elegida estratégicamente: está alejada de las principales potencias nucleares y cercana a zonas agrícolas, vitivinícolas y petroleras de Argentina. Sus impulsores consideran que el Cono Sur podría ofrecer mejores condiciones para mantener una sociedad funcional después de una eventual catástrofe global.
Tecnología para un mundo desconectado
La preparación también contempla escenarios de interrupción tecnológica. Los empresarios estudian la posibilidad de almacenar modelos de inteligencia artificial en computadoras alimentadas con energía solar, con la intención de conservar herramientas tecnológicas básicas aun si las comunicaciones y los servidores internacionales dejaran de funcionar.
Hasta ahora, los inversionistas han destinado casi 10 millones de dólares al desarrollo de Wamani y continúan incorporando nuevas construcciones.
Un refugio que también es una apuesta de futuro
Wamani no es un búnker convencional. Sus propietarios lo conciben como una comunidad autosuficiente que, además de servir como refugio, puede funcionar como espacio vacacional y eventualmente generar ingresos mediante el alquiler de algunas instalaciones.
El proyecto se inserta en una tendencia entre algunos de los empresarios tecnológicos más ricos del mundo, quienes han adquirido propiedades en lugares considerados estratégicos ante posibles crisis globales.
Sin embargo, Wamani también enfrenta riesgos propios de su entorno, como los fuertes vientos de la región andina y el creciente estrés hídrico asociado al cambio climático.
Para Varsavsky, el proyecto representa una especie de seguro frente a escenarios extremos. Incluso ha planteado la posibilidad de promover una “visa de tranquilidad” para atraer a personas de alto patrimonio que busquen un lugar seguro ante una eventual crisis internacional.
El empresario ya tiene definidos los acontecimientos que activarían su plan de emergencia: una invasión china a Taiwán o una ocupación rusa de los países bálticos. Mientras ninguno de esos escenarios ocurra, Wamani continuará creciendo en medio de los Andes argentinos.
Más que esperar el fin del mundo, sus propietarios están construyendo un lugar donde creen que podrían sobrevivirlo.
Subscribe to Our Newsletter
Keep in touch with our news & offers






