SEP consultará a más de un millón de maestros sobre el uso de celulares en las escuelas.

La Secretaría de Educación Pública realizará una jornada nacional de valoración los días 24 y 25 de agosto para definir criterios sobre teléfonos celulares y dispositivos digitales en las aulas. Antes de que millones de estudiantes regresen a las aulas, la Secretaría de Educación Pública (SEP) abrirá un debate que ya forma parte de la …

La Secretaría de Educación Pública realizará una jornada nacional de valoración los días 24 y 25 de agosto para definir criterios sobre teléfonos celulares y dispositivos digitales en las aulas.

Antes de que millones de estudiantes regresen a las aulas, la Secretaría de Educación Pública (SEP) abrirá un debate que ya forma parte de la vida cotidiana de las escuelas: qué lugar deben ocupar los teléfonos celulares y las herramientas digitales en la educación.

El titular de la dependencia, Mario Delgado, informó que los días 24 y 25 de agosto se realizará una jornada de valoración en la que participarán más de un millón de maestras y maestros de educación básica de todo el país.

La consulta se desarrollará durante la sesión del Consejo Técnico Intensivo, previo al inicio del ciclo escolar, y tendrá como objetivo recoger la experiencia de quienes diariamente trabajan frente a grupo para construir una política nacional sobre el uso pedagógico de los dispositivos digitales.

La premisa es evitar que una decisión de alcance nacional se tome únicamente desde las oficinas administrativas. La intención, de acuerdo con la SEP, es que las reglas surjan también de lo que ocurre en las aulas.

De la experiencia docente a una política nacional

El Gobierno federal busca establecer criterios comunes para el manejo de teléfonos celulares, plataformas y otros instrumentos digitales, pero sin cerrar la puerta a las posibilidades que ofrece la tecnología para aprender, investigar y comunicarse.

La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que la consulta busca evitar decisiones unilaterales y adelantó que posteriormente se incorporará a madres y padres de familia al diálogo sobre el uso de plataformas digitales.

El objetivo, en este sentido, no sería simplemente decidir si los teléfonos entran o salen de las escuelas, sino establecer en qué circunstancias pueden utilizarse, con qué propósitos y bajo qué reglas.

La discusión resulta cada vez más relevante en una época en la que los estudiantes conviven desde edades tempranas con aplicaciones, redes sociales, plataformas educativas y herramientas basadas en inteligencia artificial.

Expertos analizan el impacto de la tecnología

La estrategia de la SEP también contempla la realización de foros regionales con especialistas para analizar los efectos de las tecnologías de la información sobre la formación y el bienestar de niñas, niños y adolescentes.

Durante el primer encuentro, realizado en Monterrey, el investigador Ravi Iyer llamó la atención sobre el impacto que puede tener el diseño algorítmico de las plataformas digitales en la infancia.

La discusión no se concentra únicamente en el tiempo que los menores pasan frente a una pantalla. También considera la manera en que las plataformas están diseñadas para captar y mantener la atención de sus usuarios.

Entre las medidas preventivas planteadas por el especialista se encuentran la verificación estricta de la edad para acceder a determinadas plataformas, cuentas con configuración privada para adolescentes, restricción de notificaciones durante horarios nocturnos y escolares, límites diarios de tiempo de pantalla y bloqueo de contactos desconocidos hacia menores.

Estas propuestas trasladan parte de la responsabilidad desde las escuelas y las familias hacia las propias empresas tecnológicas y los mecanismos de diseño de las plataformas.

Regular sin frenar la innovación

El desafío para las autoridades educativas será encontrar un equilibrio entre dos objetivos que no necesariamente tienen que ser contradictorios: proteger a los estudiantes y aprovechar las posibilidades de la tecnología.

Los dispositivos digitales pueden facilitar el acceso a información, apoyar procesos de aprendizaje y ampliar las herramientas de docentes y estudiantes. Pero también pueden generar distracciones, dependencia, exposición a riesgos digitales y dificultades para establecer límites.

Por ello, la SEP busca que la futura política nacional no parta de una prohibición general, sino de criterios construidos con evidencia, experiencia docente y participación de las familias.

La jornada del 24 y 25 de agosto será el primer gran paso de ese proceso. Con más de un millón de maestros participando, el Gobierno federal intentará responder una pregunta que ya no pertenece solamente al terreno tecnológico: cómo lograr que las herramientas digitales estén al servicio de la educación y no que la educación termine subordinada a ellas.

lety

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