Cerca de 400 trabajadores de consulados mexicanos en EU enfrentan riesgo de perder sus empleos por visas A-2

Detrás de las ventanillas donde miles de mexicanos realizan cada año trámites como pasaportes, matrículas consulares, actas de nacimiento o credenciales para votar, se encuentra una red de trabajadores cuyo futuro laboral está hoy en incertidumbre. Alrededor de 400 empleados de los consulados mexicanos en Estados Unidos podrían perder sus puestos debido al vencimiento de …

Detrás de las ventanillas donde miles de mexicanos realizan cada año trámites como pasaportes, matrículas consulares, actas de nacimiento o credenciales para votar, se encuentra una red de trabajadores cuyo futuro laboral está hoy en incertidumbre.

Alrededor de 400 empleados de los consulados mexicanos en Estados Unidos podrían perder sus puestos debido al vencimiento de sus visas A-2, documentos que les permiten permanecer en territorio estadounidense para desempeñar funciones oficiales en representación del Gobierno de México.

La situación genera preocupación porque estos trabajadores forman parte del personal que sostiene buena parte de la atención cotidiana a los mexicanos que viven en Estados Unidos, una población que supera los 38 millones de personas.

De una plantilla de mil 700 a solo 400 trabajadores

El problema tiene sus raíces en un cambio aplicado hace una década. Hasta antes de 2016, alrededor de mil 700 trabajadores consulares contaban con visas A-2 de vigencia indefinida, cuya renovación anual dependía de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

Bajo ese esquema, muchos de estos empleados pudieron desarrollar una trayectoria profesional y establecer una vida en Estados Unidos. Son identificados como Prestadores de Servicios Profesionales Independientes (PSPI).

Sin embargo, en 2016 la administración de Barack Obama modificó las condiciones de estos permisos y estableció una vigencia máxima de cinco años, además de eliminar la posibilidad de renovarlos.

Desde entonces, el Gobierno mexicano ha recurrido a negociaciones diplomáticas para conseguir extensiones temporales. Durante la administración de Andrés Manuel López Obrador se obtuvieron nuevas prórrogas, pero el número de trabajadores que conservan este tipo de visa se redujo considerablemente: de unos mil 700 a alrededor de 400.

Ahora, la Cancillería busca nuevamente una salida para evitar que estos trabajadores tengan que abandonar sus puestos.

Una negociación en medio de la tensión diplomática

Las gestiones ocurren en un momento especialmente delicado para la relación entre México y Estados Unidos, marcada por una creciente tensión diplomática y por la revisión emprendida por Washington sobre los 53 consulados mexicanos que operan en territorio estadounidense.

El Gobierno estadounidense sostiene que México habría intentado influir en las elecciones de medio mandato previstas para noviembre, acusación que las autoridades mexicanas han rechazado.

En este contexto, el canciller Roberto Velasco Álvarez reconoció que el asunto de las visas A-2 representa una «situación compleja».

El funcionario explicó que las negociaciones para prolongar la permanencia de estos trabajadores comenzaron desde el sexenio anterior y han permitido extender durante más de ocho años la vigencia de algunos permisos.

«Vamos a seguir buscando opciones, tanto por la vía diplomática como por la vía administrativa», señaló durante una conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum.

El canciller añadió que, en caso de que algunos trabajadores tengan que regresar a México, se analizarán alternativas para su incorporación o atención dentro de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

El problema va más allá del empleo

Para algunos trabajadores, regresar a México no representa simplemente cambiar de oficina o de ciudad. Después de años viviendo en Estados Unidos, muchos han formado familias, establecido relaciones personales y construido una vida en ese país.

Un funcionario del Servicio Exterior Mexicano consultado bajo condición de anonimato señaló que algunos extrabajadores consulares incluso han optado por permanecer en Estados Unidos sin estatus migratorio regular después de perder su visa A-2.

«Hay más problemas para los de mayor antigüedad», explicó, al referirse al arraigo que algunos trabajadores han construido durante años.

Precisamente ese arraigo es uno de los aspectos que Estados Unidos busca evitar con las restricciones aplicadas a las visas A-2.

Washington defiende las restricciones

El Departamento de Estado estadounidense sostiene que este tipo de visas tienen un propósito específico: permitir estancias temporales para que funcionarios y trabajadores desempeñen actividades oficiales en representación de gobiernos extranjeros.

En una declaración enviada al medio que reportó el caso, la dependencia señaló que las visas A-2 no están destinadas a facilitar que sus titulares establezcan una vida permanente en Estados Unidos.

Por ahora, ni el Departamento de Estado ni la Secretaría de Relaciones Exteriores han precisado cuántos trabajadores mexicanos han perdido ya sus visas A-2 ni cuántos podrían perderlas durante los próximos meses.

Mientras continúan las negociaciones, el futuro de cientos de empleados permanece en suspenso. Para México, el desafío no solo implica resolver una situación laboral: también está en juego la capacidad operativa de una extensa red consular encargada de atender a millones de mexicanos en Estados Unidos en un momento de especial tensión entre ambos países.

lety

lety

Subscribe to Our Newsletter

Keep in touch with our news & offers