Trump vuelve a poner en disputa la ciudadanía por nacimiento en EU; firma órdenes contra el “turismo de maternidad”.

La ciudadanía por nacimiento vuelve a convertirse en uno de los principales frentes de batalla migratoria en Estados Unidos. El presidente Donald Trump firmó este jueves dos órdenes ejecutivas con las que busca restringir el reconocimiento de la ciudadanía estadounidense a determinados niños nacidos en territorio estadounidense y combatir lo que su administración denomina “turismo …

La ciudadanía por nacimiento vuelve a convertirse en uno de los principales frentes de batalla migratoria en Estados Unidos. El presidente Donald Trump firmó este jueves dos órdenes ejecutivas con las que busca restringir el reconocimiento de la ciudadanía estadounidense a determinados niños nacidos en territorio estadounidense y combatir lo que su administración denomina “turismo de maternidad”.

Las medidas pretenden limitar la emisión de documentos que acrediten la ciudadanía de menores cuyos padres no sean ciudadanos estadounidenses cuando se presenten determinadas circunstancias, entre ellas que alguno de ellos trabaje para un gobierno extranjero o que exista una transacción relacionada con la obtención de la ciudadanía por nacimiento.

La Casa Blanca sostiene que el llamado turismo de maternidad representa un abuso del sistema migratorio estadounidense. De acuerdo con la administración Trump, existen empresas que ofrecen a mujeres extranjeras servicios para viajar a Estados Unidos con el propósito de dar a luz y obtener la ciudadanía para sus hijos.

Trump acusa fraude al sistema migratorio

La primera orden ejecutiva está dirigida específicamente contra el denominado “turismo de maternidad”. La Casa Blanca argumenta que algunos operadores utilizan publicidad engañosa para atraer a mujeres extranjeras y ofrecerles alojamiento y facilidades para dar a luz en Estados Unidos.

La administración también acusa a estos operadores de instruir a sus clientes para proporcionar información falsa a funcionarios consulares y fronterizos sobre el propósito real de sus viajes.

Desde la perspectiva de Trump, declarar que una persona viaja como turista cuando en realidad pretende dar a luz en territorio estadounidense constituiría un fraude migratorio.

«Si le dices a un funcionario consular que estás aquí como turista, pero tu verdadero propósito e intención es dar a luz a un bebé e intentar crear un ciudadano estadounidense mientras estás aquí, entonces estás cometiendo un fraude contra el Gobierno estadounidense», argumentó el mandatario.

La segunda orden amplía las restricciones

La segunda medida busca establecer restricciones adicionales para el reconocimiento de la ciudadanía de menores nacidos en Estados Unidos cuando ninguno de sus padres sea ciudadano estadounidense.

Entre los casos contemplados se encuentran los hijos de empleados de gobiernos extranjeros, incluidos embajadores, trabajadores de embajadas o consulados extranjeros y personas que desempeñen funciones oficiales para gobiernos extranjeros.

La orden también contempla situaciones en las que los padres hayan participado en transacciones comerciales destinadas a garantizar el nacimiento del menor en territorio estadounidense, así como determinados casos relacionados con maternidad subrogada.

Otro supuesto señalado corresponde a personas nacidas en territorios o aguas estadounidenses donde, de acuerdo con la legislación federal, la ciudadanía no se confiere automáticamente.

Organizaciones civiles cuestionan la medida

La iniciativa provocó una respuesta inmediata de organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes.

Cody Wofsy, subdirector del Proyecto de Derechos de los Inmigrantes de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU), sostuvo que la ciudadanía por nacimiento está protegida constitucionalmente y que una orden presidencial no puede modificar por sí sola ese principio.

La organización considera que la nueva medida enfrentará nuevamente obstáculos legales y recordó que los intentos anteriores de limitar la ciudadanía por nacimiento han sido objeto de litigios.

El debate se centra, por tanto, en los límites de la autoridad presidencial frente a una garantía constitucional que durante generaciones ha permitido que los niños nacidos en territorio estadounidense obtengan la ciudadanía, independientemente del estatus migratorio de sus padres, salvo excepciones históricas específicas.

El “turismo de maternidad”, un fenómeno considerado marginal

La ACLU también cuestionó la dimensión que la administración Trump atribuye al llamado turismo de maternidad.

De acuerdo con un memorándum elaborado por la organización, no existe una estimación oficial a nivel federal que permita determinar con precisión cuántos nacimientos corresponden a mujeres que viajaron a Estados Unidos específicamente con ese propósito.

Sin embargo, los datos disponibles utilizados por la organización apuntan a que se trataría de un fenómeno reducido. La cifra más citada lo ubica en alrededor de 0.3 por ciento de los nacimientos registrados en Estados Unidos.

Para la ACLU, este dato pone en duda que el fenómeno represente una amenaza de la magnitud que plantea la administración federal.

Mientras las nuevas órdenes ejecutivas comienzan a enfrentar cuestionamientos legales, el futuro de sus disposiciones dependerá de los tribunales. El intento de Trump vuelve a colocar la ciudadanía por nacimiento en el centro del debate migratorio estadounidense, en una disputa que enfrenta la política de control migratorio de la Casa Blanca con organizaciones que defienden la interpretación constitucional vigente.

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