Aguacate, lechuga y jalapeño: alimentos mexicanos enfrentan mayor escrutinio en Estados Unidos.

Las exportaciones agroalimentarias mexicanas hacia Estados Unidos atraviesan un periodo de mayor vigilancia. En las últimas semanas, distintos productos procedentes de México han quedado bajo la lupa de autoridades estadounidenses por investigaciones sanitarias, mientras que en Michoacán se suspendieron temporalmente las labores de inspección para la exportación de aguacate debido a amenazas contra personal estadounidense. …

Las exportaciones agroalimentarias mexicanas hacia Estados Unidos atraviesan un periodo de mayor vigilancia. En las últimas semanas, distintos productos procedentes de México han quedado bajo la lupa de autoridades estadounidenses por investigaciones sanitarias, mientras que en Michoacán se suspendieron temporalmente las labores de inspección para la exportación de aguacate debido a amenazas contra personal estadounidense.

Los episodios ocurren en un momento en que el comercio agroalimentario entre ambos países depende de una estrecha coordinación sanitaria y de inspección en ambos lados de la frontera.

Uno de los casos que mayor atención ha generado es el de un brote de ciclosporiasis registrado en Estados Unidos y relacionado inicialmente con lechuga iceberg proveniente de México. La enfermedad, causada por un parásito, puede provocar cuadros gastrointestinales severos y fue detectada en distintos estados del país.

A principios de julio, las autoridades sanitarias estadounidenses habían reportado 145 casos confirmados en 17 estados. Con el avance de la investigación, las cifras crecieron hasta superar los 4 mil 100 casos confirmados, además de más de 7 mil 400 casos probables bajo investigación en 41 estados. También se han reportado dos fallecimientos.

La lechuga mexicana, bajo investigación

La investigación sanitaria llevó a las autoridades estadounidenses a revisar la cadena de suministro de la lechuga relacionada con los casos.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) informó que las cadenas de distribución analizadas convergían en un proveedor cuya subsidiaria opera en Guanajuato, México, lo que abrió interrogantes sobre el posible origen de la contaminación.

El caso adquirió especial relevancia porque parte de la lechuga señalada era distribuida a través de la cadena de restaurantes Taco Bell.

Sin embargo, conforme avanzaron las investigaciones también surgieron elementos que obligaron a matizar algunas de las primeras conclusiones. La FDA informó posteriormente que un hallazgo de Cyclospora en una muestra de lechuga mexicana había resultado ser un falso positivo, mientras las investigaciones sobre el origen del brote continuaban.

Ahora el jalapeño entra en escena

A este episodio se sumó una nueva alerta sanitaria. El 6 de agosto, autoridades estadounidenses informaron sobre un brote de salmonela vinculado a jalapeños mexicanos.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), hasta el momento se han identificado 345 casos, de los cuales 36 personas han requerido hospitalización.

El señalamiento vuelve a colocar a los productos agrícolas mexicanos en el centro de una investigación sanitaria en Estados Unidos, aunque determinar el origen exacto de una contaminación alimentaria requiere rastrear toda la cadena de producción, distribución y consumo.

El aguacate enfrenta otro tipo de presión

Mientras las autoridades sanitarias investigan los brotes, el aguacate mexicano enfrenta un problema diferente.

En días recientes, la Embajada de Estados Unidos en México anunció la suspensión de las labores de inspección relacionadas con la exportación de aguacate en Michoacán, argumentando amenazas contra su personal.

La medida introduce un nuevo factor de incertidumbre para uno de los productos agrícolas mexicanos con mayor presencia en el mercado estadounidense.

A diferencia de los casos de lechuga y jalapeño, donde el foco está puesto en investigaciones sanitarias, en Michoacán el problema está relacionado con las condiciones de seguridad necesarias para que los inspectores estadounidenses puedan realizar sus funciones en territorio mexicano.

Mayor vigilancia sobre las exportaciones

Los casos de las últimas semanas muestran distintos tipos de riesgos que pueden afectar el flujo de productos agroalimentarios mexicanos hacia Estados Unidos: desde investigaciones por posibles contaminaciones hasta problemas de seguridad que dificultan las inspecciones necesarias para autorizar las exportaciones.

Para el sector agrícola mexicano, el desafío es mantener la confianza de uno de sus principales mercados mientras las autoridades de ambos países determinan responsabilidades y verifican los procesos de producción, empaquetado, distribución e inspección.

En el caso de la ciclosporiasis, además, las investigaciones continúan y los primeros señalamientos sobre productos mexicanos han sido sometidos a nuevas revisiones. Esto significa que la relación entre los brotes y los alimentos de origen mexicano no puede considerarse definitiva mientras las autoridades sanitarias no concluyan sus investigaciones.

Con el jalapeño bajo una nueva alerta y el aguacate enfrentando restricciones en sus procesos de inspección, el comercio agroalimentario entre México y Estados Unidos enfrenta semanas de especial atención. El reto será mantener abiertos los canales comerciales sin descuidar los controles sanitarios y de seguridad que sostienen el intercambio de alimentos entre ambos países.

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