Profeco llama a enseñar a niñas y niños a comprar con inteligencia: menos moda, más utilidad.

La dependencia recomienda a las familias mexicanas reflexionar antes de adquirir juguetes, videojuegos, celulares, ropa y dispositivos electrónicos, además de comparar precios y calidad para proteger la economía del hogar. En un mercado donde cada temporada trae un nuevo teléfono, una consola actualizada o la siguiente versión de un videojuego, aprender a comprar también se …

La dependencia recomienda a las familias mexicanas reflexionar antes de adquirir juguetes, videojuegos, celulares, ropa y dispositivos electrónicos, además de comparar precios y calidad para proteger la economía del hogar.

En un mercado donde cada temporada trae un nuevo teléfono, una consola actualizada o la siguiente versión de un videojuego, aprender a comprar también se ha convertido en una forma de cuidar el dinero. Por ello, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) hizo un llamado a las familias mexicanas para fomentar desde la infancia hábitos de consumo responsable e informado.

La recomendación parte de una idea sencilla: no todo lo nuevo es necesario.

Ante la constante renovación de productos tecnológicos, ropa y artículos de entretenimiento, la dependencia señaló que si un objeto todavía funciona y se encuentra en buenas condiciones, reemplazarlo únicamente por una versión más reciente puede representar un gasto innecesario.

Antes de comprar, una pregunta: ¿realmente lo necesito?

Para Profeco, enseñar a niñas y niños a consumir responsablemente implica ayudarlos a distinguir entre un deseo momentáneo y una necesidad real.

Antes de realizar una compra, la dependencia recomienda analizar para qué se utilizará el producto, cuánto tiempo podría aprovecharse y si realmente hace falta adquirirlo.

También aconseja comparar distintas alternativas. Un precio menor no necesariamente significa que un producto sea conveniente o de buena calidad; de la misma manera, pagar más tampoco garantiza que se trate de la mejor opción.

La decisión, explica la institución, debe considerar tanto precio como calidad, utilidad y durabilidad.

Cuidar también es una forma de consumir

La cultura del consumo responsable no termina cuando se realiza la compra.

Profeco plantea que conservar adecuadamente los productos y prolongar su vida útil ayuda directamente a reducir gastos familiares. Revisar que los artículos estén completos y en buenas condiciones antes de adquirirlos, así como seguir las instrucciones de uso y mantenimiento, puede evitar compras innecesarias y extender el tiempo de aprovechamiento.

En el caso de niñas y niños, estos pequeños hábitos pueden convertirse en aprendizajes que permanezcan durante toda la vida.

La idea es pasar de una lógica de “comprar, usar y reemplazar” a otra basada en aprovechar, cuidar y decidir de manera consciente.

Aprender mientras juegan y crean

Las recomendaciones forman parte de la edición 594 de la Revista del Consumidor, publicación en la que Profeco también incluye la sección Consuminis, dirigida especialmente a niñas y niños.

Entre sus contenidos se encuentra una actividad para elaborar un portalápices de porcelana fría, propuesta que combina creatividad y aprendizaje con la posibilidad de reutilizar materiales y producir objetos de uso cotidiano.

La publicación también incorpora alternativas de alimentación saludable, como rollitos de garbanzo y melón con queso cottage y chocolate, dentro de las acciones vinculadas con la estrategia “Vive Saludable, Vive Feliz”, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Una lección que empieza en casa

Más que decirle a un niño qué puede o no puede comprar, el consumo responsable busca enseñarle cómo tomar mejores decisiones.

Preguntarse si algo realmente hace falta, comparar antes de pagar, revisar la calidad, cuidar lo que ya se tiene y evitar sustituir productos funcionales simplemente porque apareció una versión nueva son prácticas que pueden trasladarse de la infancia a la vida adulta.

En tiempos en los que las novedades llegan constantemente al mercado, aprender a consumir no significa comprar menos por obligación, sino comprar mejor por decisión.

Para las familias, esa diferencia puede significar un ahorro; para las nuevas generaciones, una herramienta para relacionarse de manera más consciente con el dinero, los productos y los recursos que tienen a su alcance.

lety

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