Ciencia sin fronteras: UNAM reúne a expertos de casi 50 países para enfrentar el cambio climático.

Más de 160 especialistas participan en la Segunda Reunión de autores principales del IPCC, centrada en las tecnologías para remover dióxido de carbono y mejorar la medición de las emisiones a escala global. El cambio climático no reconoce fronteras y, frente a ese desafío, tampoco puede hacerlo la ciencia. Esa fue una de las ideas …

Más de 160 especialistas participan en la Segunda Reunión de autores principales del IPCC, centrada en las tecnologías para remover dióxido de carbono y mejorar la medición de las emisiones a escala global.

El cambio climático no reconoce fronteras y, frente a ese desafío, tampoco puede hacerlo la ciencia. Esa fue una de las ideas centrales durante la apertura de la Segunda Reunión de autores principales del “Informe Metodológico de Tecnologías de Remoción de Dióxido de Carbono, captura, utilización y almacenamiento de carbono (LAM 2)”, del Grupo de Inventarios del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que se desarrolla en la Antigua Escuela de Medicina de la UNAM.

Durante la inauguración, María Soledad Funes Argüello, coordinadora de la Investigación Científica de la UNAM, destacó que la cooperación internacional resulta indispensable para enfrentar un problema que afecta a toda la humanidad.

“En la UNAM creemos firmemente que el conocimiento es un bien común; que la ciencia avanza mediante la cooperación y no el aislamiento”.

La investigadora señaló que el conocimiento necesario para responder a los grandes desafíos ambientales se construye mediante el intercambio de experiencias, el análisis riguroso y el diálogo entre especialistas de distintas regiones.

Medir el carbono para tomar mejores decisiones

Uno de los objetivos fundamentales del encuentro es avanzar en las directrices metodológicas del IPCC, que permitirán a los países contar con herramientas confiables y comparables para evaluar las tecnologías emergentes de captura y eliminación de carbono.

La importancia de este trabajo va más allá del ámbito académico. Contar con métodos comunes de medición permitirá determinar con mayor precisión cuánto carbono se remueve realmente y cómo deben contabilizarse esos resultados dentro de los inventarios nacionales.

En otras palabras, no basta con desarrollar una tecnología capaz de capturar CO₂: también es necesario saber cuánto captura, bajo qué condiciones y cómo comprobar sus resultados.

Los datos, señaló, permiten dimensionar los efectos de los fenómenos climáticos sobre millones de personas y ayudan a identificar de qué manera puede protegerse mejor a la sociedad.

La apuesta, en este sentido, no consiste únicamente en desarrollar nuevas tecnologías, sino en generar evidencia científica capaz de orientar políticas públicas.

Ciencia como herramienta de protección

Para Enrique Ochoa Martínez, subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores, la reunión de los autores del IPCC representa parte del esfuerzo internacional para responder de mejor manera a los desastres asociados con el cambio climático.

Su mensaje colocó a la información científica en un lugar particularmente relevante: frente a fenómenos que pueden afectar simultáneamente a sociedades enteras, disponer de datos verificables y comparables constituye una herramienta de prevención.

La secretaria del Medio Ambiente de la Ciudad de México, Julia Álvarez Icaza, coincidió en que México cuenta con una trayectoria importante de colaboración científica frente al cambio climático y con el propio IPCC.

El reto, apuntó, consiste en lograr que el conocimiento no permanezca únicamente en los centros de investigación, sino que se transforme en políticas públicas capaces de beneficiar a la población y contribuir al cuidado del planeta.

Un lenguaje común frente al cambio climático

El encuentro también muestra la importancia de construir un lenguaje científico común entre países. Para Takeshi Enoki, copresidente del Grupo de Trabajo de Inventarios del IPCC, la reunión permitirá avanzar en el conocimiento y fortalecimiento de los reportes relacionados con las emisiones contaminantes.

La dimensión internacional del encuentro es quizá su principal mensaje: ningún país puede medir por sí solo la magnitud de un problema que atraviesa fronteras, economías y ecosistemas.

Desde la UNAM, la reunión coloca nuevamente a la cooperación científica en el centro de la discusión climática. Porque ante un planeta que cambia con rapidez, medir mejor, compartir información y construir consensos científicos no es solamente una tarea académica: es una condición para tomar decisiones que protejan a las generaciones presentes y futuras.

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