Pescadores, salineros, ambientalistas y ciudadanos rechazaron el proyecto de expansión hacia la Laguna de Cuyutlán; la movilización reunió a unas 300 personas.
La gira de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para presentar los resultados de su segundo año de gobierno tuvo en Colima uno de sus primeros episodios de confrontación. Durante su visita, alrededor de 300 pescadores, salineros, ambientalistas y ciudadanos se movilizaron para expresar su rechazo a la ampliación del Puerto de Manzanillo hacia la Laguna de Cuyutlán.
Los manifestantes consideran que el proyecto representa una amenaza para el ecosistema de la laguna y para actividades económicas tradicionales que dependen directamente de sus condiciones ambientales, particularmente la pesca y la producción de sal.
La protesta no surgió de manera espontánea. Desde julio, pescadores, científicos, productores de sal y organizaciones ambientalistas han advertido sobre los posibles efectos de la expansión portuaria, entre ellos la pérdida de manglar, modificaciones en el ingreso de agua marina y afectaciones a las actividades pesqueras y salineras.
El proyecto contempla incorporar aproximadamente mil 880 hectáreas al área portuaria, con una inversión superior a 13 mil 500 millones de pesos.
Abucheos durante el mensaje presidencial
Las inconformidades se hicieron presentes durante la intervención de Sheinbaum, quien tuvo que interrumpir por momentos su mensaje ante los gritos y expresiones de rechazo de algunos asistentes.
Ante las protestas, la presidenta sostuvo que su gobierno no respondería a lo que consideró una provocación, en medio de un ambiente marcado por la tensión entre los grupos inconformes y quienes acudieron al acto oficial.
La escena contrastó con uno de los mensajes centrales que la propia mandataria había planteado apenas el 1 de septiembre, durante la presentación de su Segundo Informe de Gobierno en Palacio Nacional, cuando afirmó que su administración respeta la libertad de expresión y de manifestación y que no utiliza la fuerza del Estado para silenciar a quienes piensan distinto.
“Narco gobierno”, una de las consignas
En otro momento de la protesta, una mujer tomó un megáfono y lanzó acusaciones contra Morena, al que calificó como un “narco gobierno”.
La expresión corresponde a la manifestante y no constituye por sí misma una acusación acreditada contra el partido ni contra la administración federal.
El episodio reflejó el nivel de descontento que existe entre algunos sectores de Colima frente al proyecto portuario, particularmente entre quienes consideran que la ampliación podría modificar el equilibrio ambiental de la Laguna de Cuyutlán y poner en riesgo actividades de las que dependen numerosas familias.
El informe presidencial llega a los estados
Las protestas ocurrieron pocos días después de que Sheinbaum presentara formalmente su Segundo Informe de Gobierno, el pasado 1 de septiembre en Palacio Nacional.
Posteriormente, la presidenta inició una gira por distintas entidades para llevar a los estados parte de los resultados expuestos en el informe y presentar los avances de su administración directamente en territorio.
En Colima, sin embargo, la agenda presidencial quedó marcada por una disputa que rebasa el ámbito político: el futuro de la Laguna de Cuyutlán y el equilibrio entre desarrollo portuario, actividad económica y protección ambiental.
Mientras el gobierno federal plantea ampliar la infraestructura estratégica del Puerto de Manzanillo, los sectores inconformes exigen que el proyecto considere sus posibles consecuencias ecológicas y sociales.
El desencuentro dejó sobre la mesa una pregunta que difícilmente podrá resolverse sólo con discursos: cómo impulsar el crecimiento de uno de los principales puertos del país sin comprometer el ecosistema y las actividades tradicionales que existen alrededor de la Laguna de Cuyutlán.

