Paquete Económico 2027: más ingresos, mayor gasto y una deuda que sigue creciendo

El CEESP advierte que los ingresos públicos crecerían 3.9% en términos reales, mientras el gasto aumentaría 3.2%, en un escenario económico menos optimista y con mayores requerimientos de financiamiento.

El Paquete Económico 2027 llega acompañado de una señal que el sector privado considera relevante: las expectativas de crecimiento económico son ahora más moderadas, pero los ingresos y el gasto público mantienen una trayectoria ascendente.

El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) advierte que, aunque el escenario planteado por las autoridades luce más realista frente a las previsiones anteriores, persiste una preocupación de fondo: una parte importante de las necesidades presupuestarias parece descansar en mayores niveles de deuda.

El organismo destaca que para 2027 se estima un crecimiento real de 3.9% en los ingresos del sector público, pese a que la previsión de crecimiento económico es menor. Al mismo tiempo, el gasto aumentaría 3.2%, una diferencia significativa frente a la caída de 3.2% que se contemplaba en los Precriterios Generales de Política Económica publicados en abril.

La economía pierde fuerza en las previsiones

Uno de los principales ajustes del Paquete Económico está en las expectativas de crecimiento.

Para 2026, el pronóstico pasó de un rango de 1.8% a 2.8% a uno de 1.0% a 2.0%, lo que reduce la estimación puntual de 2.3% a 1.5%. Esta cifra se aproxima más al pronóstico de los especialistas del sector privado, ubicado en 1.3%.

Para 2027, la previsión también fue recortada: pasó de un rango de 1.9% a 2.9% a uno de 1.5% a 2.5%. El crecimiento puntual previsto baja de 2.4% a 2.0%, todavía ligeramente por encima del 1.8% que anticipan los especialistas privados.

El ajuste reconoce, de esta manera, un entorno económico menos favorable, pero abre una interrogante: si la economía crecerá menos, ¿de dónde provendrá el aumento de los ingresos públicos?

Más recaudación sin aumentar las tasas generales

Para 2027 se estiman 9,156.5 miles de millones de pesos en ingresos presupuestarios, un incremento real anual de 3.9% respecto a la cifra estimada para 2026.

El aumento dependería principalmente de los ingresos no petroleros, que crecerían 6.6%. Dentro de ellos, los ingresos tributarios alcanzarían 6,263.9 miles de millones de pesos, equivalentes a un crecimiento real de 5.9%.

La explicación oficial apunta al fortalecimiento de la política de ingresos mediante el combate a los delitos fiscales, la facilitación del cumplimiento voluntario y ajustes al marco tributario.

Aunque no se contempla crear nuevos impuestos ni aumentar las tasas generales, el CEESP considera que algunas modificaciones pueden ampliar la recaudación mediante cambios en deducciones y pérdidas fiscales permitidas.

Esto coloca nuevamente bajo la lupa a los contribuyentes que ya se encuentran dentro del sistema fiscal.

El último Censo Económico, correspondiente a 2024, muestra además el tamaño del reto: 64.3% de las unidades económicas se encontraban en la informalidad, una proporción incluso mayor al 62.6% registrado en 2019.

El petróleo aportará menos

Mientras la recaudación tributaria busca ganar terreno, los ingresos petroleros enfrentarían una trayectoria opuesta.

El Paquete Económico prevé una reducción de 14.4% en estos recursos, principalmente por las expectativas de menores precios del petróleo y del gas natural, un tipo de cambio más bajo y una plataforma de producción de hidrocarburos líquidos similar a la del año anterior.

El escenario deja así una mayor responsabilidad sobre los ingresos no petroleros para sostener las finanzas públicas.

El gasto vuelve a crecer

Del lado del gasto, el CEESP identifica un cambio importante respecto a los Precriterios.

El gasto neto total previsto para 2027 asciende a 10,515.1 miles de millones de pesos, lo que representa un incremento real de 0.7% frente al gasto aprobado para 2026.

Sin embargo, al homologar la comparación con el gasto estimado para este año, el aumento sería de 3.2%, muy lejos de la reducción de 3.2% que se anticipaba en abril.

El gasto programable también cambia de trayectoria. En una comparación homogénea, crecería 1.1%, después de que los Precriterios contemplaban una disminución de 6%.

Uno de los rubros que más presionará las finanzas públicas será el costo financiero, para el cual se anticipa un incremento de 11.8%, frente al aumento de 4.3% previsto originalmente.

La inversión física podría convertirse en el punto de ajuste

La inversión total presenta una caída de 12.3% respecto al monto aprobado para 2026. Sin embargo, el descenso se explica principalmente por una reducción de 67.7% en la inversión financiera, relacionada con una menor línea presupuestaria para las amortizaciones de deuda de Pemex.

En contraste, la inversión física crecería 3.5%.

El CEESP advierte, no obstante, que este último rubro podría convertirse en un espacio de ajuste para cumplir las metas de déficit.

Una posible explicación sería una mayor participación de la inversión privada mediante proyectos mixtos, lo que permitiría liberar presión sobre los recursos públicos y mantener determinados proyectos sin depender exclusivamente del presupuesto gubernamental.

Déficit menor, pero deuda más alta

El balance global apunta a una reducción gradual del déficit, aunque todavía por encima de lo previsto inicialmente.

Los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) pasarían de 4.1% del PIB estimado para 2026 a 3.9% en 2027. Sin embargo, los Precriterios contemplaban inicialmente un déficit de 3.5%.

El indicador que genera mayor atención es el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), que aumentaría de 54.0% del PIB en 2026 a 55.0% en 2027.

En términos absolutos, esto representaría alrededor de 21.7 billones de pesos, un incremento de aproximadamente 4.2 billones durante el actual sexenio.

La pregunta que deja el Paquete Económico

El análisis del CEESP dibuja un escenario de consolidación fiscal gradual, pero también plantea una preocupación sobre la calidad de esa consolidación.

El Gobierno busca elevar los ingresos mediante una mayor recaudación y contener el déficit, pero al mismo tiempo el gasto aumenta y el saldo de la deuda continúa creciendo.

La discusión de fondo, por ello, no se limita a cuánto dinero tendrá disponible el Gobierno en 2027, sino a qué tan sostenible será financiar sus prioridades en un contexto de menor crecimiento económico, menores ingresos petroleros y mayores obligaciones financieras.

Para el sector privado, el reto será que el fortalecimiento de las finanzas públicas provenga cada vez más de una base tributaria amplia, mayor eficiencia del gasto y crecimiento económico, y no únicamente de mayores niveles de endeudamiento.

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