El Banco de México dejó sin cambios su tasa de referencia por tercera reunión consecutiva y sostuvo que las condiciones de la economía mexicana justifican mantener la actual postura monetaria.
El Banco de México decidió mantener en 6.50 por ciento la tasa de interés de referencia, en una decisión unánime que confirma la pausa de los movimientos recientes de política monetaria.
La Junta de Gobierno consideró que el nivel actual de restricción monetaria continúa siendo adecuado para enfrentar el panorama económico y de inflación en México. La tasa permanece en 6.50% desde mayo, cuando Banxico realizó el último recorte de 25 puntos base.
La decisión ocurre pocos días después de que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) elevó en 25 puntos base su tasa de fondos federales, para ubicarla en un rango de 3.75 a 4 por ciento. El incremento, anunciado el 16 de septiembre, fue el primero de la Fed desde julio de 2023.
México y Estados Unidos avanzan por caminos distintos
Aunque las decisiones de la Fed pueden tener efectos sobre los mercados financieros internacionales y el tipo de cambio, Banxico señaló que la política monetaria mexicana no tiene por qué responder automáticamente a cada movimiento de la autoridad estadounidense.
La diferencia responde, entre otros factores, a que ambas economías atraviesan condiciones distintas en materia de crecimiento, inflación y demanda interna.
Para determinar su postura, el banco central consideró la evolución del tipo de cambio, la ausencia de presiones significativas provenientes de la demanda interna y el nivel de restricción monetaria que prevalece actualmente.
De esta manera, la decisión mantiene abierta la posibilidad de que Banxico evalúe sus siguientes movimientos de acuerdo con la evolución de los indicadores nacionales, en lugar de seguir mecánicamente el ciclo de tasas estadounidense.
La inflación continúa bajo vigilancia
Uno de los elementos centrales de la decisión fue el comportamiento de la inflación. Banxico ha señalado que la inflación general mantiene una trayectoria descendente y que espera que alcance su objetivo de 3 por ciento hacia el cuarto trimestre de 2027.
Al mismo tiempo, el organismo reconoce que todavía existen factores capaces de modificar esa trayectoria.
Entre los riesgos identificados se encuentran los efectos de los conflictos geopolíticos, cambios en la política económica de Estados Unidos, posibles presiones sobre los costos de producción, fenómenos climáticos y movimientos del tipo de cambio.
La inflación subyacente —que excluye algunos componentes particularmente volátiles y permite observar con mayor claridad la tendencia de los precios— continúa siendo uno de los indicadores que Banxico mantiene bajo especial vigilancia.
Una pausa que no significa el fin del ajuste monetario
Mantener la tasa sin cambios no implica que el banco central haya dejado de evaluar modificaciones futuras. La Junta de Gobierno continuará observando la evolución de la inflación, la actividad económica, el mercado cambiario y las condiciones financieras antes de determinar sus siguientes decisiones.
La pausa también ocurre en un escenario internacional marcado por una elevada incertidumbre. Mientras Estados Unidos volvió a elevar su tasa para enfrentar presiones inflacionarias, México mantiene su propia estrategia monetaria en función de las condiciones internas.
La diferencia entre ambos caminos también tiene implicaciones para el peso mexicano, el crédito, las inversiones y el costo del financiamiento, variables que suelen reaccionar ante cambios en las tasas de interés.
Por ahora, el mensaje de Banxico es de cautela: 6.50 por ciento permanece como la tasa de referencia, mientras el banco central busca que la inflación continúe acercándose a su objetivo sin perder de vista los riesgos provenientes tanto de la economía mexicana como del entorno internacional.

