Marcha del 2 de octubre llega al Zócalo entre consignas, vandalismo y choques

A 58 años de la represión estudiantil de Tlatelolco, miles de manifestantes avanzaron desde la Plaza de las Tres Culturas hacia el Zócalo para exigir justicia; durante el recorrido se registraron pintas, daños a comercios, saqueos y enfrentamientos.

La memoria de Tlatelolco volvió a recorrer este viernes las calles de la Ciudad de México. A 58 años de la represión estudiantil de 1968, miles de personas partieron de la Plaza de las Tres Culturas rumbo al Zócalo capitalino, donde el Comité 68 Pro Libertades Democráticas encabezó el mitin central.

La movilización, integrada principalmente por estudiantes, organizaciones sociales, agrupaciones sindicales y sobrevivientes del movimiento de 1968, avanzó durante poco más de una hora por Ricardo Flores Magón, Eje Central Lázaro Cárdenas y el Centro Histórico.

Entre las consignas estuvieron “¡No olvidamos!”, “¡Fue el Ejército!” y “¡Ni perdón ni olvido!”, mientras algunas pancartas exigían la reapertura de procesos judiciales contra responsables de la masacre.

Del reclamo de justicia a los disturbios

El recorrido transcurrió en su mayor parte de manera pacífica, pero algunos grupos de personas encapuchadas, identificados por distintos medios como integrantes del llamado bloque negro, protagonizaron actos de vandalismo en diferentes puntos de la ruta.

Se reportaron pintas en mobiliario urbano y edificios, daños a comercios y saqueos. En Eje Central, algunos manifestantes retiraron vallas que protegían establecimientos y forzaron las cortinas metálicas de diversos negocios.

También se registró el lanzamiento de petardos y otros objetos durante los momentos de mayor tensión. Autoridades y medios reportaron personas lesionadas durante los incidentes, incluido un joven que sufrió heridas por la detonación de un artefacto que portaba.

El Zócalo, blindado

Desde antes del inicio de la marcha, el Centro Histórico había sido reforzado con vallas metálicas de más de tres metros de altura alrededor de Palacio Nacional y otros edificios, como medida preventiva ante posibles actos vandálicos. Comerciantes de la zona también anticiparon el cierre de sus establecimientos.

Al llegar al Zócalo, el contingente encontró un escenario preparado para el mitin del Comité 68 frente a Palacio Nacional.

Durante la concentración, un grupo de manifestantes intentó abrir un espacio entre las vallas. Algunos utilizaron un trozo de madera como cuña y otros lanzaron fuego hacia los espacios de la estructura. Desde el interior fueron utilizados extintores y dispositivos de ruido para dispersarlos.

Los incidentes se produjeron mientras continuaba el mitin de los manifestantes.

“Ni perdón ni olvido”

En Tlatelolco, antes de comenzar la marcha, los primeros contingentes habían llenado la Plaza de las Tres Culturas con pancartas y consignas relacionadas con la memoria de 1968.

Entre las demandas planteadas por el Comité 68 se encuentra la reactivación de la acción penal y el reinicio de los juicios contra los responsables de la masacre. Los integrantes del comité sostienen que esos procesos permanecen detenidos desde el 26 de marzo de 2009.

La movilización fue encabezada por exintegrantes del movimiento estudiantil de 1968, entre ellos Félix Hernández Gamundi y Víctor Guerra, además de organizaciones estudiantiles y sociales.

También participaron contingentes de la UNAM, el IPN y la Escuela Nacional de Antropología e Historia, así como organizaciones sindicales, normalistas rurales y representantes de colectivos sociales.

La presencia de Ayotzinapa

Entre los contingentes también estuvo una representación de padres y madres de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa desaparecidos en 2014.

Su presencia vinculó la memoria de Tlatelolco con otras demandas de justicia y desaparición que continúan formando parte de las movilizaciones sociales en México.

A lo largo del recorrido se observaron banderas de México, de universidades y de distintas organizaciones, además de pancartas con mensajes como “Sedena, abre tus archivos”, “2 de octubre no se olvida” y “+43”.

Denuncian detenciones antes de la marcha

Horas antes del inicio de la movilización, el Partido Comunista de México denunció la detención de ocho de sus militantes y del Frente de la Juventud Comunista en el Centro Histórico.

El partido aseguró que las detenciones fueron realizadas de manera violenta e injustificada por policías capitalinos cuando sus integrantes se dirigían hacia Tlatelolco. También afirmó que entre los detenidos se encontraban Miguel Uribe y Ernesto Santrich, además de otros integrantes de la organización.

Estas afirmaciones corresponden a la versión difundida por el propio partido y no deben confundirse con una confirmación independiente de los hechos.

Mientras la movilización concluía en el Zócalo, elementos de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, personal paramédico y funcionarios capitalinos permanecieron en distintos puntos de la ruta.

Una memoria que vuelve cada 2 de octubre

La marcha volvió a colocar en las calles una de las demandas históricas del movimiento estudiantil: que la represión de 1968 no quede en el olvido y que se esclarezcan las responsabilidades correspondientes.

La jornada de este año estuvo marcada por esa exigencia, pero también por los incidentes protagonizados por grupos encapuchados que contrastaron con el carácter mayoritariamente pacífico de la movilización.

A 58 años de Tlatelolco, las calles volvieron a convertirse en escenario de una memoria que permanece vigente. Entre pancartas, consignas y fotografías de quienes participaron en aquel movimiento, una frase volvió a dominar la jornada: “2 de octubre no se olvida”.

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