Messi se despide de Argentina: el último capítulo del 10 eterno

Más de 21 años después de aquel debut que terminó entre lágrimas, Lionel Messi cerró su historia con la Selección Argentina con un gol, dos asistencias y una noche inolvidable en el Monumental.

Hay historias que parecen destinadas a durar para siempre, pero incluso las más extraordinarias tienen un último capítulo.

Para Lionel Messi, ese momento finalmente llegó.

Más de dos décadas después de que un joven de apenas 18 años apareciera por primera vez con la camiseta de Argentina, el mismo jugador regresó al escenario internacional convertido en campeón del mundo, capitán y símbolo de una generación.

El 17 de agosto de 2005, frente a Hungría, su debut duró apenas unos segundos antes de recibir una tarjeta roja. Aquel adolescente abandonó el campo entre lágrimas sin imaginar que acababa de comenzar una de las historias más importantes de la historia del futbol argentino.

Ahora, las lágrimas fueron distintas.

Esta vez no fueron consecuencia de una expulsión ni de una derrota.

Fueron las lágrimas de quien acababa de cerrar una era.

UNA NOCHE QUE ARGENTINA SABÍA QUE SERÍA HISTÓRICA

Desde horas antes del partido quedó claro que Argentina no viviría una noche cualquiera.

Miles de aficionados llegaron al Monumental de Buenos Aires vestidos de celeste y blanco para despedir al hombre que durante más de 21 años cargó con los sueños, las ilusiones y también las frustraciones de toda una nación.

Más de 85 mil personas llenaron el estadio para acompañar a Messi en su último partido con la camiseta argentina.

Cuando llegó el minuto 10, el partido se detuvo. El Monumental entero se puso de pie para homenajear al número que Messi convirtió en símbolo. Una prolongada ovación y fuegos artificiales acompañaron el momento.

No hicieron falta demasiadas palabras.

El estadio habló por todos.

EL ÚLTIMO PARTIDO, LAS ÚLTIMAS ASISTENCIAS Y EL ÚLTIMO GOL

Argentina derrotó 3-0 a Benín, pero el resultado terminó casi en segundo plano frente al significado de aquella noche.

Messi volvió a demostrar que incluso en su despedida podía ser protagonista de todo.

Al minuto 48, ejecutó un tiro de esquina que Nicolás Otamendi convirtió en el primer gol argentino. Al 61′, volvió a intervenir para asistir a Nico Paz, quien amplió la ventaja.

Todavía faltaba una última escena.

Al minuto 71, Agustín Giay recibió una falta dentro del área y Argentina obtuvo un penal. Messi tomó el balón.

Era la última oportunidad.

El último disparo.

El último gol.

El capitán acomodó la pelota, tomó distancia y ejecutó con la zurda. El balón terminó en el ángulo y el Monumental explotó.

Messi acababa de marcar el 126.º gol de su carrera internacional y cerraba su historia con Argentina participando directamente en los tres tantos de la victoria.

Esta vez no había una copa que levantar.

Había algo diferente.

El cierre de una época.

DE LAS DERROTAS A LA GLORIA

La historia de Messi con Argentina tampoco fue sencilla.

Durante años hubo críticas, finales perdidas y derrotas que parecían alimentar una pregunta imposible de responder: ¿podría algún día conquistar un gran título con la selección mayor?

En 2016, después de otra final perdida, incluso anunció su retiro del combinado nacional.

Pero regresó.

Y siguió intentando.

Hasta que todo cambió.

Con Argentina conquistó el Mundial Sub-20 de 2005, la medalla de oro olímpica de Beijing 2008, la Copa América de 2021, la Finalissima de 2022, el Mundial de Qatar 2022 y la Copa América de 2024.

El trofeo que durante tantos años le había sido esquivo finalmente llegó a sus manos.

Y con él cambió para siempre la relación entre Messi y la camiseta albiceleste.

EL NIÑO QUE LLORÓ EN 2005 Y EL CAMPEÓN QUE SE DESPIDIÓ EN 2026

Hay algo simbólico en la forma en que comenzó y terminó esta historia.

En 2005, Messi abandonó una cancha de Budapest después de apenas unos segundos. Tenía 18 años y todavía era una promesa.

En 2026, regresó al vestuario después de disputar su 208.º partido internacional, convertido en el máximo goleador histórico de Argentina con 126 tantos.

Entre ambos momentos hubo derrotas y triunfos, lesiones, críticas, finales perdidas, títulos, récords y noches que quedaron grabadas para siempre.

Hubo también una transformación.

Messi dejó de ser simplemente el joven que heredó la camiseta número 10 y terminó convirtiéndose en uno de los grandes referentes de la historia de la selección.

La comparación con Diego Armando Maradona acompañó buena parte de su carrera. Pero Messi terminó escribiendo su propio capítulo.

No necesitó borrar el pasado.

Lo continuó.

EL ÚLTIMO ADIÓS DEL 10

Cuando terminó el partido, Messi se quedó unos minutos sobre el césped mientras el Monumental seguía coreando su nombre.

La despedida fue acompañada por homenajes dentro y fuera del estadio, mientras jugadores, aficionados y distintas generaciones del futbol argentino reconocían una trayectoria que ya forma parte de la memoria deportiva del país.

El mismo jugador que comenzó su aventura internacional entre lágrimas la terminó de la misma manera.

Pero existe una diferencia enorme entre aquellas dos despedidas.

En 2005 lloraba por una expulsión después de unos cuantos segundos en la cancha.

Ahora lloraba después de haberlo conseguido prácticamente todo.

Messi se va de la Selección Argentina con 208 partidos, 126 goles y una colección de títulos que incluye la Copa del Mundo.

Se va después de haber convertido el número 10 en algo más que un dorsal.

Lo convirtió en una época.

En un recuerdo.

En una manera de entender el futbol.

Y aunque su carrera en los clubes todavía continúa, su historia con Argentina llegó al último capítulo.

El niño que alguna vez abandonó una cancha entre lágrimas terminó levantando la Copa del Mundo.

El joven que llegó a la selección con apenas 18 años terminó convertido en campeón mundial.

Y el hombre que durante más de dos décadas hizo soñar a un país se despidió como siempre jugó: con la pelota en los pies y dejando una última historia para contar.

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