Telecomunicaciones desafían la inflación: paquetes de internet, telefonía y TV bajan hasta 23% desde 2018

Mientras la inflación general acumulada en México ronda el 46% desde julio de 2018, los paquetes convergentes de telecomunicaciones registran una deflación de 23%. La competencia, la fibra óptica y las mayores velocidades han mejorado la relación entre precio y servicio para los consumidores.

En un contexto en el que los hogares mexicanos enfrentan aumentos en alimentos, vivienda, educación y otros gastos cotidianos, las telecomunicaciones muestran una tendencia distinta: algunos de sus servicios cuestan relativamente menos que hace ocho años y ofrecen mayores prestaciones por el mismo precio.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), retomadas por la consultora The Competitive Intelligence Unit (The CIU), la inflación general anual se ubicó en 3.45% en septiembre de 2026, mientras que los precios de los paquetes de internet, telefonía y televisión de paga registraron variaciones negativas de entre 1.38% y 2%, según los indicadores considerados.

La diferencia refleja una dinámica particular de este mercado, donde la competencia comercial, la innovación tecnológica y las promociones han presionado a los operadores a mejorar sus ofertas sin trasladar todos sus costos al consumidor mediante aumentos de precios.

Ocho años de inflación frente a precios más competitivos

La comparación entre julio de 2018 y 2026 muestra con mayor claridad esta divergencia. Mientras el nivel general de precios de la economía mexicana acumuló un incremento cercano al 46%, varios servicios de telecomunicaciones registraron aumentos considerablemente menores.

Según los datos presentados por The CIU, los precios del servicio de internet aumentaron alrededor de 28% en ese periodo; los de televisión de paga, 27%, y los de plataformas de streaming, 15%.

Aunque estos servicios también se han encarecido, sus incrementos han quedado por debajo de la inflación general. Esto significa que, en términos relativos, representan una proporción menor del gasto de los hogares que si hubieran aumentado al mismo ritmo que el conjunto de bienes y servicios.

El caso más destacado corresponde a los paquetes convergentes, que reúnen internet fijo, telefonía y televisión de paga en una sola oferta comercial. Su índice de precios pasó de 100 a 77 puntos, lo que equivale a una deflación acumulada de 23% respecto de la base utilizada en la medición.

Internet: más velocidad sin un aumento proporcional del precio

El servicio de internet muestra otra de las tendencias relevantes del sector. Aunque sus precios acumularon un aumento de aproximadamente 28% desde 2018, durante los últimos seis meses del periodo analizado se observó una estabilización e incluso una reducción de 0.9%, de acuerdo con la información proporcionada por The CIU.

Este comportamiento está relacionado, en parte, con la competencia entre proveedores y la necesidad de ofrecer mejores condiciones para atraer nuevos usuarios y conservar a los existentes.

Las promociones, los ajustes en los planes comerciales y el incremento de las velocidades permiten que algunos consumidores reciban más capacidad de conexión sin pagar necesariamente una cantidad mayor.

Así, la comparación entre servicios no depende únicamente de cuánto cuesta una mensualidad, sino también de lo que incluye: velocidad, estabilidad, cobertura, número de dispositivos conectados y prestaciones adicionales.

La competencia transforma los paquetes convergentes

Los paquetes que combinan internet, telefonía y televisión representan el ejemplo más claro de cómo ha cambiado el mercado.

Operadores como izzi, Totalplay y Megacable, además de proveedores regionales, compiten mediante descuentos por contratación conjunta, mayores velocidades, telefonía ilimitada y acceso a contenidos digitales.

A esta dinámica se suma la expansión de las redes de fibra óptica y la digitalización de los contenidos audiovisuales, factores que han permitido ampliar capacidades y modificar los costos de operación por usuario.

La competencia obliga a las empresas a diferenciarse no solamente por el precio, sino también por la calidad de sus conexiones, la capacidad de sus redes y los servicios incluidos en cada paquete.

Para los consumidores, el resultado puede traducirse en una mejor relación entre costo y prestaciones. Sin embargo, el beneficio concreto depende de la cobertura disponible, las condiciones contractuales, las promociones vigentes y las características de cada plan.

Televisión de paga y streaming siguen rutas diferentes

No todos los segmentos presentan la misma evolución. La televisión de paga acumula un aumento cercano al 27% desde 2018, según los datos citados, aunque su trayectoria ha estado influida por promociones comerciales y por la competencia de las plataformas digitales.

El streaming de películas y música, por su parte, registra un incremento acumulado aproximado de 15%, con variaciones en distintos momentos del periodo. La creciente oferta de servicios digitales ha intensificado la competencia por los usuarios, aunque los precios y las condiciones de suscripción pueden cambiar de una plataforma a otra.

Esta transformación también modifica los hábitos de consumo: algunos hogares mantienen servicios tradicionales, mientras que otros optan por plataformas bajo demanda o combinan distintas alternativas según sus necesidades y presupuesto.

Un sector que contiene parte de la presión inflacionaria

La experiencia de las telecomunicaciones muestra que los precios no evolucionan de la misma manera en todos los sectores de la economía. Mientras algunos bienes y servicios enfrentan presiones persistentes, la innovación y la competencia pueden contener los incrementos en mercados donde las empresas buscan ofrecer mejores prestaciones para conservar su participación.

Entre 2018 y 2026, los paquetes convergentes destacan por la reducción de 23% registrada en su índice de precios, frente a una inflación general acumulada cercana al 46%. La diferencia evidencia una mejora relativa en el costo de estos servicios, aunque no significa que todos los usuarios hayan pagado menos en términos nominales ni que todas las compañías hayan aplicado las mismas condiciones.

El desafío será mantener un mercado competitivo, ampliar la cobertura y garantizar que los avances tecnológicos se traduzcan en servicios accesibles y de calidad.

En una economía donde el presupuesto familiar debe distribuirse entre cada vez más necesidades, las telecomunicaciones ofrecen un ejemplo de cómo la competencia y la innovación pueden mejorar la relación entre precio y servicio, incluso cuando el costo de vida continúa aumentando.

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