El piloto mexicano realizó cuatro donas al volante de un monoplaza de Cadillac durante una exhibición en la Ciudad de México. El evento reunió a cerca de 100 mil personas y también estuvo marcado por los abucheos a la jefa de Gobierno, Clara Brugada.
El rugido de los motores, el humo de los neumáticos y los gritos de miles de aficionados transformaron Paseo de la Reforma en un circuito de automovilismo. Sergio “Checo” Pérez volvió a encontrarse con el público capitalino durante una exhibición en la que realizó cuatro donas, maniobras en las que el vehículo gira sobre su propio eje y deja marcas circulares sobre el asfalto.
La demostración comenzó alrededor de las 10:00 horas de este miércoles, en un tramo acondicionado entre la Glorieta de la Diana Cazadora y el Ángel de la Independencia. Desde los camellones y las inmediaciones de ambos monumentos, cerca de 100 mil personas, según la cifra reportada, se congregaron para observar al piloto mexicano al volante de un monoplaza de Cadillac.
La emoción se hizo evidente con cada aceleración y giro del vehículo. Sin embargo, más allá del espectáculo automovilístico, la jornada también tuvo un episodio político: Clara Brugada recibió abucheos mientras dirigía unas palabras a los asistentes.
Checo se acerca a sus seguidores
Uno de los momentos más intensos ocurrió cuando Pérez descendió del monoplaza para saludar a sus seguidores cerca del Ángel de la Independencia.
Varios aficionados lograron superar las vallas de seguridad y corrieron hacia el piloto para abrazarlo. Checo respondió con saludos, muestras de afecto y autógrafos, mientras el personal de seguridad intervenía para separar a la multitud y devolver a los asistentes a la zona destinada al público.
El encuentro reflejó la cercanía del piloto con sus seguidores, quienes aprovecharon la oportunidad para verlo a pocos metros y expresarle su apoyo antes del Gran Premio de la Ciudad de México.
Abucheos a Clara Brugada durante la exhibición
La participación de la jefa de Gobierno capitalina también generó reacciones entre el público. Videos difundidos por medios deportivos muestran el momento en que Brugada fue abucheada mientras pronunciaba un mensaje durante el Show Run.
El episodio se convirtió en uno de los temas de conversación en redes sociales, donde circularon tanto las imágenes de la reacción del público como las de las maniobras de Pérez.
La exhibición fue organizada por Cadillac Formula 1 Team y el Gran Premio de la Ciudad de México, con el respaldo del Gobierno capitalino. El recorrido se concentró en el tramo comprendido entre la Diana Cazadora y el Ángel de la Independencia, donde se habilitó un espacio para que los aficionados observaran de cerca el vehículo.
Checo Pérez, rumbo a los 300 Grandes Premios
La presentación tuvo un significado especial para el piloto jalisciense, quien se encuentra en la semana en que alcanzará los 300 Grandes Premios disputados en la Fórmula 1, una marca que celebrará en el marco de la carrera mexicana programada para el domingo 1 de noviembre en el Autódromo Hermanos Rodríguez.
El evento también simboliza una nueva etapa en su trayectoria. Pérez regresó a la máxima categoría con Cadillac durante la temporada 2026, después de un año de ausencia, y aporta su experiencia al proyecto de la escudería estadounidense, que disputa su primera campaña en la Fórmula 1.
Además, durante la jornada se dio a conocer la renovación del mexicano con Cadillac hasta 2029, anuncio que refuerza la continuidad de su participación en el equipo.
Un regreso a Reforma cinco años después
La exhibición evocó la que Pérez protagonizó en 2021, cuando condujo un monoplaza de Red Bull por la misma avenida ante una multitud.
Cinco años después, el piloto volvió a convertir una de las principales arterias de la capital en escenario del automovilismo, ahora con los colores de Cadillac y ante una afición que respondió con entusiasmo a cada maniobra.
Con el Gran Premio de México a la vuelta de la esquina, el Show Run sirvió como antesala de un fin de semana en el que Checo buscará volver a conectar con el público mexicano desde la pista. Por unas horas, Paseo de la Reforma dejó de ser una de las avenidas más transitadas de la ciudad para convertirse en una fiesta de velocidad, motores y pasión por la Fórmula 1.

