El ataque habría sido ejecutado con helicópteros artillados y drones en el estado fronterizo de Apure. Fundaredes reportó el traslado de 19 cadáveres, mientras una fuente militar aseguró que la operación contó con apoyo de inteligencia de Estados Unidos, versión que no ha sido confirmada oficialmente.
Un bombardeo atribuido al Ejército venezolano contra un presunto campamento del Ejército de Liberación Nacional (ELN), en el estado fronterizo de Apure, habría dejado al menos 19 personas muertas, de acuerdo con información difundida por la organización no gubernamental Fundaredes y fuentes cercanas al operativo consultadas por la agencia AFP.
El ataque habría ocurrido durante la madrugada del viernes 30 de octubre, en una zona boscosa próxima al caserío Buena Vista del Meta, al suroeste de Apure, cerca de la frontera con el departamento colombiano de Vichada.
Juan Francisco García, coordinador de Fundaredes en la región, explicó que inicialmente se tuvo conocimiento del traslado de nueve cuerpos a San Fernando, capital del estado venezolano. Posteriormente, otros diez cadáveres habrían sido trasladados, con lo que la cifra de víctimas ascendió a 19.
Según una fuente militar vinculada con el operativo, que habló bajo condición de anonimato, el ataque se realizó mediante helicópteros artillados y drones. La misma fuente afirmó que la operación contó con apoyo de inteligencia estadounidense, presuntamente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Oficina Federal de Investigación (FBI).
La agencia AFP informó que intentó obtener una versión de las autoridades venezolanas, pero no recibió respuesta. Por tanto, tanto la participación de organismos estadounidenses como los detalles operativos permanecen sin confirmación oficial.Traslado de víctimas y zona bajo vigilancia militar
Fundaredes difundió un video en el que se observan cuerpos dispersos, árboles derribados y restos de lo que aparenta ser el campamento atacado. De acuerdo con testimonios recogidos por la agencia, los primeros cuerpos fueron trasladados a Puerto Páez y posteriormente a la morgue de San Fernando. Finalmente, habrían sido sepultados en un cementerio de Camaguán, en el vecino estado de Guárico.
Habitantes de la zona describieron la magnitud de los daños y las condiciones en que fueron transportados algunos de los fallecidos. Las imágenes y testimonios difundidos han generado preocupación por las características del operativo y sus consecuencias.
La fuente militar señaló que la mayoría de las víctimas serían venezolanas y que entre los fallecidos habría una mujer. También mencionó la identificación de dos personas de nacionalidad dominicana mediante documentos encontrados entre sus pertenencias.
De acuerdo con ese mismo testimonio, la presencia de efectivos militares continúa en el área y se realizan recorridos para localizar otros posibles campamentos.
Un cambio en la estrategia militar fronteriza
La operación también ha generado cuestionamientos sobre la estrategia de seguridad de Venezuela frente a los grupos armados colombianos que mantienen presencia en distintas zonas de la frontera.
La defensora de derechos humanos y especialista en asuntos militares Rocío San Miguel consideró que el ataque representa un cambio en la actuación de las fuerzas armadas venezolanas, a las que señaló por haber mantenido anteriormente una postura distinta frente a la presencia del ELN y otras organizaciones irregulares.
Venezuela y Colombia comparten una frontera de aproximadamente 2 mil 219 kilómetros, en cuyo entorno operan distintos grupos armados involucrados, según denuncias y reportes regionales, en actividades como narcotráfico, minería ilegal, extorsión y control territorial.
En el estado de Apure, productores ganaderos han denunciado durante años presuntas apropiaciones de tierras, cobros ilegales y desplazamientos de comunidades indígenas relacionados con la presencia de estos grupos.
El bombardeo representa un episodio relevante en la dinámica de seguridad de la frontera colombo-venezolana. No obstante, mientras no exista una versión oficial de las autoridades y una verificación independiente de las víctimas y las circunstancias del ataque, los detalles de la operación y la presunta colaboración estadounidense deben mantenerse bajo reserva informativa.

