PULSO Eduardo Meraz Atragantado con su propio discurso, el recurso de culpar a los demás de no haber podido ser el gobernante que México necesitaba, resulta inútil para contener el final de un sexenio malogrado. Los rayos y las centellas salientes de la boca del presidente totalmente Palacio Nacional rebotan en el espejo donde se …




