PULSO Eduardo Meraz Cual si fuera el mejor de los sastres del mundo mundial, el renunciante ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar, huyó presuroso de sus responsabilidades con la legalidad, y sin haberse cumplido los requisitos de ley, ya recibió gustoso las tijeras para destazar al poder judicial. De …



