Las políticas migratorias, las deportaciones y el descontento por la situación económica han debilitado el respaldo de sectores latinos que apoyaron al republicano en 2024. Una encuesta de UnidosUS revela que uno de cada cuatro de esos votantes ya no volvería a elegirlo.
El voto latino que contribuyó al regreso de Donald Trump a la Casa Blanca comienza a mostrar señales de desencanto. Las promesas de prosperidad económica que convencieron a una parte de esta comunidad durante las elecciones presidenciales de 2024 contrastan ahora con el aumento de las tensiones migratorias, las redadas, las deportaciones y la inconformidad por el costo de la vida.
A dos años de aquella contienda, el presidente estadounidense llega a las elecciones intermedias del 3 de noviembre en medio de un escenario de desgaste entre sectores del electorado hispano que alguna vez respaldaron su proyecto político. La pregunta es cuánto de ese apoyo permanecerá y cuánto podría desplazarse hacia los candidatos demócratas.
En estos comicios se renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes, aproximadamente un tercio del Senado y diversas gubernaturas estatales. En ese contexto, el comportamiento de los votantes latinos adquiere relevancia, particularmente en distritos donde su participación puede influir en los resultados.
«Mucho voto latino va a estar en disputa ahora en las elecciones intermedias. Y mucha gente que pudo haber votado por Trump es posible que, si hay una alternativa en su localidad, decida votar por los demócratas», señaló Ximena Bustamante, fundadora del Fondo para Mujeres Indocumentadas y activista radicada en Estados Unidos.
El respaldo de 2024 comienza a mostrar fisuras
El avance republicano entre los votantes latinos fue uno de los cambios más significativos de las elecciones presidenciales de 2024. Las estimaciones varían según la metodología de cada medición: algunas encuestas de salida situaron el respaldo a Trump alrededor del 45 por ciento, mientras que otros análisis posteriores lo ubicaron cerca del 48 por ciento.
De acuerdo con el análisis del Pew Research Center, Trump obtuvo el apoyo del 48 por ciento del electorado hispano en 2024, frente al 36 por ciento que había conseguido en 2020. La cifra representó un avance importante para el Partido Republicano entre una comunidad que históricamente había mostrado mayor inclinación hacia los demócratas.
Marco Castillo, codirector de la organización Global Exchange, en Nueva York, explicó que el discurso de Trump consiguió conectar con generaciones de mexicoamericanos y otros sectores latinos mediante promesas relacionadas con la recuperación económica, los ingresos familiares, la propiedad y los valores tradicionales.
Sin embargo, consideró que la realidad de su segundo mandato ha generado una percepción distinta entre quienes esperaban mejores condiciones económicas y una política migratoria concentrada en personas que hubieran cometido delitos.
«Desde que ganó Donald Trump empezó a perder el voto latino. Los latinos empezaron a retirar su apoyo (…) Y más ahora que se acercan las elecciones, prácticamente lo que hemos visto es una comunidad votante latinoamericana que ha pasado de creer en esta promesa de devolverles sus derechos a darse cuenta de que esta es una agenda de oligarquías corporativas», sostuvo.
Para Castillo, el descontento también está relacionado con lo que considera un incremento de las acciones contra las comunidades latinas, particularmente a través de los operativos de las agencias migratorias.
Las redadas migratorias alcanzan a las comunidades latinas
Uno de los principales factores de inconformidad es la actuación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), cuyos operativos han generado preocupación en barrios y comunidades con una importante población migrante.
Castillo afirmó que las redadas, detenciones y acciones de vigilancia han afectado la vida cotidiana de familias latinas, incluso de aquellas cuyos integrantes cuentan con ciudadanía estadounidense o residencia legal.
«Vemos a ICE en barrios y comunidades mexicano-americanas y latinas hostigando, acosando, deteniendo, criminalizando y, en algunos casos, asesinando a ciudadanos», expresó el representante de Global Exchange.
El activista consideró que las comunidades latinas han soportado una parte importante de las consecuencias de la política migratoria del Gobierno de Trump y calificó al ICE como una fuerza de carácter paramilitar.
La preocupación no se limita a las personas indocumentadas. En Estados Unidos existen numerosos hogares donde conviven ciudadanos, residentes permanentes y personas sin documentos, por lo que una detención o deportación puede repercutir en familias completas.
Un recuento de ProPublica documentó más de 500 ciudadanos estadounidenses detenidos por agentes federales durante operativos migratorios entre enero de 2025 y octubre de 2026. La investigación identificó casos de personas detenidas mientras grababan procedimientos, ciudadanos retenidos durante periodos prolongados y menores de edad afectados por las acciones de las autoridades. El medio advirtió que su registro podría estar incompleto.
La economía también alimenta el descontento
Aunque las políticas migratorias han provocado preocupación, Bustamante considera que el incumplimiento de las expectativas económicas representa uno de los principales motivos de decepción entre quienes apoyaron a Trump.
La activista explicó que el republicano logró posicionar durante su campaña una narrativa que distinguía entre migrantes considerados «buenos» y «malos», bajo la promesa de concentrar las deportaciones en personas con antecedentes delictivos. Sin embargo, las acciones posteriores han generado inquietud incluso entre ciudadanos estadounidenses de origen latino.
A su juicio, la falta de una mejoría económica perceptible para las familias ha profundizado el desencanto.
«Lo que Donald Trump prometió y podría haber cumplido, pues no se vio en la realidad y la decepción es esa, la decepción es que no cumplió, que no hizo el trabajo que prometió. Ese es el sentimiento entre un gran número», señaló Castillo.
Bustamante coincidió en que el costo de la vida y las dificultades para mejorar las finanzas familiares son factores determinantes.
«No ha habido recuperación económica, lo que prometió Donald Trump en ese sentido no ha sucedido», afirmó.
Las encuestas ofrecen elementos para dimensionar ese malestar. Un estudio de UnidosUS, difundido en mayo de 2026, encontró que el 25 por ciento de los latinos que votaron por Trump en 2024 ya no volvería a elegirlo. Además, el 68 por ciento consideró que el país avanzaba en una dirección equivocada y el 66 por ciento opinó que Trump y los republicanos en el Congreso no estaban concentrados en mejorar la economía.
Por su parte, una medición del Pew Research Center publicada en octubre encontró que el 62 por ciento de los votantes latinos considera que el Gobierno está deportando a demasiadas personas que viven sin autorización en Estados Unidos. El mismo estudio registró que la aprobación de Trump entre los votantes hispanos había descendido al 24 por ciento.
Un electorado que no responde a una sola identidad política
Para los analistas y activistas consultados, el respaldo que Trump consiguió en 2024 no debe interpretarse como una identificación permanente de los votantes latinos con el Partido Republicano.
Castillo explicó que una parte de quienes apoyaron al republicano lo hicieron como una expresión de inconformidad con los demócratas y sus propuestas, así como por las expectativas de cambio que generó su campaña.
Como ejemplo, mencionó la candidatura del cantante mexicoestadounidense Bobby Pulido, quien busca un escaño en la Cámara de Representantes por un distrito del sur de Texas donde Trump obtuvo un respaldo importante en las elecciones presidenciales.
Bustamante, por su parte, señaló que en Nueva York también se han observado cambios en las preferencias de algunos sectores latinos, al referirse al respaldo que recibió Zohran Mamdani, identificado con el socialismo democrático, en la contienda por la alcaldía de la ciudad.
La activista consideró que estas expresiones muestran cómo las preocupaciones por el costo de la vida, los servicios y las condiciones económicas pueden llevar a los electores a considerar alternativas políticas distintas a las que apoyaron anteriormente.
El panorama, sin embargo, no significa que todos los votantes latinos que eligieron a Trump hayan cambiado de opinión. Una encuesta del Pew Research Center de octubre encontró que el 65 por ciento de los hispanos que lo respaldaron en 2024 todavía manifestaba su intención de votar por el candidato republicano a la Cámara de Representantes en su distrito. Esto muestra que el desgaste existe, pero no implica una ruptura generalizada con el partido.
Con las elecciones intermedias como escenario inmediato, el voto latino vuelve a colocarse en el centro del debate político estadounidense. Su comportamiento estará condicionado por una combinación de factores económicos, migratorios y sociales, y permitirá observar hasta qué punto las promesas de campaña mantienen su influencia entre quienes hace dos años apostaron por el regreso de Donald Trump al poder.

