Trump revive la Doctrina Monroe y Washington proclama una nueva era de dominio en América.

El gobierno de Donald Trump reivindica una política hemisférica basada en la primacía de Estados Unidos y presenta la llamada “Doctrina Donroe” como eje de su estrategia regional.  El gobierno de Donald Trump ha decidido recuperar una doctrina mucho más antigua: la idea de que Estados Unidos tiene una posición privilegiada para definir lo que …

El gobierno de Donald Trump reivindica una política hemisférica basada en la primacía de Estados Unidos y presenta la llamada “Doctrina Donroe” como eje de su estrategia regional.

 El gobierno de Donald Trump ha decidido recuperar una doctrina mucho más antigua: la idea de que Estados Unidos tiene una posición privilegiada para definir lo que ocurre en el hemisferio occidental.

El mensaje aparece de manera explícita en un video difundido por el Departamento de Estado, que reconstruye dos siglos de la Doctrina Monroe y presenta su evolución como fundamento de la política estadounidense actual. La nueva versión incluso ha sido bautizada como “Doctrina Donroe”, en referencia al presidente Trump.

La frase que resume esta visión es contundente: “la dominación estadunidense del hemisferio occidental jamás será cuestionada otra vez”, según una declaración de Trump incluida en el material oficial.

De doctrina defensiva a proyecto de primacía

La narración está a cargo de Kevin Marion Cabrera, embajador de Estados Unidos en Panamá, quien presenta la historia hemisférica desde la perspectiva de la Doctrina Monroe.

El relato comienza en el siglo XIX, cuando Washington buscaba impedir nuevas intervenciones de las potencias europeas en América. Sin embargo, el propio video reconoce que aquella doctrina evolucionó hasta convertirse en una herramienta de predominio regional.

Uno de los momentos centrales ocurrió en 1895, cuando el secretario de Estado Richard Olney afirmó que Estados Unidos era prácticamente soberano en el continente y que su mandato constituía la ley en los territorios donde intervenía. Para el embajador Cabrera, aquella declaración transformó la doctrina: dejó de ser únicamente una advertencia contra Europa y se convirtió en una proclama de primacía regional.

La propia narración califica posteriormente a Estados Unidos como una potencia imperial, particularmente después de la guerra contra España y de la expansión de su influencia sobre el Caribe.

El recorrido histórico también recuerda la intervención estadounidense en Panamá y el control sobre el canal, así como las sucesivas aplicaciones de la doctrina en Cuba, Nicaragua y otros escenarios latinoamericanos..

Panamá, el siguiente escenario

La difusión del video ocurrió además en vísperas de una reunión en Panamá encabezada por el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, dentro de la Coalición Anticártel de las Américas, también conocida como Escudo de las Américas.

El comandante del Comando Sur, general Francis Donovan, planteó la necesidad de pasar de las reuniones a la acción conjunta contra las organizaciones criminales.

El contexto no es menor. Panamá ocupa una posición estratégica para Estados Unidos por su ubicación geográfica y por el papel histórico del Canal de Panamá en el comercio mundial.

Así, la recuperación de la Doctrina Monroe coincide con una renovada presencia estadounidense en asuntos de seguridad regional.

Una política sin demasiados eufemismos

Lo significativo del nuevo discurso no es solamente que Washington vuelva a mencionar una doctrina del siglo XIX, sino que lo haga sin intentar ocultar su dimensión de poder.

Durante décadas, Estados Unidos presentó su relación con América Latina mediante conceptos que buscaban enfatizar la cooperación: desde la política del Buen Vecino hasta las iniciativas de desarrollo, defensa de los derechos humanos, promoción democrática y libre comercio.

La “Doctrina Donroe” propone otra lectura: el hemisferio occidental como una zona donde Estados Unidos considera que su predominio estratégico no debe ser puesto en duda.

La pregunta que queda abierta es qué significa esa visión para los países latinoamericanos y caribeños. Porque si la cooperación regional estará cada vez más vinculada a los intereses de seguridad de Washington, el debate ya no será únicamente sobre cómo combatir al crimen organizado o proteger las fronteras, sino sobre quién define las reglas y hasta dónde llega la soberanía de cada nación.

Dos siglos después de la Doctrina Monroe, el gobierno de Trump parece dispuesto a recuperar aquella vieja idea para convertirla en el eje de una nueva política hemisférica. La diferencia es que esta vez Washington no parece interesado en disfrazarla demasiado.

lety

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