Los bonistas estadounidenses temen que una reestructura en México pueda afectar sus intereses. Acusan a la televisora de trasladar activos estratégicos a una filial y cuestionan un crédito por 290 millones de dólares. El conflicto financiero de TV Azteca entra en una etapa decisiva. Mientras en México comenzó formalmente el periodo de conciliación con sus …
Acreedores de TV Azteca buscan acelerar juicio en Nueva York mientras avanza concurso mercantil en México.

Los bonistas estadounidenses temen que una reestructura en México pueda afectar sus intereses. Acusan a la televisora de trasladar activos estratégicos a una filial y cuestionan un crédito por 290 millones de dólares.
El conflicto financiero de TV Azteca entra en una etapa decisiva. Mientras en México comenzó formalmente el periodo de conciliación con sus acreedores, un grupo de bonistas en Estados Unidos busca que una corte de Nueva York acelere el litigio contra empresas de Grupo Salinas y les permita ampliar su demanda.
La preocupación de los acreedores es que el proceso mexicano avance hacia un acuerdo de reestructuración que termine afectando sus derechos. Ante la corte del Distrito Sur de Nueva York, argumentaron que el concurso mercantil contempla inicialmente un periodo de 185 días, con posibilidad de extenderse por dos periodos adicionales de 90 días, y advirtieron que esperar podría provocarles un “perjuicio irreparable”.
El conflicto tiene como origen un financiamiento solicitado por TV Azteca en 2017, cuyos pagos posteriormente fueron suspendidos.
Conciliación formal en México
El pasado 10 de agosto, el Diario Oficial de la Federación publicó el edicto correspondiente al concurso mercantil de la televisora, con lo que comenzó formalmente la etapa de conciliación con sus acreedores.
El procedimiento tiene como objetivo buscar un acuerdo entre la empresa y quienes reclaman el pago de sus adeudos, en un intento por evitar una salida más severa para la compañía.
El conciliador designado es Sergio Francisco Hermida Guerrero, quien recibirá los escritos y reclamaciones de los acreedores en su oficina de la Ciudad de México.
Durante esta fase, TV Azteca debe suspender el pago de sus obligaciones, con excepción de aquellos compromisos indispensables para mantener la operación de la empresa. También quedan suspendidos los procedimientos de embargo sobre sus bienes, conforme a las reglas del concurso mercantil.
La batalla también se libra en Nueva York
Mientras el procedimiento mexicano comienza a tomar forma, los bonistas estadounidenses mantienen abierta otra vía judicial.
Hace aproximadamente dos meses, los acreedores encabezados por The Bank of New York Mellon Corporation solicitaron a un juez del Distrito Sur de Nueva York autorización para ampliar la demanda contra la televisora y otras empresas relacionadas.
Su argumento central es que la estructura corporativa utilizada por TV Azteca habría permitido trasladar activos relevantes fuera del alcance de sus acreedores.
Entre los señalamientos se encuentra la creación de una filial denominada TVA III, a la que, según los bonistas, habrían sido transferidos algunos de los activos más valiosos de la compañía, incluida la licencia de radiodifusión otorgada por el Estado mexicano.
Los acreedores también cuestionan un supuesto crédito de 290 millones de dólares contratado con AlterBank, institución ubicada en Santa Lucía, en el Caribe.
Dos procesos, una misma disputa
La coincidencia temporal entre ambos procedimientos coloca a TV Azteca ante un escenario complejo. Mientras en México la empresa busca avanzar en una negociación con sus acreedores dentro del concurso mercantil, en Estados Unidos los bonistas pretenden ampliar las acciones judiciales para proteger lo que consideran sus derechos de cobro.
El punto de tensión está precisamente en el futuro de los activos y en las condiciones de una eventual reestructuración.
Los acreedores estadounidenses temen que un acuerdo alcanzado en México sea aprobado antes de que puedan concluir sus reclamaciones en Nueva York y que, para entonces, sus posibilidades de recuperar el dinero adeudado sean considerablemente menores.
Por ahora, ambos procesos avanzan en paralelo y el desenlace dependerá tanto de las negociaciones en México como de las decisiones que adopte la corte estadounidense.
El caso muestra cómo la crisis financiera de una empresa mexicana puede extenderse mucho más allá de sus fronteras: mientras una corte busca ordenar el proceso de insolvencia y abrir la puerta a una negociación, otra analiza acusaciones sobre el manejo de activos y las obligaciones con inversionistas internacionales.|
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