Cuba abre su sector petrolero a la inversión extranjera y a empresas privadas nacionales

La reforma busca aumentar la producción de crudo y gas en medio de una profunda crisis económica y energética. La nueva normativa incorpora concesiones petroleras, aunque mantiene el control estatal sobre los recursos.

La Habana.— Cuba anunció una reforma de su sector petrolero que permitirá ampliar las modalidades de inversión extranjera y abrir nuevas oportunidades de participación para empresas privadas nacionales, en un intento por incrementar la producción de petróleo y gas frente a la persistente crisis económica y energética que atraviesa la isla.

La nueva legislación forma parte de un paquete de 176 reformas orientadas a flexibilizar la economía, aprobado en junio, con el que el gobierno cubano busca atraer capital, impulsar la actividad productiva y responder a las dificultades que enfrenta el país, agravadas por las restricciones estadounidenses.

Hasta ahora, desde comienzos de la década de 1990, las compañías extranjeras podían participar en la industria de los hidrocarburos principalmente mediante contratos de producción compartida y empresas mixtas con el Estado.

La nueva normativa incorpora alternativas, entre ellas las concesiones petroleras, que podrían resultar más atractivas para determinados inversionistas, explicó Pedro Abigantus, directivo del Ministerio de Energía y Minas, en declaraciones citadas por el portal oficial Cubadebate.

La reforma también contempla la participación de actores económicos privados nacionales en distintas actividades de la industria petrolera, un cambio que amplía las posibilidades de participación empresarial en un sector considerado estratégico para la economía cubana.

Más producción para enfrentar la crisis energética

El objetivo de la legislación es aumentar progresivamente la producción nacional de petróleo crudo y gas natural, en un contexto marcado por la escasez de combustible, las dificultades financieras y los problemas de generación eléctrica.

Cuba produce alrededor del 40 por ciento del petróleo que consume, de acuerdo con los datos citados en la información oficial. El crudo nacional se destina principalmente a alimentar las siete antiguas centrales termoeléctricas que constituyen una parte fundamental de su sistema eléctrico.

La insuficiencia de combustibles y las limitaciones de infraestructura han contribuido a las dificultades para garantizar el suministro de electricidad, con consecuencias para los hogares y las actividades económicas.

Aunque la reforma abre nuevas vías para atraer recursos y ampliar la producción, el gobierno cubano mantendrá el control estatal sobre los recursos petroleros, según explicó Abigantus.

El bloqueo petrolero aumenta la presión sobre La Habana

La apertura del sector se produce en medio de una mayor presión de Washington sobre el gobierno cubano. Desde enero, Estados Unidos aplica medidas de presión relacionadas con el suministro de petróleo, que, según la información difundida, han agravado las dificultades económicas y energéticas de la isla.

Diversas empresas estatales y dirigentes vinculados con el sector han sido objeto de sanciones.

Desde febrero, Washington ha permitido la entrada de combustible adquirido en Estados Unidos por emprendedores privados cubanos. Sin embargo, esas compras representarían apenas el 3 por ciento de las necesidades de consumo del país, según datos oficiales citados en el reporte.

La situación ha obligado al gobierno a buscar alternativas para asegurar el abastecimiento energético y estimular la actividad económica, en un país de aproximadamente 9.4 millones de habitantes.

Más espacios para el sector privado

La reforma petrolera se suma a otras medidas de apertura económica impulsadas por el gobierno cubano. En julio, las autoridades aprobaron la participación de empresas privadas en sectores como gasolineras, farmacias, puertos y bancos.

De acuerdo con cifras oficiales, más de 15 mil pequeñas y medianas empresas operan actualmente en Cuba y emplean a más de un tercio de la población activa.

Estas medidas reflejan un proceso gradual de flexibilización económica, aunque bajo un modelo en el que el Estado conserva el control de sectores considerados estratégicos.

Una apertura en medio de las tensiones con Estados Unidos

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha endurecido su discurso contra La Habana y ha afirmado que Cuba representa una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. También ha expresado su intención de impulsar un cambio político en la isla y ha amenazado con tomar el control del país.

En este escenario, la apertura del sector petrolero representa un intento del gobierno cubano por atraer inversión y fortalecer su capacidad energética sin renunciar al control estatal de sus recursos.

El alcance de la reforma dependerá de la llegada de nuevos inversionistas, de las condiciones para la participación privada y de la capacidad de Cuba para convertir los cambios legales en un aumento efectivo de la producción de hidrocarburos.

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