Con la IA se automatiza engaño en extorsiones telefónicas: Especialista IBERO

La extorsión telefónica puede funcionar como una industria, pues detrás de una llamada que aparenta provenir de un banco o una institución pública puede existir una operación organizada para contactar a miles de personas, identificar a quienes responden y convencerlas de entregar información confidencial o dinero.

La inteligencia artificial (IA) añade nuevas posibilidades a este esquema. Facilita la suplantación de voces y personalidades, y la automatización permite multiplicar los intentos de contacto. El fraude deja de depender exclusivamente de una persona que marca números al azar y puede convertirse en un proceso organizado que combina tecnología, engaño y manipulación psicológica.

El problema no se resuelve solo con registrar las líneas telefónicas. Para el Dr. Luis Miguel Martínez Cervantes, Académico del , la accesibilidad y el anonimato de los medios digitales facilitan estas conductas, mientras que las medidas centradas en identificar a la persona propietaria de un número no garantizan que sea quien realmente lo utiliza.

En entrevista con , describió un esquema que puede dividirse en varias etapas. Primero, sistemas automatizados realizan llamadas o envían mensajes a numerosas personas. Después, quienes responden o muestran interés pueden ser canalizados con operadores que continúan el engaño con técnicas de persuasión y presión emocional.

La tercera, explicó, es conseguir información que permita acceder a cuentas bancarias o realizar operaciones fraudulentas. Entre los datos que buscan obtener están las contraseñas, los números de identificación personal y otras credenciales que nunca deben compartirse por teléfono.

“Es una maquinaria dedicada justamente al negocio de la extorsión”, explicó al referirse a la capacidad de estas operaciones para combinar automatización, equipos con múltiples tarjetas SIM y personas encargadas de continuar la manipulación.

Acotó que la tecnología no sustituye la intervención humana, sino que puede facilitar la selección de posibles víctimas y multiplicar los contactos iniciales. Una vez que alguien responde, un operador puede intentar generar miedo, urgencia o confianza para obtener información sensible.

El Dr. Martínez Cervantes también advirtió que las redes delictivas pueden organizar tareas como realizar llamadas y conseguir datos hasta actuar rápidamente para retirar o transferir recursos de las cuentas comprometidas.

Registrar los celulares no basta para frenar el delito

Asimismo, indicó que la implementación de un registro de líneas telefónicas busca asociar cada número con una persona identificable. No obstante, conocer a nombre de quién está registrada una línea no demuestra quién la usa en una llamada específica ni impide, por sí solo, la suplantación de identidad.

Consideró que los delincuentes pueden recurrir a registros falsos, identidades ajenas o mecanismos de clonación para mantener sus actividades. Sostuvo que el registro no constituye una solución suficiente frente a un delito que aprovecha las posibilidades técnicas de las comunicaciones.

El especialista señaló que las estadísticas basadas en denuncias ministeriales tienen limitaciones, entre ellas los retrasos en su registro y el hecho de que no todos los casos llegan a las autoridades. Por esa razón, cuestionó que pueda afirmarse con certeza que las extorsiones están aumentando a partir de cifras parciales.

“Esto no significa que el problema deba minimizarse, sino que es necesario distinguir entre la percepción pública, las denuncias registradas y la incidencia real del delito. No podemos normalizar la extorsión”, advirtió.

El reto, dijo, consiste en fortalecer la prevención y mejorar la capacidad de respuesta, en lugar de confiar exclusivamente en una medida administrativa.

El eslabón débil: la confianza de las personas

El académico de nuestra casa de estudios apuntó que la ingeniería social es una de las herramientas que permiten a los extorsionadores aprovechar la confianza, el miedo y la distracción. Una llamada que alerta sobre un supuesto movimiento bancario, un problema con una cuenta o un beneficio económico puede llevar a la víctima a actuar antes de comprobar si la historia es verdadera.

“La inteligencia artificial puede hacer más convincente el engaño mediante la imitación de voces o la suplantación de personas e instituciones. Esto vuelve insuficiente confiar en que una llamada suene familiar o parezca profesional”, expuso.

Por ello, recomendó establecer mecanismos de verificación independientes. Si alguien afirma llamar de un banco, lo conveniente es terminar la comunicación y contactar a la institución mediante sus canales oficiales, sin utilizar números o enlaces proporcionados durante la llamada sospechosa.

También sugirió adoptar prácticas de doble verificación: pedir que la persona se identifique por un canal previamente conocido y confirmar por otra vía cualquier solicitud de dinero o información delicada.

Las promesas de depósitos extraordinarios, pensiones duplicadas, premios o beneficios   inesperados deben despertar sospechas. Del mismo modo, detalló, una supuesta emergencia que exige actuar inmediatamente puede ser una estrategia para impedir que la víctima compruebe los hechos.

¿Qué pueden hacer las empresas y las autoridades?

La responsabilidad de las compañías de telecomunicaciones también forma parte de la discusión. De acuerdo con el especialista, estas empresas administran la infraestructura y pueden identificar patrones de uso anómalo, como una terminal que genera grandes cantidades de llamadas o mensajes en periodos breves.

Esas señales, abundó, pueden ayudar a detectar comportamientos automatizados, aunque no permiten determinar por sí solas que cada comunicación constituye un delito. La investigación requiere relacionar los registros técnicos con las denuncias y otros elementos disponibles para las autoridades competentes.

Planteó como un desafío la coordinación entre quienes poseen los registros de llamadas y las instancias que reciben las denuncias y señaló que la desconfianza y la percepción de que denunciar no produce resultados pueden desalentar a las víctimas: cuando consideran que perderán tiempo o que su información no tendrá consecuencias es menos probable que reporten el incidente.

Por ello, además de facilitar los canales de denuncia, dijo que es necesario generar confianza mediante investigaciones oportunas, protección de datos y resultados verificables.

Cinco medidas para evitar caer en una extorsión

  • No compartas contraseñas ni códigos: ninguna llamada inesperada justifica entregar credenciales bancarias o claves de acceso
  • Verifica por otro canal: si dicen llamar de un banco, una institución o un familiar, comunícate mediante un número que ya conozcas
  • Desconfía de la urgencia: amenazas, supuestos movimientos sospechosos y ofertas extraordinarias pueden buscar que actúes sin pensar
  • Termina la llamada: si detectas inconsistencias o te presionan para entregar información, cuelga y comprueba la historia por una vía independiente
  • Reporta los hechos: conserva los datos disponibles y utiliza los canales oficiales de denuncia y orientación de tu localidad

El especialista además recomendó evitar contestar números desconocidos cuando no sea necesario, aunque esta medida no sustituye la verificación: una llamada legítima puede provenir de un número que no está guardado en la agenda.

El objetivo de la prevención es reducir las oportunidades de los delincuentes para establecer contacto, generar confianza y obtener información. Cuantas menos personas caigan en el engaño, menor será el rendimiento de estas operaciones.

 

 

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