GOBIERNO DE CALIDAD/ Felicidad en las aulas

Por Jorge Manrique, Rector del Colegio Jurista y director general de Gobierno de Calidad, consultoría de políticas públicas

Aunque la felicidad no puede decretarse, si existen acciones para instaurarla.

La clave es no confundir felicidad con llenar agendas de actividades lúdicas, poner frases inspiracionales en las paredes o crear «días de la felicidad». La evidencia y experiencia muestran algo distinto: las personas son felices cuando experimentan simultáneamente seguridad, sentido, vínculo, competencia y esperanza.

De esta manera la felicidad aparece como ecosistema y no como una emoción efímera.

La seguridad emocional debe ser el primer indicador. Así, la primera pregunta de una escuela feliz es ¿Cuántos estudiantes sienten miedo? No sólo físico sino temor.

Respecto a la pertenencia es asegurar que cada alumno importa. La mayor fuente de sufrimiento escolar no suele ser académica. Es la invisibilidad. Un estudiante debe sentir que existe para alguien dentro de la institución.

Así, cada alumno debe tener al menos un adulto de referencia que conozca su nombre, intereses, fortalezas y preocupaciones.

En cuanto al aprendizaje con propósito, una escuela puede tener estudiantes exitosos y profundamente infelices porque dominan fórmulas pero desconocen para qué viven. La felicidad aumenta cuando los alumnos perciben que lo aprendido tiene conexión con la realidad.

Ahora, la felicidad no proviene del logro sino del avance. Es feliz el alumno que descubre que hoy sabe más que ayer.

En la felicidad debe considerarse la autonomía. Los estudiantes necesitan espacios para decidir.

Ahora, la felicidad no es individual sino relacional.

En cuando a la esperanza aprendida es cuando se cree que el futuro puede mejorar.

El colegio debe enseñar explícitamente resiliencia, resolución de problemas, mentalidad de crecimiento y construcción de proyectos de vida.

La felicidad en la universidad no consiste en producir estudiantes alegres todo el tiempo. Estriba en construir comunidades donde las personas se sientan seguras para aprender, importantes para otros y capaces de imaginar un futuro mejor.

 

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