El gobernador afirmó que el modelo coloca a las personas y las familias en el centro de las políticas públicas y destacó avances en pobreza, programas sociales e infraestructura.
Tamaulipas atraviesa, de acuerdo con el gobernador Américo Villarreal Anaya, una nueva etapa marcada por el llamado humanismo mexicano, un modelo que coloca el bienestar de las personas y las familias como eje de las decisiones públicas.
Durante la emisión del programa “Diálogos con Américo”, transmitido por el Sistema Estatal de Radio y Televisión Tamaulipas, el mandatario sostuvo que la transformación impulsada por la Cuarta Transformación busca traducirse en mejores condiciones de vida, comunidades más prósperas y mayores oportunidades de desarrollo.
“Ese es el hecho de esta gran Cuarta Transformación: velar por el bienestar de la persona, de la familia y, en eso, construir mejores comunidades”, expresó.
Tamaulipas, entre las prioridades federales
Villarreal recordó la reciente visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a Tamaulipas, realizada en el marco de la presentación de su Segundo Informe de Gobierno.
El gobernador destacó particularmente el mensaje que la presidenta dirigió a las y los tamaulipecos: “Los tengo presentes”, frase que, consideró, refleja el interés del Gobierno federal por atender las necesidades y proyectos estratégicos de la entidad.
Desde su perspectiva, la coordinación entre ambos niveles de gobierno permite avanzar en obras de infraestructura, programas sociales y proyectos productivos considerados prioritarios para el estado.
Pobreza y programas sociales
Al hablar de los resultados que atribuye al actual modelo de gobierno, Villarreal contrastó la política social de la Cuarta Transformación con el periodo neoliberal, al que responsabilizó de una mayor concentración del poder económico y político y del incremento de la pobreza durante décadas.
El mandatario afirmó que, de acuerdo con datos del INEGI, actualmente existen 13.5 millones menos de personas en situación de pobreza en el país.
También destacó que Tamaulipas se encuentra entre las entidades que registraron avances importantes en la reducción de la pobreza multidimensional, resultado que atribuyó al incremento del salario mínimo, los programas sociales y proyectos de desarrollo sustentable.
En la entidad, dijo, operan actualmente 19 programas federales relacionados con alimentación, salud, educación, producción agrícola y bienestar.
Los recursos destinados a estos esquemas, agregó, pasaron de alrededor de 7 mil millones de pesos al inicio de su administración a cerca de 25 mil millones de pesos, con beneficios para adultos mayores, personas con discapacidad, mujeres mayores de 60 años, estudiantes y productores del campo.
Infraestructura para conectar y generar empleo
El gobernador también puso sobre la mesa los proyectos de infraestructura que, desde su perspectiva, pueden modificar la dinámica económica de Tamaulipas.
Entre ellos mencionó la ampliación del principal puente comercial de la región, el tren México-Saltillo-Nuevo Laredo y la modernización de la carretera del Golfo, obra que estimó en 47 mil millones de pesos.
De acuerdo con Villarreal, estas inversiones tienen el potencial de generar empleos, fortalecer la conectividad y ampliar las oportunidades para las distintas regiones del estado.
También destacó la importancia de los puertos de altura de Ciudad Madero, Altamira y Matamoros, además de las inversiones relacionadas con el campo petrolero Trión.
Agua y tecnificación del campo
En el sector rural, el mandatario resaltó las acciones coordinadas con el Gobierno federal para impulsar la tecnificación del campo y mejorar las condiciones de producción.
El abastecimiento de agua también ocupa un lugar relevante dentro de esta agenda, particularmente en Ciudad Victoria, donde se mantienen acciones orientadas a garantizar el suministro para la población.
Para Villarreal, estos proyectos forman parte de una estrategia que busca vincular infraestructura, desarrollo económico, producción y bienestar social.
Un proyecto de largo plazo
El gobernador sostuvo finalmente que el humanismo mexicano no debe entenderse como una política de corto plazo, sino como un proceso de largo alcance sustentado en principios de igualdad, equidad y derechos sociales.
Bajo esa visión, afirmó, el objetivo es que el crecimiento económico y las decisiones gubernamentales tengan como punto de partida el bienestar de la población.
La premisa, resumió, es que “nadie se quede atrás y nadie se quede afuera”, un principio que, desde su perspectiva, define la orientación social de la transformación que actualmente se impulsa en Tamaulipas y en el país.

