Carlos Candelaria renuncia a la Secretaría de Economía; sigue pendiente proceso penal en su contra

El exfuncionario dejó la Unidad de Prospectiva, Planeación y Evaluación tras dos años en el cargo. Su trayectoria incluye una investigación por presunto abuso de autoridad que quedó suspendida cuando asumió como diputado federal con fuero.

La salida de Carlos Candelaria de la Secretaría de Economía vuelve a poner bajo la lupa su trayectoria política y su relación con Marcelo Ebrard. El ahora ex titular de la Unidad de Prospectiva, Planeación y Evaluación presentó su renuncia en una carta fechada el 16 de octubre y dirigida al secretario de Economía, en la que agradeció la confianza depositada en él y evocó más de 28 años de trabajo y amistad.

El mensaje concluye con una frase recurrente de Ebrard: “México está destinado para la grandeza”. El tono personal de la despedida contrasta con los antecedentes judiciales que acompañan la carrera del exfuncionario y con las interrogantes sobre el futuro de un proceso penal que permanece suspendido.

Candelaria ocupó durante aproximadamente dos años la unidad desde la que participó en iniciativas como el Plan México y los Comités Promotores de Inversión. Sin embargo, su trayectoria en el servicio público también ha estado vinculada a distintos cargos desempeñados bajo la conducción política de Ebrard y a salidas de dependencias para incorporarse a proyectos políticos.

Una trayectoria ligada a Marcelo Ebrard

En 2023, Candelaria dejó la Dirección General de Oficinas de Pasaportes de la Secretaría de Relaciones Exteriores para sumarse a la precampaña presidencial de Ebrard. Antes había encabezado la Dirección de Delegaciones de esa misma dependencia.

Su reciente renuncia a Economía vuelve a marcar un cambio en su trayectoria institucional, aunque no necesariamente una ruptura con el equipo político del secretario. De acuerdo con la información disponible, Candelaria ha participado en reuniones y actividades en Baja California con miras a las elecciones intermedias de 2027.

En su carta de despedida, además de agradecer la oportunidad de trabajar en la dependencia, dejó abierta la posibilidad de continuar su labor pública “desde una nueva perspectiva”, expresión que apunta a la continuidad de su participación en proyectos relacionados con la llamada transformación.

El antecedente judicial que sigue pendiente

Uno de los episodios más relevantes de su trayectoria se remonta a 2019, cuando la Fiscalía General de la República lo vinculó a proceso por el presunto delito de abuso de autoridad.

La acusación señalaba que, cuando se desempeñaba como director de Delegaciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores, habría exigido, mediante una secretaria, el 10 por ciento del salario de al menos dos subordinados, por un monto conjunto aproximado de 35 mil 755 pesos, a cambio de conservar sus puestos de trabajo.

El procedimiento penal quedó suspendido cuando Candelaria asumió como diputado federal de Morena y obtuvo la protección procesal asociada al fuero legislativo. Posteriormente, un tribunal colegiado confirmó la suspensión.

Su defensa ha sostenido que el asunto responde a “temas personales”. No obstante, la existencia de la investigación y las acusaciones formuladas por los denunciantes constituyen antecedentes que siguen siendo relevantes para evaluar su paso por el servicio público.

Es importante distinguir entre una acusación y una sentencia: la vinculación a proceso no equivale a una declaración de culpabilidad. La suspensión del procedimiento tampoco representa, por sí misma, una resolución sobre el fondo de los hechos denunciados.

Una renuncia que no despeja las interrogantes

La salida de Candelaria de la Secretaría de Economía no implica, por sí sola, que concluya su participación política ni que se resuelva su situación judicial. Su cercanía con Ebrard y sus actividades recientes sugieren que podría continuar colaborando en proyectos políticos, aunque su siguiente responsabilidad no ha quedado establecida en la información disponible.

El caso plantea interrogantes sobre los mecanismos de rendición de cuentas en el servicio público, particularmente cuando una investigación penal queda suspendida por la incorporación de una persona a un cargo legislativo y su trayectoria posterior continúa dentro de círculos de confianza política.

Por ahora, la despedida de Candelaria marca el cierre de una etapa administrativa, pero deja abierto otro capítulo: el de las responsabilidades que se investigaron, el estado jurídico del expediente y la manera en que estos antecedentes se relacionan con su eventual continuidad en la vida pública.

Shares: