Casas que desaparecen para dar paso a una nueva zona sur de Tamaulipas

Tampico y Ciudad Madero viven una transformación silenciosa de su paisaje urbano. Casas que durante décadas formaron parte de colonias residenciales son vendidas, demolidas y convertidas en terrenos para nuevos proyectos de vivienda, comercios y edificios, en un fenómeno que refleja la creciente presión inmobiliaria sobre una región con cada vez menos reservas territoriales. La …

Tampico y Ciudad Madero viven una transformación silenciosa de su paisaje urbano. Casas que durante décadas formaron parte de colonias residenciales son vendidas, demolidas y convertidas en terrenos para nuevos proyectos de vivienda, comercios y edificios, en un fenómeno que refleja la creciente presión inmobiliaria sobre una región con cada vez menos reservas territoriales.

La tendencia, que comenzó a hacerse visible en distintos sectores de Tampico, se extiende ahora hacia Ciudad Madero, donde propietarios de antiguas residencias han optado por vender sus inmuebles o ponerlos en manos de agencias inmobiliarias para encontrar compradores interesados en desarrollar nuevos proyectos.

El resultado comienza a verse en las calles: donde antes había una casa, ahora aparecen solares baldíos, escombros o construcciones en proceso.

Colonias como Unidad Nacional, Petrolera, Lomas de Rosales y Altavista, así como algunos sectores del norte de Tampico, forman parte de este cambio. En algunos casos, las propiedades permanecieron desocupadas durante años antes de convertirse en una oportunidad para el mercado inmobiliario.

Pocos terrenos y una demanda creciente

Para José Antonio Purón, director de Century 21 Altamar, el fenómeno es consecuencia de la falta de terrenos disponibles y del crecimiento económico que comienza a generar nuevas necesidades de vivienda y servicios.

La transformación, considera, resulta necesaria para aprovechar el suelo disponible y responder a la llegada de nuevas inversiones.

“La región se tiene que actualizar por la cantidad de inversiones en puerta, la reserva territorial es poca, casi no hay terrenos y se tiene que ver con planeación qué hacer con lo que se tiene”.

En Ciudad Madero ya pueden encontrarse ejemplos concretos. Sobre el bulevar Adolfo López Mateos, una vivienda que permaneció deshabitada durante aproximadamente una década fue derribada y el terreno comenzó a ofrecerse para su adquisición.

Algo similar ocurre en sectores como Los Mangos y Jardín 20 de Noviembre, donde terrenos que anteriormente ocupaba una sola residencia ahora son utilizados para desarrollar pequeños conjuntos habitacionales de hasta cinco viviendas.

La plusvalía cambia el rostro de las ciudades

El atractivo económico también está detrás de estas operaciones. De acuerdo con el sector inmobiliario, la compra de terrenos puede superar los 2 millones de pesos, mientras que el valor del inmueble una vez desarrollado prácticamente puede duplicarse.

La expectativa está relacionada con la llegada de inversiones petroleras, industriales y comerciales que demandarán vivienda, servicios y espacios para nuevos negocios.

Purón sostiene que el desarrollo de proyectos como Trión también comienza a generar efectos en la dinámica económica de la zona sur.

“Hay muchos proyectos petroleros, industriales y comerciales que están llegando a nuestra ciudad y ese personal requiere todos estos servicios”.

Sin embargo, el crecimiento inmobiliario plantea también un desafío: evitar que la expansión ocurra de manera desordenada.

Crecer, pero con planeación

La transformación de antiguas zonas residenciales en nuevos espacios habitacionales y comerciales puede representar una oportunidad económica, pero requiere actualizar las reglas que determinan cómo y dónde puede crecer la ciudad.

Por ello, el sector inmobiliario considera necesario revisar los instrumentos de ordenamiento territorial y adaptarlos a las nuevas condiciones del mercado.

“Se tiene que hacer con orden, el plan de ordenamiento territorial debe actualizarse a las condiciones que el mercado necesita porque la demanda continuará”.

Mientras las máquinas derriban algunas de las casas que durante años definieron el paisaje de Tampico y Ciudad Madero, la zona sur comienza a escribir una nueva etapa urbana. El reto será convertir esa transformación en crecimiento ordenado, sin perder de vista el equilibrio entre vivienda, comercio, infraestructura y calidad de vida.

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