Clara Brugada destacó que la capital concentra más de 50 mil donadores voluntarios, pero más de 3 mil personas continúan a la espera de un órgano o tejido para recibir una nueva oportunidad de vida.
Una decisión tomada en vida puede significar una segunda oportunidad para alguien más. Bajo esa premisa, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, llamó a transformar la solidaridad de los capitalinos en una verdadera cultura de donación de órganos y tejidos.
Durante la inauguración de la exposición “Respétame Hasta la Muerte”, en el Museo Yancuic de Iztapalapa, y en el marco del Día Nacional de la Donación y el Trasplante de Órganos y Tejidos, la mandataria invitó a la ciudadanía a convertirse en donadora voluntaria y a comunicar esta decisión a sus familiares.
Una decisión que puede salvar vidas
Ante autoridades sanitarias, especialistas, artistas, pacientes trasplantados y familiares de donadores, Brugada destacó que la Ciudad de México concentra más de 50 mil personas registradas como donadoras voluntarias, cifra que representa aproximadamente una cuarta parte del padrón nacional.
La mandataria consideró que la donación constituye una de las expresiones más profundas de solidaridad y generosidad.
“No existe un acto más generoso, más humano y solidario que donar para que otro pueda vivir”, expresó.
De acuerdo con las cifras presentadas durante el evento, siete de cada 10 donadores voluntarios en la capital son mujeres, mientras que 60 por ciento tiene entre 18 y 34 años.
La Ciudad de México también ocupa el primer lugar nacional en procesos de donación y trasplante y concentra una importante actividad tanto en hospitales públicos como privados.
Miles de personas siguen esperando
A pesar de los avances, la necesidad continúa siendo considerable. Durante 2026 se han realizado en la capital 738 trasplantes de córnea, 314 de riñón, 87 de hígado y 21 de corazón.
Sin embargo, más de 3 mil personas permanecen en espera de un órgano o tejido en la Ciudad de México. Alrededor de 60 por ciento de quienes esperan requieren un riñón.
A nivel nacional, el desafío es todavía mayor. La secretaria de Salud capitalina, Nadine Gasman Zylbermann, informó que existen más de 17 mil 500 personas en lista de espera para recibir un trasplante.
La funcionaria explicó que una sola persona donadora puede beneficiar hasta a siete personas mediante la donación de órganos y a más de 65 a través de tejidos.
El arte como una forma de sensibilizar
La exposición “Respétame Hasta la Muerte” busca llevar esta conversación más allá de los hospitales y las estadísticas.
La muestra reúne el trabajo de 21 artistas mexicanos, quienes utilizan distintas expresiones visuales para generar conciencia sobre la donación y propiciar una reflexión colectiva acerca de la posibilidad de dar vida incluso después de la muerte.
En el Museo Yancuic, las obras conviven con los testimonios y las historias de quienes han experimentado de manera directa el proceso de donación y trasplante.
El mensaje central es sencillo: detrás de cada órgano donado existe una historia y, del otro lado, una persona que espera.
Registrarse no basta: también hay que comunicarlo
Las autoridades sanitarias señalaron que fortalecer la donación no depende únicamente de incrementar la capacidad médica para realizar trasplantes. También es necesario que más personas conozcan el proceso, resuelvan sus dudas y expresen de manera informada su voluntad.
Quienes desean convertirse en donadores voluntarios pueden registrarse mediante Llave MX y a través del formato oficial del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), con lo que pueden obtener su tarjeta de donante.
Pero existe otro paso fundamental: hablar con la familia.
Comunicar a las personas cercanas la decisión de donar permite que, llegado el momento, conozcan y respeten la voluntad previamente expresada.
Así, la invitación de las autoridades no se limita a llenar un registro. Busca abrir una conversación que todavía resulta difícil para muchas familias y convertirla en una expresión de solidaridad.
Porque mientras miles de personas esperan un órgano para continuar viviendo, una decisión personal puede convertirse en esperanza para alguien que todavía no conoce el nombre de quien algún día podría darle una segunda oportunidad.

