La autoridad sanitaria mexicana sostiene que las investigaciones de la FDA sobre Cyclospora cayetanensis y Salmonella Javiana no demostraron de manera concluyente que productos mexicanos fueran el origen de los brotes registrados en Estados Unidos.
Las investigaciones de las autoridades sanitarias de Estados Unidos sobre dos brotes de enfermedades gastrointestinales vinculados con productos agrícolas mexicanos terminaron sin una respuesta definitiva sobre la ruta de contaminación. Para la Cofepris, esa ausencia de una prueba analítica concluyente impide responsabilizar directamente a productos mexicanos.
El posicionamiento mexicano surgió después de que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) cerrara sus investigaciones sobre brotes de Cyclospora cayetanensis y Salmonella Javiana.
La diferencia entre ambas autoridades está en la interpretación de la evidencia: mientras Cofepris destaca que las muestras de productos analizados resultaron negativas, la FDA mantiene como relevantes los datos epidemiológicos y de trazabilidad que apuntaron hacia determinadas cadenas de suministro.
Dos muestras positivas, pero sin una ruta de contaminación definida
En el caso de Cyclospora cayetanensis, la FDA encontró dos muestras ambientales positivas en México.
Una correspondió a un tanque que contenía aguas residuales de salida de la planta de Taylor Farms de México, mientras que la segunda fue tomada en una zanja de drenaje de un productor de lechuga iceberg identificado durante el rastreo de la cadena de suministro.
Sin embargo, la propia autoridad estadounidense reconoció que estos hallazgos no permiten establecer exactamente cómo ocurrió la contaminación.
La FDA señaló que “actualmente no existe evidencia suficiente para determinar de manera concluyente cómo ocurrió la contaminación”, aunque consideró que los resultados ambientales se suman a la evidencia epidemiológica y de trazabilidad que relacionó el brote con lechuga iceberg rallada retirada del mercado por Taylor Farms de México.
Para Cofepris, esta distinción resulta fundamental.
Las lechugas analizadas dieron negativo
La autoridad sanitaria mexicana recordó que las muestras tomadas directamente de la cadena de producción no demostraron la presencia del parásito.
El Laboratorio Nacional de Referencia analizó muestras de materia prima, producto terminado y agua, todas con resultados negativos para Cyclospora cayetanensis.
En julio, Cofepris informó que había sometido a análisis 10 muestras de lechuga, cinco de materia prima y cinco de producto procesado, además de cuatro muestras de agua, mediante pruebas moleculares de PCR en tiempo real.
Con base en esos resultados, la autoridad sostuvo que la presencia del parásito en muestras ambientales no basta para demostrar que la lechuga mexicana fue directamente responsable de la contaminación.
“La información disponible al cierre de ambas investigaciones no permite establecer, mediante evidencia analítica concluyente, que productos mexicanos hayan sido el origen de los brotes”, señaló Cofepris.
La FDA mantiene el vínculo epidemiológico
Aunque Estados Unidos tampoco logró establecer la ruta exacta de contaminación, la FDA considera que existe una convergencia entre diferentes elementos de la investigación.
Los datos epidemiológicos, el rastreo de proveedores y la identificación de lechuga iceberg procesada por Taylor Farms de México llevaron a los investigadores a mantener ese producto dentro de la cadena relacionada con el brote.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) declararon terminado el brote el 11 de septiembre.
Los dos resultados ambientales positivos demostraron que Cyclospora estuvo presente en sitios relacionados con el cultivo y procesamiento de lechuga, pero aún quedaba por determinar cómo se produjo la contaminación y si las muestras ambientales estaban genéticamente relacionadas con las obtenidas de los pacientes.
El segundo brote apunta a jalapeños de Sinaloa
El expediente de Salmonella Javiana corresponde a una cadena de suministro diferente.
La investigación estadounidense identificó como probable fuente jalapeños procedentes de Sinaloa, distribuidos en Estados Unidos por Coast Citrus Distributors.
El brote dejó 488 personas enfermas en 34 estados y 65 hospitalizaciones, sin fallecimientos.
El rastreo permitió identificar a un productor común en Sinaloa como posible fuente, pero las muestras ambientales obtenidas durante la inspección resultaron negativas a Salmonella.
La FDA reconoció que tampoco pudo determinar la ruta ni la fuente concreta de contaminación y, por ello, cerró la investigación.
El CDC señaló que la evidencia epidemiológica y de trazabilidad mostró que los jalapeños procedentes de Sinaloa “pudieron haber estado contaminados” y haber provocado enfermedades entre consumidores estadounidenses.
México pide que las conclusiones se basen en evidencia verificable
Cofepris aseguró que durante ambas investigaciones mantuvo comunicación y cooperación con las autoridades estadounidenses mediante inspecciones, intercambio de información, trazabilidad y toma de muestras.
La autoridad mexicana afirmó que continuará trabajando con la FDA, el CDC y otras agencias de Estados Unidos, pero insistió en que cualquier señalamiento sobre el origen de un riesgo sanitario debe sustentarse en evidencia científica verificable.
El debate, por ahora, no gira únicamente en torno a si hubo contaminación, sino a qué tan sólida es la evidencia para atribuir su origen a un producto específico.
En Cyclospora, Estados Unidos encontró el parásito en dos muestras ambientales mexicanas y mantuvo un vínculo epidemiológico y de trazabilidad con la lechuga iceberg procesada en México, pero no estableció la ruta por la que el contaminante habría llegado al producto.
En Salmonella Javiana, el rastreo condujo hasta jalapeños de Sinaloa y un productor común, aunque las muestras ambientales fueron negativas y tampoco pudo determinarse cómo ocurrió la contaminación.
Así, el cierre de ambos expedientes deja una diferencia de interpretación entre las autoridades: Cofepris enfatiza que no existe una prueba analítica concluyente que responsabilice a productos mexicanos, mientras que la FDA considera relevantes los indicios epidemiológicos y de trazabilidad que apuntaron hacia cadenas de suministro del país.

