En una entrevista publicada por Proceso en enero de 2022, el histórico dirigente de izquierda criticó la estrategia de seguridad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y llamó a combatir la corrupción, la desigualdad y la influencia del crimen organizado en la vida pública. También alertó sobre la persistente tentación de la reelección.
En enero de 2022, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano planteó una advertencia sobre el rumbo político y social de México: mantener las mismas estrategias de seguridad que habían prevalecido durante décadas no resolvería la violencia y la inseguridad, sino que podría profundizar los problemas que pretendían combatir.
En una entrevista publicada en la edición 2362 de la revista Proceso, el tres veces candidato presidencial hizo un balance crítico de la situación nacional durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Aunque reconoció algunos avances en materia democrática, señaló que persistían rezagos relacionados con la corrupción, la desigualdad, la inseguridad y la falta de propuestas de fondo por parte de los partidos políticos.
A casi cinco años de aquella conversación, sus reflexiones permiten recuperar el diagnóstico que el dirigente hizo sobre los desafíos de México y su propuesta de construir una democracia con mayor igualdad, participación ciudadana y pleno respeto al Estado de derecho.
Militarizar la seguridad no es la solución
Uno de los principales cuestionamientos de Cárdenas se dirigió a la estrategia de seguridad basada en la participación de las Fuerzas Armadas en el combate a la delincuencia organizada.
Para el político, mantener la misma política aplicada durante las décadas anteriores había demostrado resultados desfavorables, pues la violencia y la presencia del crimen organizado continuaban extendiéndose por distintas regiones del país.
Durante la entrevista, sostuvo que era necesario explorar otras alternativas y construir soluciones con la participación de instituciones públicas, centros académicos y ciudadanos organizados.
Cárdenas consideraba que las tareas de seguridad debían depender gradualmente de corporaciones civiles, conforme al marco constitucional. Por ello, también cuestionó el traslado de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional, al considerar que esa decisión profundizaba la militarización de la seguridad pública.
Al referirse a la situación que prevalecía en entidades como Michoacán, Guerrero, Tamaulipas y Chiapas, advirtió que la inseguridad y los problemas de gobernabilidad no eran exclusivos de una región, sino que representaban un desafío nacional.
Su planteamiento era que México necesitaba revisar las estrategias utilizadas hasta entonces y dejar de aplicar fórmulas que, desde su perspectiva, no habían conseguido revertir el deterioro de las condiciones de seguridad.
La corrupción y el crimen organizado, amenazas para la democracia
Otro de los puntos centrales de la conversación fue la necesidad de fortalecer las instituciones democráticas y evitar que la delincuencia organizada, la corrupción y los intereses económicos ilegales interfirieran en la vida pública.
Cárdenas consideraba que la democracia mexicana debía limpiarse de prácticas que afectaban su funcionamiento, entre ellas el financiamiento ilícito de campañas, la intervención indebida de funcionarios públicos y la presencia del crimen organizado en distintas regiones.
Al hablar de la corrupción, hizo una distinción entre las instituciones y las personas responsables de hacerlas funcionar.
«Yo no diría que las instituciones. Son las personas», respondió al ser cuestionado sobre el deterioro institucional. Argumentó que las leyes establecen las obligaciones de los servidores públicos y que son quienes incumplen esas disposiciones los responsables de las conductas indebidas.
También señaló que la presencia del crimen organizado inhibía mejores condiciones de vida y desarrollo, por lo que consideraba indispensable enfrentar ese problema mediante la aplicación de la ley.
La reelección, una tentación que persiste
En materia electoral, Cárdenas sostuvo que los partidos políticos necesitaban recuperar su capacidad de presentar proyectos claros de nación, definir el modelo de sociedad que buscaban construir y explicar qué tipo de relación pretendían establecer con el resto del mundo.
Aunque reconoció que México contaba entonces con una democracia electoral más desarrollada que en etapas anteriores, advirtió que todavía existían prácticas que debían corregirse.
Entre ellas mencionó el uso de recursos de procedencia ilícita en las campañas y la intervención de funcionarios públicos para influir en los procesos electorales fuera de sus atribuciones legales.
También expresó su rechazo a la reelección, a la que consideraba una práctica que no favorecía la vida democrática del país.
Durante la entrevista recordó el caso del entonces exgobernador de Baja California, Jaime Bonilla, quien había buscado ampliar de dos a cinco años el periodo para el que fue elegido. Cárdenas calificó aquella pretensión como un error y consideró necesario reforzar la legislación para evitar intentos de esa naturaleza.
Una democracia progresista como proyecto de nación
Las reflexiones de Cárdenas estaban vinculadas con su libro Por una democracia progresista. Debatir el presente para un mejor futuro, publicado por Penguin Random House.
En la obra planteaba la necesidad de construir una sociedad más igualitaria, con una economía en expansión, una cultura floreciente y un Estado de derecho que garantizara mejores condiciones de bienestar para la población.
Su propuesta también contemplaba atender los rezagos históricos que, a su juicio, seguían pendientes desde la Revolución Mexicana: igualdad de oportunidades, soberanía nacional, educación y salud de calidad, distribución más equitativa de la riqueza y mejores condiciones de convivencia social.
Al preguntarle cuánto tiempo podría tomar alcanzar ese modelo de democracia, respondió que no era posible establecer un plazo. Consideró que dependería de la capacidad de organización de las fuerzas políticas y sociales para impulsar las transformaciones necesarias.
«Creo que hay muchos pendientes. Por eso sigo insistiendo en ello», expresó.
La entrevista publicada en 2022 recupera así una de las preocupaciones constantes de Cuauhtémoc Cárdenas: que el futuro democrático de México no podía construirse únicamente mediante elecciones, sino que requería combatir la corrupción, reducir las desigualdades, fortalecer las instituciones civiles y garantizar que el poder público estuviera sometido a la ley.

