La décima edición del recorrido congregó a más de 4 mil participantes y transformó Paseo de la Reforma y el Zócalo capitalino en un escenario de música, color y tradición, con homenajes a Nellie Campobello, Juan Rulfo, Juan Gabriel y Emilio “El Indio” Fernández.
La Ciudad de México volvió a convertirse en un gran escenario de tradición y memoria con la décima edición del Gran Desfile de Día de Muertos, que reunió a cerca de 1.6 millones de asistentes y más de 4 mil participantes en un recorrido que avanzó desde la Diana Cazadora, sobre Paseo de la Reforma, hasta el Zócalo capitalino.
Encabezado por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, el desfile comenzó a las 14:00 horas y reunió a comparsas, colectivos artísticos, bandas musicales, carros alegóricos y globos monumentales. Durante el trayecto, miles de personas disfrutaron de una celebración que combinó expresiones contemporáneas con elementos tradicionales de una de las festividades más representativas de México.
La jornada contempló 47 proyectos participantes, entre ellos 12 carros alegóricos y dos globos monumentales, además de agrupaciones y representaciones culturales procedentes de distintas regiones del país.
Homenaje a figuras de la cultura mexicana
Uno de los momentos centrales fue el reconocimiento a cuatro personalidades cuya obra forma parte del patrimonio cultural de México: la escritora y coreógrafa Nellie Campobello, el autor Juan Rulfo, el cantautor Juan Gabriel y el cineasta Emilio “El Indio” Fernández.
Sus trayectorias fueron evocadas mediante esculturas monumentales, carros alegóricos y representaciones artísticas que acercaron su legado al público en medio de la celebración.
El desfile también dio espacio a tradiciones de Campeche, Michoacán, el Estado de México y la propia capital, con propuestas impulsadas por colectivos comunitarios, agrupaciones musicales e instituciones públicas.
Una celebración de raíces y diversidad
A lo largo de Paseo de la Reforma desfilaron catrinas monumentales, personajes fantásticos y representaciones inspiradas en la cosmovisión mesoamericana. El cempasúchil, el pan de muerto y los altares también formaron parte de la ambientación, en un recorrido que convirtió las calles en un espacio de encuentro con las costumbres y símbolos de esta festividad.
La música acompañó la jornada con bandas de marcha, batucadas y agrupaciones culturales. Entre las participaciones especiales destacó el Instituto Mexicano del Sonido, además de representaciones internacionales de países como China e Indonesia.
Durante el evento, Clara Brugada destacó el valor del Día de Muertos como una de las expresiones más profundas de la identidad mexicana y una oportunidad para mantener presente la memoria de quienes han fallecido.
Con una asistencia cercana a 1.6 millones de personas, el décimo Gran Desfile reafirmó la dimensión cultural y popular de esta celebración en la capital. Más allá del espectáculo, la jornada recordó que, en México, la memoria también se expresa en las calles, la música, el arte y las tradiciones que pasan de una generación a otra.

