Datos oficiales citados por EL UNIVERSAL muestran una caída en el suministro de medicinas en el principal hospital militar del país. Aunque el presupuesto de sanidad militar ha aumentado en los últimos años, los derechohabientes enfrentan gastos particulares y trámites de reembolso que describen como engorrosos.
La crisis de desabasto de medicamentos en México también alcanza al sistema de salud de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa). En el Hospital Central Militar, ubicado en la Ciudad de México, apenas se surtió el 56.46% de las recetas médicas durante 2026, de acuerdo con documentos oficiales de la Dirección General de Sanidad del Ejército Mexicano citados por EL UNIVERSAL.
La cifra implica que poco más de cuatro de cada 10 recetas no fueron surtidas por completo, por lo que los pacientes y sus familias tuvieron que recurrir a farmacias particulares para conseguir los medicamentos prescritos, pese a contar con derechohabiencia.
El problema ocurre en medio de protestas de trabajadores del sector salud por la falta de insumos y las condiciones laborales en al menos 13 estados del país. También contrasta con el crecimiento de los recursos asignados a la Defensa, cuyo presupuesto global pasó de 119 mil millones de pesos en 2018 a más de 170 mil 753 millones en 2026.
El suministro de medicamentos cayó desde 2023
Los registros citados por el medio muestran una reducción en el surtimiento de recetas del Hospital Central Militar durante los últimos años, con una recuperación temporal en 2025 antes de la caída reportada para 2026.
| Año | Porcentaje de recetas surtidas |
|---|---|
| 2023 | 65.70% |
| 2024 | 63.98% |
| 2025 | 75.69% |
| 2026 | 56.46% |
Históricamente, el sistema de salud militar había registrado niveles de abastecimiento de entre 90% y 98%, según la información publicada. La disminución reciente representa un cambio importante para un servicio que durante décadas fue considerado uno de los más estables dentro del sistema público de salud.
El Hospital Central Militar ha atendido a expresidentes mexicanos, entre ellos Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, los datos difundidos reflejan dificultades actuales para garantizar el suministro de medicamentos a sus derechohabientes.
Crece el presupuesto de sanidad militar
El aumento de los recursos asignados a la Defensa no se ha traducido, de acuerdo con los datos reportados, en una mejora sostenida del surtimiento de recetas.
En 2023, el Programa de Sanidad Militar ejerció 7 mil 798 millones de pesos; en 2024, el monto ascendió a 8 mil 770 millones, y en 2025 llegó a 9 mil 437 millones de pesos.
Para 2026 se programaron 6 mil 922 millones de pesos, aunque el informe periodístico señala que el presupuesto podría ampliarse durante el ejercicio fiscal.
La diferencia entre el presupuesto disponible y los niveles de suministro plantea interrogantes sobre la adquisición, distribución y disponibilidad de medicamentos. No obstante, las cifras por sí solas no permiten determinar qué factores explican la caída ni cómo se distribuyeron los recursos entre los distintos componentes del programa.
Falta de información sobre contratos y registros históricos
La investigación publicada por EL UNIVERSAL también señala dificultades para acceder a información sobre las compras de medicamentos.
Según el medio, al solicitar versiones públicas de contratos de adquisiciones consolidadas o adjudicaciones directas correspondientes a 2024, 2025 y 2026, la respuesta oficial de la Defensa fue que no se localizaron documentos que atendieran la solicitud.
Además, los registros históricos detallados sobre el surtimiento de recetas y las quejas correspondientes al periodo de 2012 a 2022 aparecieron bajo el estatus de “Sin información”.
Esta falta de documentación disponible limita la posibilidad de reconstruir la evolución del abasto durante más de una década y de evaluar con mayor precisión los resultados de las compras públicas.
Derechohabientes deben pagar y después solicitar el reembolso
La falta de medicamentos obliga a algunos pacientes a comprarlos en establecimientos privados y posteriormente iniciar un procedimiento para intentar recuperar su dinero.
De acuerdo con los lineamientos descritos en la investigación, cuando la farmacia hospitalaria no dispone de un medicamento, el derechohabiente debe obtener el sello de “No Surtido” en la receta original y solicitar al médico tratante que registre la necesidad de tramitar el reintegro.
Después debe adquirir el medicamento, solicitar una factura electrónica y verificarla ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT). También necesita reunir documentación adicional, entre ella la receta con los sellos y firmas correspondientes, un resumen clínico del especialista militar, su identificación oficial, la tarjeta de filiación del ISSFAM y los datos bancarios para recibir el pago.
El expediente se entrega en Trabajo Social y posteriormente se envía a las instancias centrales de la Defensa para su revisión. El reembolso depende de que la solicitud sea validada y resulte procedente.
Para algunos pacientes, el proceso representa una carga económica y administrativa. Adriana “N”, quien solicitó mantener su identidad en reserva, declaró a EL UNIVERSAL que realizó tres intentos de reembolso sin obtener resultados.
La mujer explicó que los requisitos y las dificultades para conseguir firmas médicas o corregir errores en las facturas complicaron sus gestiones. Según su testimonio, actualmente destina alrededor de 500 pesos mensuales a medicamentos adquiridos por cuenta propia.
Aumentan las quejas de los pacientes
La investigación reporta que durante 2026 se habían registrado 34 quejas oficiales relacionadas con el servicio, aunque la información difundida no detalla en el fragmento disponible los motivos de cada reclamación ni su resolución.
El caso del Hospital Central Militar expone las dificultades que enfrentan los derechohabientes cuando las instituciones de salud no cuentan con los medicamentos prescritos: además de lidiar con la falta de suministro, deben cubrir temporalmente los costos y cumplir procedimientos administrativos para solicitar la devolución del dinero.
La evolución del abasto, la disponibilidad de información sobre los contratos y la respuesta a las solicitudes de reintegro serán elementos relevantes para evaluar cómo se atiende el problema en el sistema de sanidad militar.

