La unidad flotante será utilizada en el proyecto Trión, frente a las costas de Matamoros; comenzará su traslado a México a mediados de 2027 y el primer barril de crudo está previsto para el primer semestre de 2028.
A miles de kilómetros de Tamaulipas, en los astilleros de Ulsan, Corea del Sur, comienza a tomar forma una de las piezas centrales del proyecto petrolero Trión. La plataforma flotante Tláloc, que operará en aguas profundas del Golfo de México, avanza en su construcción y tiene previsto iniciar su viaje hacia México a mediados de 2027.
Funcionarios de la Secretaría de Energía (Sener), integrantes de la Subsecretaría de Hidrocarburos, realizaron una visita a las instalaciones de Hyundai Heavy Industries, donde supervisaron los avances de la unidad en compañía de directivos de Woodside Energy, empresa australiana responsable de operar el proyecto.
La visita permitió conocer directamente el avance de una infraestructura que será fundamental para desarrollar el campo Trión, ubicado frente a las costas de Tamaulipas.
Una plataforma del tamaño de un estadio
Las dimensiones de la Tláloc dan una idea de la magnitud del proyecto. La unidad tiene proporciones comparables con las del Estadio Azteca y está diseñada para participar en la extracción de más de 100 mil barriles de petróleo diarios.
Su importancia no radica únicamente en su tamaño. La plataforma será utilizada para producir petróleo y gas natural en una zona donde los trabajos se desarrollarán a aproximadamente 2 mil 500 metros de profundidad bajo el nivel del mar.
La complejidad de operar a esas profundidades convierte a Trión en uno de los proyectos más relevantes de la industria petrolera mexicana en aguas profundas.
“Esta visita permitió conocer de primera mano los avances en la construcción de esta unidad, que se prevé zarpe hacia México a mediados del siguiente año”, señaló la Sener.
De Corea al Golfo de México
El calendario contempla que la plataforma permanezca en construcción durante los próximos meses y que a mediados de 2027 comience su traslado hacia México.
Su destino será la zona marítima frente a las costas de Matamoros, donde se desarrollará el proyecto Trión.
De acuerdo con el plan de desarrollo aprobado en 2023, el objetivo es que el proyecto consiga producir su primer barril de petróleo durante el primer semestre de 2028.
El movimiento de la Tláloc será, por sí mismo, una operación de gran escala: una unidad construida en Asia deberá recorrer miles de kilómetros por vía marítima antes de instalarse en las aguas profundas del Golfo de México.
Trión, una apuesta de más de 11 mil millones de dólares
Detrás de la construcción de la plataforma existe una inversión estimada en más de 11 mil millones de dólares.
El proyecto es desarrollado de manera conjunta por Pemex y Woodside Energy, y representa una apuesta por incrementar la producción petrolera mexicana mediante la explotación de recursos ubicados en aguas profundas.
Para Tamaulipas, además, el proyecto tiene una dimensión económica que va más allá de la extracción de hidrocarburos. La llegada de una inversión de esta magnitud puede abrir oportunidades para empresas locales relacionadas con servicios especializados, logística, mantenimiento, proveeduría y otros sectores vinculados con la industria energética.
Mujeres empresarias buscan entrar a la cadena de proveeduría
Esa oportunidad ya comenzó a generar interés entre el sector empresarial tamaulipeco.
La sección Tamaulipas de la Asociación Mexicana de Mujeres Jefas de Empresa (AMMJE) sostuvo un encuentro con Jimena de la Torre, representante de Woodside Energy, para explorar mecanismos de vinculación con mujeres empresarias del estado.
El objetivo es identificar posibilidades para que negocios encabezados por mujeres puedan participar en las cadenas de suministro y servicios relacionadas con Trión.
El acercamiento ocurre mientras Tamaulipas se prepara para recibir uno de los proyectos energéticos de mayor escala que se desarrollarán en sus costas.
La cuenta regresiva ya comenzó
Aunque la Tláloc todavía se encuentra en Corea, el proyecto comienza a acercarse físicamente a Tamaulipas. Primero vendrá la conclusión de su construcción; después, el traslado hacia el Golfo de México y finalmente la instalación de la infraestructura necesaria para iniciar la producción.
Si el calendario previsto se mantiene, 2027 será el año del viaje de la plataforma y 2028 el del primer barril de petróleo.
Para Tamaulipas, la llegada de la Tláloc significará algo más que observar una enorme estructura petrolera frente a sus costas: representará la entrada en una nueva etapa de desarrollo de actividades en aguas profundas y la posibilidad de que empresas locales se incorporen a una cadena energética cuya inversión supera los 11 mil millones de dólares.

