Del 4 al 10 de octubre, universidades, planetarios y centros de divulgación acercan la ciencia espacial a estudiantes y familias; el tema de este año, “La Revolución de los cohetes”, pone el foco en la nueva generación de exploradores.
Durante una semana, México mira hacia el cielo.
Del 4 al 10 de octubre se celebra la Semana Mundial del Espacio México 2026, una iniciativa que busca acercar a la población a la ciencia y la tecnología espacial y mostrar cómo los avances desarrollados para explorar el universo también han transformado la vida cotidiana en la Tierra.
La edición de este año tiene como eje “La Revolución de los cohetes” (Rocket Revolution), un tema que pone la mirada en la transformación que vive la industria espacial y en la llegada de nuevos protagonistas: startups, universidades, estudiantes, investigadores y equipos que desarrollan nuevas tecnologías para diseñar, construir y lanzar cohetes.
Una semana que nació mirando al pasado
La celebración fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1999 y se realiza cada año entre el 4 y el 10 de octubre.
Las fechas fueron elegidas para recordar dos acontecimientos que marcaron la historia de la exploración espacial.
El 4 de octubre de 1957, la Unión Soviética puso en órbita el Sputnik 1, considerado el primer satélite artificial de la humanidad. Aquella pequeña esfera metálica abrió oficialmente la era espacial y modificó para siempre la relación de la humanidad con el universo.
Diez años después, el 10 de octubre de 1967, entró en vigor el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre, que estableció principios internacionales para la exploración y utilización pacífica del espacio.
Del laboratorio al planetario
En México, la celebración se extiende a distintas entidades con actividades académicas, científicas y de divulgación. Este año participan 26 estados, con propuestas dirigidas tanto a estudiantes como al público general.
Uno de los encuentros más llamativos tendrá lugar el 9 de octubre, de 18:00 a 21:00 horas, en el Planetario Luis Enrique Erro del IPN, en Zacatenco.
La actividad, denominada “Una tardeada fuera de este mundo”, combinará ciencia y entretenimiento con un picnic, música en vivo a cargo de Space Journey, disfraces y observación del cielo.
El acceso será gratuito.
Un viaje a Marte sin salir de México
El universo también podrá explorarse desde Universum, Museo de las Ciencias de la UNAM, donde durante la semana se ofrecerán actividades relacionadas con la exploración de Marte.
Entre ellas se encuentran demostraciones de realidad virtual del rover Perseverance y del cráter Jezero, uno de los lugares más estudiados del planeta rojo.
La programación también contempla charlas sobre tipos de telescopios y talleres de tatuajes temporales inspirados en el universo, una manera de acercar conceptos científicos a públicos de distintas edades.
Los cohetes también se construyen en las aulas
El tema de esta edición busca destacar precisamente una de las transformaciones más importantes de la actividad espacial: la incorporación de nuevos actores.
La construcción de tecnología aeroespacial ya no pertenece exclusivamente a las grandes agencias gubernamentales. Universidades, startups, investigadores y estudiantes participan cada vez más en proyectos relacionados con cohetería, experimentación y desarrollo tecnológico.
En entidades como Querétaro se desarrollarán talleres y actividades interactivas, mientras que en Guerrero se contemplan demostraciones de hidrocohetes para estudiantes, experiencias que permiten acercarse de manera práctica a principios relacionados con la propulsión y el lanzamiento.
Así, detrás del concepto de “Revolución de los cohetes” aparece también una pregunta sobre el futuro: ¿quiénes serán los próximos protagonistas de la exploración espacial?
¿Por qué importa mirar al espacio?
La Semana Mundial del Espacio no busca únicamente despertar fascinación por planetas, astronautas y cohetes.
También pretende mostrar que muchas tecnologías desarrolladas a partir de la investigación espacial terminan teniendo aplicaciones en la Tierra, desde las comunicaciones y la navegación hasta la observación ambiental y el monitoreo del clima.
Por eso, acercar a niños, jóvenes y familias a estas disciplinas significa también despertar vocaciones científicas y tecnológicas.
Durante siete días, México tendrá la oportunidad de observar el cielo, conocer Marte desde la realidad virtual, experimentar con cohetes y acercarse a proyectos que podrían formar parte de la próxima generación de tecnología espacial.
Porque la nueva carrera hacia el espacio no solamente se libra en las grandes agencias internacionales.
También puede comenzar en un aula, un laboratorio, un planetario o en las manos de un estudiante que por primera vez decide construir su propio cohete.

