La estabilidad es el principal punto débil del país, de acuerdo con un reporte de la Cámara de Comercio de Estados Unidos. La inseguridad y los riesgos políticos contrastan con los resultados de sus principales socios comerciales y de otras economías manufactureras.
México enfrenta importantes desafíos para ofrecer condiciones estables a las empresas. Aunque registra avances relativos en aspectos como la transparencia y la previsibilidad de las reglas, las condiciones de seguridad y estabilidad política continúan siendo un factor de preocupación para el entorno de los negocios.
Así lo señala una evaluación de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, elaborada por NORC, organización independiente de investigación afiliada a la Universidad de Chicago, que analiza las condiciones del Estado de derecho para hacer negocios en 149 economías.
En la calificación general, que integra cinco pilares —transparencia, previsibilidad, estabilidad, rendición de cuentas y debido proceso—, México obtuvo 43.5 puntos y ocupó el lugar 91 de 149 economías.
El resultado lo coloca por debajo de Canadá, que alcanzó 79.2 puntos, y Estados Unidos, con 76. También quedó detrás de Chile, con 75.1; Colombia, con 55.1; Brasil, con 55, y Perú, con 47.9.
La estabilidad, el mayor desafío para México
El rubro con la puntuación más baja para México fue el de estabilidad, en el que obtuvo 24.7 puntos, por debajo de los 27.5 registrados en 2021, según la comparación realizada con la misma metodología.
Este pilar considera dos factores centrales para las empresas: el control del crimen y la estabilidad política. Ambos influyen en la posibilidad de mantener operaciones, proteger al personal y las instalaciones, transportar mercancías y planear inversiones a largo plazo.
En materia de seguridad, la evaluación considera si prevalecen la ley y el orden, y si las empresas pueden desarrollar sus actividades sin exponerse a niveles indebidos de violencia o interferencias ilícitas.
La estabilidad política, por su parte, contempla riesgos como conflictos civiles, agitación política o cambios abruptos de gobierno que puedan interrumpir las operaciones comerciales y afectar la confianza de los inversionistas.
México queda por debajo de varios países de la región
La distancia frente a otras economías latinoamericanas también destaca en el componente de estabilidad. México se ubicó por debajo de Colombia, que obtuvo 34.1 puntos, y Brasil, con 36.2.
En Centroamérica, Guatemala superó a México por 7.1 puntos y Honduras por 8.4. El país registró una puntuación cercana a la de Bolivia, con 25.6 puntos, y Burkina Faso, con 24.3.
Aunque las calificaciones permiten comparar resultados, la cercanía entre dos países no significa que enfrenten las mismas condiciones o problemas. El indicador sintetiza distintos factores nacionales en una escala común.
La brecha frente a Estados Unidos y Canadá
El contraste es todavía mayor frente a los principales socios comerciales de México. En estabilidad, Canadá obtuvo 81.3 puntos y Estados Unidos, 63.5, frente a los 24.7 puntos mexicanos.
Otras economías con una importante actividad manufacturera también superaron a México en este apartado: Vietnam alcanzó 62.8 puntos y China, 50.9.
Sin embargo, el perfil mexicano no es desfavorable en todos los rubros. De acuerdo con el reporte, México supera a Vietnam y China en transparencia y previsibilidad, lo que muestra que un país puede contar con mejores resultados en información y claridad de las reglas y, al mismo tiempo, enfrentar dificultades en las condiciones de seguridad y estabilidad necesarias para operar.
Un reto para la inversión y la competitividad
Los resultados plantean un desafío para México: fortalecer las condiciones que permitan a las empresas trabajar con mayor certidumbre, proteger sus operaciones y planear inversiones de largo plazo.
La estabilidad no depende únicamente de la existencia de leyes, sino también de su aplicación efectiva y de la capacidad de las instituciones para garantizar condiciones de seguridad y continuidad.
En un contexto de competencia internacional por atraer capital y fortalecer las cadenas de suministro, mejorar estos factores podría contribuir a elevar la confianza empresarial y aprovechar las oportunidades comerciales del país.
La evaluación no determina por sí sola cuánto crecerá la inversión ni demuestra que una puntuación específica sea la causa de una decisión empresarial. No obstante, ofrece una referencia comparativa sobre los desafíos institucionales que México enfrenta para consolidar un entorno más seguro, previsible y competitivo para los negocios.

