México se desmarca de resolución de la OEA sobre Nicaragua y cuestiona la “securitización” de la crisis

El gobierno mexicano no acompañó el documento aprobado por la organización interamericana y defendió los principios de no intervención, autodeterminación y solución pacífica de controversias.

México decidió no acompañar la resolución aprobada este viernes por la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre la situación en Nicaragua, al considerar que algunas de sus referencias vinculan asuntos políticos y de derechos humanos con posibles riesgos para la paz y la seguridad hemisférica.

La postura mexicana quedó formalmente registrada en una nota al pie de la resolución adoptada durante la 31.ª Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, celebrada en Washington, D.C.

De acuerdo con la Misión Permanente de México ante la OEA, la decisión se sustentó en los principios establecidos en el artículo 89, fracción X, de la Constitución, entre ellos la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias, la igualdad jurídica de los Estados y la protección de los derechos humanos.

México cuestiona convertir la crisis en un asunto de seguridad

El embajador Alejandro Encinas, representante permanente de México ante la OEA, planteó durante la reunión que debe existir una diferencia clara entre los mecanismos destinados a la promoción y protección de los derechos humanos y aquellos utilizados frente a situaciones que constituyan auténticas amenazas a la paz y la seguridad internacionales.

Encinas cuestionó lo que denominó la “securitización” de asuntos esencialmente políticos y de derechos humanos.

“La ampliación de categorías de amenaza o la securitización de asuntos esencialmente políticos y de derechos humanos es una acción que México no puede acompañar”.

La delegación mexicana sostuvo que una caracterización de ese tipo podría abrir la puerta a medidas que excedieran los mecanismos pacíficos y diplomáticos previstos para atender este tipo de situaciones.

¿Qué aprobó la OEA sobre Nicaragua?

La reunión fue convocada por el Consejo Permanente de la OEA para analizar la situación en Nicaragua y determinar posibles acciones de acuerdo con la Carta de la OEA, la Carta Democrática Interamericana y el derecho internacional.

Al concluir la reunión, el secretario general de la organización, Albert Ramdin, señaló que los Estados miembros acordaron un proceso para impulsar el diálogo diplomático, evaluar avances y determinar nuevas medidas.

La resolución establece un mecanismo de seguimiento que deberá trabajar para generar condiciones que permitan a los nicaragüenses ejercer sus derechos políticos mediante instituciones democráticas y elecciones libres, justas e inclusivas.

El encuentro se realizó el 2 de octubre en la sede de la OEA en Washington, después de que el Consejo Permanente considerara que los acontecimientos recientes en Nicaragua constituían un asunto urgente y de interés común para los Estados americanos.

Una postura basada en la política exterior mexicana

México argumentó que la promoción de los derechos humanos y la defensa de los principios democráticos en el continente deben desarrollarse de manera compatible con la soberanía, la autodeterminación de los pueblos y la no intervención.

La posición también incluyó una referencia a la necesidad de que las medidas adoptadas por organismos internacionales sean compatibles con el derecho internacional y no excedan sus competencias.

La delegación mexicana no planteó, de acuerdo con su posicionamiento oficial, abandonar los mecanismos interamericanos de diálogo. Por el contrario, manifestó su disposición a participar en esfuerzos diplomáticos destinados a fortalecer la interlocución y buscar soluciones pacíficas.

México mantendrá su participación diplomática

La decisión de no acompañar la resolución no significa que México se retire de los esfuerzos de la OEA sobre Nicaragua.

La representación mexicana expresó su disposición a participar constructivamente en iniciativas de diálogo, siempre que se desarrollen dentro del derecho internacional y de los instrumentos que regulan el Sistema Interamericano.

La diferencia está en el enfoque: mientras la resolución aprobada establece un mecanismo regional para dar seguimiento a la situación nicaragüense, México sostiene que los problemas políticos y de derechos humanos deben abordarse mediante instrumentos diplomáticos y de protección de derechos, evitando convertirlos automáticamente en asuntos de seguridad hemisférica.

La reunión deja así dos elementos sobre la mesa: la decisión de la OEA de mantener un mecanismo colectivo de seguimiento sobre Nicaragua y la postura mexicana de preservar los límites entre la defensa de los derechos humanos, la acción diplomática y las medidas asociadas con amenazas a la paz y seguridad internacionales.

Shares: