La Secretaría de las Mujeres puso en marcha un plan que busca incorporar la perspectiva de género y los derechos humanos en las políticas ambientales, mediante acciones piloto en comunidades costeras afectadas por fenómenos climáticos.
La participación de las mujeres en la protección de los ecosistemas y la respuesta ante la crisis climática comienza a ocupar un lugar específico en la agenda ambiental del Gobierno federal. Como parte de este esfuerzo, la Secretaría de las Mujeres inició la implementación del Plan Estratégico de Género, Derechos Humanos y Cambio Climático, una iniciativa que busca integrar las experiencias, necesidades y propuestas de las mujeres en las políticas de adaptación y mitigación.
La primera etapa estará dirigida a mujeres pescadoras y acuicultoras, quienes participarán en una experiencia piloto para desarrollar acciones en comunidades que enfrentan los efectos del deterioro ambiental y los fenómenos meteorológicos extremos.
La estrategia fue presentada durante la Segunda Sesión Ordinaria 2026 de la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático (CICC), donde también se anunció la creación del Grupo de Trabajo sobre Género y Derechos Humanos, instancia que coordinará la aplicación del plan en territorios vulnerables.
La selección de este sector responde al trabajo realizado desde 2025 con pescadoras y acuicultoras de distintas regiones del país. A través de encuentros nacionales y diagnósticos participativos, se identificaron problemas ambientales que afectan tanto sus actividades productivas como las condiciones de vida de sus familias.
Entre las principales preocupaciones se encuentra la pérdida de manglares, ecosistemas esenciales para la reproducción de numerosas especies, el equilibrio de los sistemas lagunares y la protección de las costas. Su deterioro puede reducir las poblaciones de peces y afectar los ingresos de las comunidades que dependen de la pesca.
A este escenario se suman huracanes, inundaciones, tormentas y lluvias torrenciales, fenómenos que impactan especialmente a las poblaciones costeras. Además de las pérdidas económicas, estas emergencias incrementan las responsabilidades que suelen asumir las mujeres para sostener la vida familiar y comunitaria, desde garantizar el acceso al agua hasta reorganizar las tareas de cuidado y encontrar nuevas fuentes de ingreso.
La dependencia federal destacó que muchas pescadoras y acuicultoras participan directamente en actividades de restauración y conservación de manglares. Por ello, han planteado la necesidad de contar con programas específicos y mayores apoyos para fortalecer su trabajo ambiental.
La titular de la Secretaría de las Mujeres, Laura Itzel Castillo Juárez, señaló que es necesario incorporar la perspectiva de género y la igualdad sustantiva en los instrumentos de política climática, incluida la Ley General de Cambio Climático, para que los derechos, necesidades y aportaciones de las mujeres sean considerados en las decisiones gubernamentales.
Presentado en mayo de 2026, el Plan Estratégico fue elaborado de manera conjunta por las secretarías de las Mujeres, de Relaciones Exteriores y de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
La experiencia piloto pretende sentar las bases para ampliar las acciones a otros sectores y regiones, promoviendo que las mujeres tengan mayor acceso a recursos naturales, programas institucionales y espacios de decisión en materia ambiental.
El desafío será traducir estos objetivos en apoyos concretos para las comunidades que enfrentan mayores riesgos climáticos. En ese proceso, la participación de las mujeres que trabajan directamente con los ecosistemas costeros busca convertirse en un componente de las políticas públicas de adaptación y conservación.

