El obispo Juan Espinoza Jiménez reaccionó después de que el influencer José Lápiz ofreciera 40 mil pesos a quien lo agrediera. La Fiscalía estatal abrió una investigación por presuntas amenazas y apología del delito, mientras el prelado afirmó que no se siente intimidado, pero advirtió sobre los riesgos de normalizar este tipo de expresiones.
Una oferta de 40 mil pesos para agredir a un líder religioso encendió la polémica en Aguascalientes y abrió un nuevo capítulo en el debate sobre los límites de la crítica pública, la libertad de expresión y las amenazas difundidas en redes sociales.
El obispo Juan Espinoza Jiménez denunció lo que considera un “ataque directo a la Iglesia”, luego de que el influencer José Lápiz ofreciera públicamente esa cantidad a quien lo agrediera. Según la información difundida sobre el caso, la reacción del creador de contenido estuvo relacionada con comentarios del prelado durante sus homilías acerca de la situación política y social del país.
Ante los hechos, la Fiscalía General del Estado inició una investigación por los presuntos delitos de amenazas y apología del delito.
El obispo, sin embargo, aseguró que se encuentra tranquilo y que no se siente intimidado. Su principal preocupación, explicó, no es únicamente lo ocurrido en su contra, sino que este tipo de expresiones puedan extenderse y convertirse en una forma de amedrentar a quienes sostienen opiniones diferentes.
“Es muy grave amenazar a una persona y ponerle precio”
En un mensaje difundido el 7 de octubre a través de Correo Diocesano, su canal de comunicación, Espinoza Jiménez se refirió a la controversia y lamentó el tono de las reacciones que surgieron en redes sociales.
“Se ha hecho algo desde las redes sociales. A mí nadie me ha dicho nada, yo estoy tranquilo y sereno. No me siento intimidado, ni me siento con temor”, expresó.
No obstante, manifestó preocupación por lo que considera una falta de respeto hacia las personas y por la posibilidad de que las amenazas se normalicen en el debate público.
“Es muy grave el amenazar a una persona y ponerle precio”, señaló.
El prelado también cuestionó la manera en que algunas de sus declaraciones fueron retomadas y difundidas, al considerar que ciertos comentarios se separaron del contexto general de sus intervenciones.
“Han tomado algunas frases de mis opiniones, pero esas no son toda mi opinión”, sostuvo.
A su juicio, algunas reacciones buscan desacreditar tanto su imagen personal como la de la Iglesia. También advirtió que el problema podría trascender su caso si se acepta como legítimo ofrecer dinero para agredir a alguien por sus opiniones.
Las homilías que detonaron la controversia
De acuerdo con la información difundida, el conflicto surgió después de que el influencer reaccionara a comentarios del obispo sobre la situación del país durante sus homilías.
Espinoza Jiménez sostuvo que sus intervenciones deben entenderse como un análisis de los problemas sociales y políticos, y no como un intento de colocarse en una confrontación partidista.
“Nos hablan de libertad y de pluralidad, pero están amenazando con la cárcel al que piensa diferente o al que dice algo”, manifestó al referirse al clima de discusión pública.
El obispo rechazó que su intención sea alimentar la polarización y afirmó que no considera enemigos a quienes piensan de manera distinta.
“Han querido dar una imagen de un obispo político y un obispo que está en contra; yo no quiero entrar en ese tipo de polarización”, expresó.
Sus declaraciones colocan la controversia en un terreno más amplio: el de la participación de los representantes religiosos en las discusiones sociales y la manera en que sus opiniones son recibidas en un entorno de confrontación política.
La Fiscalía investiga las presuntas amenazas
La Fiscalía General del Estado de Aguascalientes inició una investigación por los hechos, señalados como posibles delitos de amenazas y apología del delito.
La apertura de la investigación no equivale a una determinación de responsabilidad penal. Corresponderá a las autoridades reunir los elementos necesarios y establecer si las expresiones difundidas encuadran en alguna conducta sancionada por la legislación.
Por su parte, Espinoza Jiménez insistió en que no pretende responder a la controversia mediante una confrontación pública. En cambio, llamó a los fieles a mantenerse informados y a evitar que las diferencias políticas o ideológicas se conviertan en motivos para considerar adversarios a otras personas.
El prelado también recordó la importancia de que los ciudadanos conozcan sus derechos y obligaciones, al señalar que la labor de la Iglesia tiene una dimensión pastoral y espiritual, pero también repercusiones sociales.
El respaldo del presidente de los obispos mexicanos
La situación también recibió una reacción de Ramón Castro Castro, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), quien expresó su respaldo a Espinoza Jiménez durante una homilía celebrada el 4 de octubre.
“Es muy claro, dice las cosas como son, no tiene pelos en la lengua”, afirmó Castro, quien consideró que las amenazas buscan intimidar a los representantes de la Iglesia.
“En el fondo quieren intimidarnos, pero no podemos quedarnos callados”, agregó.
El respaldo del dirigente episcopal se produjo en medio de la polémica por las declaraciones del obispo de Aguascalientes y las reacciones que estas provocaron en redes sociales.
Un llamado a la justicia y a la paz
A pesar de la controversia, Espinoza Jiménez pidió a los integrantes de su diócesis no dejarse llevar por la confrontación y mantenerse atentos a lo que ocurre en el país.
“Necesitamos orar mucho, también por México, por nuestro país que camine realmente por senderos de justicia y de paz”, expresó.
El obispo, quien señaló que lleva cuatro años y medio al frente de la Diócesis de Aguascalientes, agradeció también el trabajo de los sacerdotes y les pidió no inquietarse por la polémica digital.
Mientras la Fiscalía continúa con las indagatorias, el caso mantiene abierta una discusión sobre la responsabilidad de quienes utilizan las redes sociales para promover agresiones y sobre la necesidad de preservar espacios donde las diferencias puedan expresarse sin recurrir a amenazas.
Para Espinoza Jiménez, la gravedad del episodio no reside únicamente en el ofrecimiento de dinero contra su persona, sino en el precedente que podría establecer si ese tipo de expresiones se acepta como parte normal de la confrontación pública.

