Una encuesta de AP-NORC revela que la mayoría de los ciudadanos considera que Donald Trump ha dado prioridad a sus intereses económicos personales por encima de las necesidades del país y de la población.
La percepción de que Donald Trump utiliza la presidencia para favorecer sus intereses económicos personales predomina entre los estadounidenses. Cerca de seis de cada 10 adultos consideran que el mandatario obtiene beneficios ilegales o incurre en conductas poco éticas desde su regreso a la Casa Blanca, de acuerdo con una encuesta del Centro de Investigación de Asuntos Públicos de The Associated Press-NORC.
El estudio señala que alrededor de cuatro de cada 10 encuestados creen que Trump está haciendo algo ilegal, mientras que aproximadamente dos de cada 10 consideran que su conducta es poco ética, aunque no necesariamente ilícita. En contraste, cerca de dos de cada 10 opinan que no está haciendo nada malo y una proporción similar reconoce que no cuenta con suficiente información para emitir un juicio.
La encuesta también refleja una percepción negativa sobre las prioridades del presidente. El 56% de los adultos considera que Trump ha dedicado mucha atención a sus negocios personales desde que volvió al poder, mientras que el 54% opina lo mismo sobre los intereses empresariales de sus amigos y familiares.
En comparación, cerca de una cuarta parte cree que ha priorizado ampliamente los intereses del país, y apenas uno de cada 10 considera que ha puesto especial atención en las necesidades de personas como ellos.
Los negocios familiares, bajo escrutinio
Las preocupaciones se producen mientras los negocios de la familia Trump han ampliado sus actividades, particularmente en el sector de las criptomonedas y los bienes raíces internacionales.
De acuerdo con la declaración financiera presentada por el presidente en junio, sus nuevas iniciativas relacionadas con criptomonedas generaron ingresos superiores a los mil millones de dólares. Entre las operaciones mencionadas figuran una inversión de 500 millones de dólares procedente de una empresa de Emiratos Árabes Unidos vinculada con la familia real y el respaldo de una compañía fundada por un empresario chino multimillonario.
Asimismo, la Trump Organization concretó ocho acuerdos inmobiliarios en el extranjero durante el primer año de su segundo mandato, según la información citada en el reportaje.
La Casa Blanca ha rechazado las acusaciones de conflictos de interés y sostiene que Trump actúa en beneficio del país. Sin embargo, los resultados de la encuesta muestran que esas explicaciones no han disipado las preocupaciones de una parte considerable de la población.
Las opiniones se dividen por afiliación política
La percepción sobre la conducta del presidente varía considerablemente según la identificación partidista. Cerca de ocho de cada 10 demócratas consideran que Trump ha cometido actos ilegales, frente a aproximadamente tres de cada 10 independientes y uno de cada 10 republicanos.
Entre los republicanos, la mayoría considera que el mandatario no está haciendo nada malo o afirma que carece de información suficiente para juzgar sus acciones. Algunos defienden que los intereses empresariales forman parte de su vida privada y no necesariamente interfieren con sus responsabilidades públicas.
No obstante, incluso entre sus simpatizantes existen diferencias sobre el peso que concede a sus negocios personales. Alrededor de una cuarta parte de los republicanos considera que ha dedicado mucha atención a sus intereses empresariales, mientras que cerca de la mitad opina que ha priorizado ampliamente al país.
Los testimonios recogidos por el medio reflejan el contraste entre quienes consideran que Trump está aprovechando el cargo para enriquecer a su familia y quienes creen que las acusaciones responden a una oposición política.
En conjunto, la encuesta evidencia que los posibles conflictos de interés y el crecimiento de los negocios vinculados al presidente siguen siendo motivo de debate público en Estados Unidos. Aunque las percepciones ciudadanas no constituyen por sí mismas pruebas de ilegalidad, los resultados muestran que la relación entre el poder político y los intereses económicos de Trump genera inquietud entre una mayoría de los encuestados.

