La presidenta solicitó al INEGI precisar cómo se midió el desplazamiento por inseguridad y violencia, mientras llamó a analizar las causas de la caída en la natalidad y el aumento de la edad mediana de la población.
México está cambiando y los datos de la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI comienzan a mostrar la dimensión de esa transformación. Mientras alrededor de 1.6 millones de personas reportaron haber cambiado de lugar de residencia entre 2020 y 2025 por inseguridad o violencia, el país también registra una población cada vez más envejecida y una menor tasa de natalidad.
Ante este escenario, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo pidió revisar con mayor detalle los resultados para entender qué hay detrás de estas cifras y contar con información que permita orientar futuras políticas públicas.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria informó que se reunió con la titular del INEGI, Graciela Márquez, para conocer los resultados del levantamiento y solicitar mayor precisión sobre la metodología utilizada para medir el desplazamiento de población.
¿Cuántas personas se desplazaron por violencia?
Sheinbaum señaló que pidió al instituto conocer exactamente cómo fue formulada la pregunta utilizada para identificar a las personas que cambiaron de residencia, debido a que los resultados incluyen diferentes causas de desplazamiento.
La presidenta puso como ejemplo el caso de Guerrero, entidad que aparece con uno de los mayores registros. Sin embargo, explicó que en esa cifra pueden confluir movimientos provocados tanto por situaciones de inseguridad como por fenómenos naturales.
“Ahora, en el caso de los desplazados, que son cerca de 1.5 millones, le pedimos que pudiéramos trabajar con el INEGI para conocer exactamente cuál fue la pregunta”, explicó.
La mandataria recordó que Guerrero enfrentó los efectos de los huracanes Otis y John, particularmente en Acapulco, donde los daños ocasionados por estos fenómenos también provocaron movimientos de población durante el periodo de recuperación económica.
“Guerrero, pues, vivió Otis, vivió John y sabemos que hubo migración de algunas personas en lo que se recuperó económicamente Acapulco, particularmente”, señaló.
Por ello, el gobierno federal busca conocer con mayor precisión cuánto de los movimientos registrados corresponde a causas relacionadas con fenómenos naturales y cuánto está vinculado directamente con inseguridad o violencia.
México tiene menos nacimientos y una población más adulta
El otro dato que llamó la atención de la presidenta fue el cambio en la estructura de edad de la población mexicana.
De acuerdo con los resultados de la Encuesta Intercensal 2025 citados durante la conferencia, México alcanzó 130 millones 911 mil 314 habitantes, mientras que la edad mediana pasó de 29 años en 2020 a 32 años en 2025.
Para Sheinbaum, el comportamiento de la natalidad es un asunto que requiere un análisis más profundo, pues una menor cantidad de nacimientos modifica gradualmente la estructura demográfica del país.
La presidenta pidió al INEGI y a la Agencia de Transformación Digital realizar un análisis desagregado de la información para identificar qué está ocurriendo, particularmente entre las generaciones jóvenes.
“Hay que entender sociológicamente, con psicología social, todas las especialidades, exactamente qué está pasando en los jóvenes que hoy deciden, pues, no tener hijos o solo tener un hijo”, planteó.
Una transformación que tendrá efectos en el futuro
La disminución de la natalidad no es únicamente un dato demográfico. También puede modificar las necesidades del país en materia de educación, empleo, salud, vivienda, pensiones y servicios públicos.
Por ello, Sheinbaum consideró necesario conocer las razones por las que las personas están teniendo menos hijos o deciden no tenerlos antes de plantear posibles políticas públicas.
El reto, en este sentido, consiste en interpretar los números más allá de las cifras generales. El desplazamiento de población requiere distinguir sus causas, mientras que el envejecimiento demográfico obliga a comprender los cambios sociales y económicos que están llevando a las nuevas generaciones a formar familias más pequeñas.
Los resultados de la Encuesta Intercensal 2025 colocan así dos fenómenos distintos sobre la mesa: una población que cambia de territorio ante circunstancias adversas y otra que, al mismo tiempo, modifica sus decisiones reproductivas.
Ambos procesos forman parte de una transformación demográfica que ya está modificando el rostro de México y que, de acuerdo con la propia presidenta, deberá ser estudiada con mayor profundidad para anticipar sus efectos en los próximos años.

