El movimiento sindical suma alrededor de 80 mil firmas para solicitar la destitución del secretario general del SNTSS. Aunque el acuerdo salarial fue renegociado para alcanzar un incremento global de 8%, los inconformes mantienen su exigencia de convocar a un Congreso Nacional Extraordinario.
Después de casi cuatro décadas sin un movimiento de protesta de esta magnitud contra la dirigencia sindical, trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) preparan una tercera marcha nacional para este viernes en la Ciudad de México y otras entidades del país. Médicos, enfermeras y personal administrativo mantienen dos exigencias centrales: mejores condiciones salariales y la destitución de Rafael Olivos Hernández, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS).
Las movilizaciones comenzaron en octubre, luego de que la dirigencia sindical acordara inicialmente con el IMSS un aumento de 2.9% al salario tabular, porcentaje que los trabajadores consideraron insuficiente frente al incremento del costo de vida.
Aunque posteriormente se renegoció el acuerdo y se anunció un aumento global de 8%, los inconformes aseguran que las protestas continuarán hasta conseguir la salida de Olivos Hernández.
«No pararemos hasta tener un Congreso Nacional Extraordinario en busca de destituir a Rafael Olivos, que es el causante de todo este mal», declaró Octavio Fernández, médico anestesiólogo y uno de los voceros del movimiento.
El origen del conflicto salarial
La inconformidad se intensificó después de que la revisión salarial fuera aprobada durante el Congreso Nacional Ordinario del SNTSS, celebrado en septiembre de 2026. De acuerdo con el testimonio de una enfermera que pidió mantener su identidad en reserva por temor a represalias, algunos delegados rechazaron el incremento de 2.9% y exigieron un aumento de 10%, pero sus planteamientos no fueron atendidos.
La noche del 8 de octubre, trabajadores de distintas unidades médicas comenzaron a ocupar clínicas y hospitales como medida de protesta. Desde entonces, las manifestaciones se extendieron a diferentes puntos del país.
Ante la presión del personal, el sindicato convocó a una consulta sobre la revisión salarial de 2026. El resultado favoreció la opción del «No», por lo que el IMSS y el SNTSS retomaron las negociaciones.
El nuevo acuerdo estableció un incremento global de 8%: 4% directo al sueldo tabular y otro 4% al Concepto 11, correspondiente a una ayuda para renta de casa habitación. Sin embargo, para los trabajadores movilizados, la modificación salarial no resuelve el reclamo relacionado con la representación sindical.
Reúnen firmas para solicitar la destitución
Además de las marchas y manifestaciones, el movimiento impulsa una recolección de firmas para solicitar la salida del secretario general del SNTSS.
Hasta el momento, los inconformes reportan alrededor de 80 mil firmas y se han fijado como objetivo reunir 316 mil, equivalentes a dos terceras partes de los aproximadamente 475 mil trabajadores sindicalizados.
La cifra corresponde al porcentaje que el propio Rafael Olivos Hernández señaló como necesario para convocar a un Congreso Nacional Extraordinario y plantear formalmente su destitución.
En declaraciones a la revista Proceso, el dirigente afirmó: «Si se reúnen las dos terceras partes de los 475,000 trabajadores para llamar a un Congreso Nacional Extraordinario y hacer la solicitud como lo marca el estatuto, la verdad es que ahí sí renuncio».
La recolección de apoyos se ha convertido así en uno de los principales mecanismos del movimiento para buscar un cambio en la dirigencia sindical, además de las movilizaciones públicas.
El antecedente de las protestas de enfermería
El conflicto actual también remite a movimientos anteriores dentro del IMSS. Uno de los antecedentes más relevantes ocurrió entre 1987 y 1989, cuando enfermeras de distintas partes del país se organizaron para exigir mejores salarios, cobertura de plazas vacantes y mejores condiciones laborales.
De acuerdo con especialistas en la historia del sindicalismo mexicano, aquella movilización consiguió un hecho significativo: establecer una negociación directa con el IMSS, sin depender de la cúpula sindical, mediante la recién creada Comisión de Enfermería.
La referencia histórica muestra que las inconformidades del personal de salud por sus condiciones laborales y por los mecanismos de representación sindical tienen antecedentes de varias décadas.
Ahora, el movimiento de 2026 vuelve a colocar en el centro de la discusión la relación entre los trabajadores, la dirigencia del SNTSS y las autoridades del Seguro Social. Aunque el acuerdo salarial fue modificado, la exigencia de un Congreso Nacional Extraordinario mantiene abierta la disputa por el rumbo de la representación sindical.

