Dirigentes de Francia, Alemania, Italia, España y Reino Unido cuestionaron las consecuencias de la guerra con Irán y el aumento del costo de vida. Analistas advierten que la cercanía con el mandatario estadounidense podría convertirse en un riesgo electoral para sus aliados en Europa.
La derrota del Partido Republicano en las elecciones intermedias de Estados Unidos comenzó a generar reacciones en Europa y provocó un cambio de discurso entre dirigentes de la derecha radical que, hasta hace poco, presumían sus vínculos ideológicos con Donald Trump y el movimiento MAGA.
Tras el avance demócrata en las urnas, representantes políticos de Francia, Alemania, Italia, España y Reino Unido comenzaron a tomar distancia del presidente estadounidense. Entre los principales motivos de sus críticas figuran la guerra con Irán, las consecuencias económicas del conflicto y el encarecimiento de la vida, factores que, a su juicio, influyeron en el resultado electoral.
El giro contrasta con el respaldo que varios de estos dirigentes manifestaron después de la victoria de Trump en 2024. Algunos viajaron a Washington para estrechar relaciones políticas e incluso recibieron el apoyo de Elon Musk, empresario y aliado del mandatario.
Sin embargo, las recientes declaraciones muestran que la asociación con la Casa Blanca podría representar un costo político en sus propios países, aunque la mayoría ha evitado responsabilizar directamente a Trump por el revés republicano.
Guerra con Irán y costo de vida, en el centro de las críticas
Uno de los pronunciamientos más relevantes fue el de Jordan Bardella, dirigente de la Agrupación Nacional de Francia, quien cuestionó el rumbo de la política exterior estadounidense durante el segundo mandato de Trump.
Bardella señaló que la actual administración ha mostrado un perfil menos aislacionista que el del periodo 2017-2021 y advirtió sobre las repercusiones internacionales de la intervención estadounidense en Medio Oriente.
“La intervención estadounidense en relación con Irán acarrea consecuencias muy graves”, afirmó, al referirse a los efectos económicos del conflicto.
En Alemania, Alice Weidel, colíder de Alternativa para Alemania (AfD), vinculó el resultado electoral con el incumplimiento de los compromisos de campaña del presidente estadounidense.
“Trump había prometido a sus votantes que no llevaría a cabo una política exterior intervencionista… Esa promesa incumplida ha vuelto ahora para perseguir a los republicanos”, declaró al medio T-Online.
Las críticas coinciden en señalar una contradicción entre el discurso de campaña de Trump, centrado en reducir la participación militar de Estados Unidos en conflictos internacionales, y su decisión de involucrarse en una guerra con Irán.
Salvini y Vannacci cuestionan la estrategia estadounidense
En Italia, Matteo Salvini, dirigente de la Liga y viceprimer ministro, atribuyó el resultado electoral a la combinación de conflictos internacionales y dificultades económicas que afectan a las familias.
“El resultado estadounidense se vio influido sobre todo por las guerras, las tensiones internacionales y el aumento del costo de la vida, cuyas consecuencias recaen directamente sobre las familias”, sostuvo.
Salvini expresó su expectativa de que el resultado de las elecciones contribuya a modificar el escenario internacional y favorezca el fin de los conflictos.
Una postura más directa adoptó Roberto Vannacci, exgeneral italiano y dirigente de Futuro Nazionale, quien anteriormente había manifestado su afinidad con el nacionalismo de Trump y su política de “América Primero”.
“Trump no estuvo a la altura de las expectativas, fue incapaz de poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania y desencadenó una guerra contra Irán”, declaró a la agencia ANSA.
Vannacci sostuvo que el incremento de los precios de la energía, la incertidumbre económica y la volatilidad de los mercados afectaron a la clase media estadounidense y contribuyeron al castigo electoral contra los republicanos.
La cercanía con Trump podría convertirse en un lastre electoral
El distanciamiento de los dirigentes europeos no implica necesariamente una ruptura con las ideas del trumpismo. También responde a un cálculo político ante el posible desgaste que representa mantener una asociación pública con el presidente estadounidense.
Mujtaba Rahman, director general de la consultora de riesgo político Eurasia Group, advirtió que la pérdida de popularidad de Trump podría transformar una relación que antes representaba una ventaja en un problema para sus aliados europeos.
“Su creciente impopularidad, sobre todo en lo que respecta al costo de la vida, corre el riesgo de convertir lo que antes era un activo político en un lastre electoral”, señaló a Reuters.
De acuerdo con el analista, estos dirigentes buscan conservar el atractivo ideológico del trumpismo sin quedar asociados con las consecuencias económicas y políticas de las decisiones de la actual administración estadounidense.
Rahman también advirtió que el distanciamiento podría generar tensiones con Trump y sus aliados del movimiento MAGA, quienes consideran a los partidos de derecha radical europeos parte de su red de socios ideológicos. Una eventual reacción de Washington podría traducirse en el retiro de respaldo político o en enfrentamientos con antiguos aliados.
Vox y Reform UK también marcan distancia
En España, Santiago Abascal, dirigente de Vox, evitó profundizar en las repercusiones de la derrota republicana y respondió a los periodistas: “Me encuentro en España y no en Míchigan”.
La declaración contrasta con sus anteriores expresiones de cercanía con Trump y el movimiento MAGA.
En Reino Unido, Rupert Lowe, líder de Restore Britain, calificó como un “error catastrófico” la decisión de atacar Irán. En un mensaje publicado en la red social X cuestionó los resultados de la guerra, aunque evitó mencionar directamente al presidente estadounidense.
Por su parte, Nigel Farage, dirigente de Reform UK y uno de los políticos europeos que más ha presumido su amistad con Trump, reconoció la magnitud de la derrota republicana y la calificó como una “derrota total y absoluta”.
Farage también planteó la posibilidad de que el resultado electoral profundice las diferencias entre Trump y el vicepresidente JD Vance.
En declaraciones a GB News, atribuyó parte del revés republicano al descontento de sectores jóvenes que habían respaldado al mandatario en 2024 y que, según su interpretación, esta vez votaron por los demócratas.
El político británico relacionó ese cambio con la prolongación de la guerra en Irán y el encarecimiento de los combustibles.
Las reacciones evidencian el desafío que enfrentan los aliados europeos de Trump: mantener los vínculos políticos e ideológicos que construyeron tras su regreso a la Casa Blanca, mientras intentan evitar que las decisiones de Washington y sus efectos económicos se conviertan en un factor de desgaste ante sus propios electores.

