El mandatario estadounidense compartió en Truth Social una imagen en la que la bandera de Estados Unidos cubre México, Canadá, Centroamérica, Cuba y Groenlandia, en medio de sus recientes propuestas de cambiar nombres y ampliar la influencia territorial de Washington.
La imagen volvió a encender las especulaciones sobre las ambiciones territoriales y geopolíticas de Donald Trump. Este lunes, el presidente de Estados Unidos publicó en su cuenta de Truth Social un mapa en el que la bandera estadounidense aparece extendida sobre su propio territorio y también sobre México, Canadá, Centroamérica, Cuba y Groenlandia.
La publicación se suma a una serie de mensajes e iniciativas simbólicas con las que el mandatario ha planteado una visión expansiva de la influencia estadounidense sobre el continente y territorios estratégicos.
De los nombres a un mapa bajo la bandera de EU
En los últimos días, Trump ha promovido modificaciones simbólicas a la nomenclatura geográfica.
Primero planteó que el Lago Ontario fuera denominado “Lago de América”. Posteriormente, en una imagen del estado de Nuevo México, tachó la palabra “México” para sustituirla por “América”, con lo que el nombre pasaría de Nuevo México a “Nueva América”.
Estos gestos se suman a una de sus primeras decisiones durante su segundo mandato: el decreto mediante el cual impulsó que el Golfo de México fuera denominado “Golfo de América” dentro de la administración estadounidense.
Aunque los cambios de nombre no modifican por sí mismos las fronteras o la soberanía de los territorios, forman parte de un discurso político que ha generado controversia dentro y fuera de Estados Unidos.
La renovada mirada sobre el continente
El trasfondo de estas acciones se relaciona también con la intención de Trump de recuperar una versión de la Doctrina Monroe, bajo la premisa histórica de que el continente americano debe permanecer bajo la esfera de influencia de Estados Unidos.
Durante 2025, el gobierno estadounidense presentó esta orientación como un asunto de seguridad nacional. La política fue vinculada además con una estrategia de presión conocida históricamente como la “política del gran garrote”.
Sin embargo, las nuevas expresiones de Trump han ido más allá de la tradicional esfera de influencia continental.
Desde el año pasado, el presidente estadounidense ha insistido en que Canadá podría convertirse en el estado número 51 de Estados Unidos, una propuesta que ha provocado rechazo en el gobierno canadiense y entre sectores de su población.
Groenlandia, otro punto de tensión
El otro territorio que aparece en el mapa es Groenlandia, territorio autónomo perteneciente al Reino de Dinamarca.
Trump ha defendido en repetidas ocasiones la idea de que Estados Unidos debería adquirir el territorio, argumentando razones relacionadas con la seguridad nacional y su posición estratégica en el Ártico.
La inclusión de Groenlandia en la imagen resulta especialmente significativa porque, a diferencia de sus referencias históricas a la influencia estadounidense en América Latina, representa una aspiración territorial sobre un territorio que no pertenece a Estados Unidos ni al continente americano bajo la interpretación tradicional de la Doctrina Monroe.
Una imagen que amplía el mensaje
El mapa compartido este lunes no constituye por sí mismo una propuesta formal de anexión ni modifica las fronteras internacionales. Pero su carga política difícilmente pasa inadvertida.
México, Canadá, Centroamérica, Cuba y Groenlandia aparecen visualmente incorporados al espacio cubierto por la bandera estadounidense, en un momento en que Trump ha intensificado su discurso sobre seguridad nacional, soberanía, comercio y control territorial.
La imagen funciona así como una nueva pieza dentro de un discurso que, desde el inicio de su segundo mandato, ha colocado sobre la mesa una pregunta que parecía impensable hace algunos años: hasta dónde pretende Estados Unidos ampliar su influencia —política, económica y estratégica— sobre el continente y más allá de él.

