La Unidad Académica de Trabajo Social y Ciencias para el Desarrollo Humano puso en marcha una nueva red de apoyo para brindar contención, acompañamiento y orientación ante situaciones de emergencia emocional en el Campus Victoria.
En una comunidad universitaria, una crisis emocional puede aparecer en cualquier momento: una situación de ansiedad, una pérdida, un episodio de estrés intenso o una emergencia que requiera atención inmediata. Frente a estos escenarios, la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) decidió fortalecer una red que busca ofrecer apoyo desde los primeros minutos.
A través de la Unidad Académica de Trabajo Social y Ciencias para el Desarrollo Humano (UATSCDH), la institución puso en marcha la cuarta generación de la Brigada Universitaria de Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) en el Campus Victoria.
La iniciativa tiene como propósito fortalecer las redes de apoyo comunitario y proporcionar herramientas para la contención emocional, el acompañamiento y la orientación de integrantes de la comunidad universitaria ante situaciones que puedan afectar su bienestar psicológico.
Formar brigadistas para actuar ante una crisis
Como parte del programa comenzó el Curso de Formación de Brigadistas, diseñado para proporcionar a los participantes metodologías estandarizadas que les permitan responder de manera oportuna ante emergencias emocionales.
La capacitación cuenta con el respaldo del Centro de Atención para el Desarrollo Humano (CADH) y pone énfasis en la intervención primaria como una herramienta para atender las primeras manifestaciones de una crisis y facilitar, cuando sea necesario, el acceso a servicios especializados.
La cuarta generación está integrada por estudiantes, docentes, personal administrativo y colaboradores de distintas dependencias universitarias, conformando una red multidisciplinaria orientada al bienestar colectivo.
Contener, acompañar y orientar
El modelo de formación se estructura alrededor de tres acciones fundamentales.
La primera es contener, es decir, proporcionar un espacio seguro que permita a la persona recuperar gradualmente la regulación emocional. La segunda consiste en acompañar, mediante la escucha activa, la empatía y una presencia adecuada durante el momento de crisis.
Finalmente está orientar, que implica identificar cuándo una situación requiere atención especializada y realizar la canalización correspondiente hacia las instancias institucionales, bajo protocolos éticos.
De esta manera, los brigadistas no sustituyen la atención profesional, sino que funcionan como un primer punto de apoyo capaz de identificar necesidades y facilitar el acceso a los servicios adecuados.
Capacitación práctica y autocuidado
El programa es impartido por el Mtro. Juan Osvaldo Martínez Zulbarán, coordinador de la Brigada de Primeros Auxilios Psicológicos, y contempla 30 horas de formación presencial.
Las sesiones se desarrollan dos días a la semana, los miércoles y jueves, con jornadas de tres horas.
El contenido incluye temas relacionados con la psicología de la emergencia, ejercicios y simulacros de intervención, además de herramientas de autocuidado dirigidas a los propios brigadistas.
Este último componente resulta fundamental, ya que quienes participan en una red de apoyo también pueden estar expuestos al impacto emocional de las situaciones que atienden. La capacitación busca, por ello, que aprendan no solo a acompañar a otras personas, sino también a proteger su propio bienestar.
Una red que busca crecer
Con la puesta en marcha de su cuarta generación, la Brigada Universitaria de Primeros Auxilios Psicológicos avanza en la consolidación de una red que involucra a distintos sectores de la comunidad universitaria.
La iniciativa impulsada desde la UATSCDH, con el respaldo de su directora, Blanca Guadalupe Cid de León Bujanos, busca ampliar las capacidades institucionales para responder ante situaciones de emergencia emocional y fortalecer una cultura de prevención y cuidado.
Para la UAT, encabezada por el rector Dámaso Anaya Alvarado, el proyecto forma parte de las acciones orientadas a construir entornos universitarios seguros y saludables, donde el bienestar emocional también forme parte de la vida cotidiana.
Más allá de la capacitación, la nueva generación de brigadistas representa una red de personas preparadas para escuchar, contener y orientar cuando una situación de crisis lo requiera, acercando el apoyo emocional a los espacios donde transcurre la vida universitaria.

