UAT pone a prueba protocolos de emergencia con simulacro de incendio en la Facultad de Enfermería

El ejercicio recreó un incendio provocado por un cortocircuito en la cafetería y movilizó a brigadistas universitarios, Protección Civil, Bomberos y personal médico para evaluar la capacidad de respuesta ante una contingencia.

Una columna de humo en la cafetería, una evacuación inmediata y la movilización de cuerpos de emergencia formaron parte de un escenario que, aunque simulado, puso a prueba la capacidad de respuesta de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) ante una eventual emergencia.

La institución realizó el simulacro anual de incendio en la Facultad de Enfermería Victoria (FEV), con la participación de personal universitario y corporaciones municipales y estatales, en un ejercicio diseñado para reforzar los protocolos de seguridad y protección civil.

El objetivo fue comprobar que estudiantes, docentes y trabajadores conozcan los procedimientos que deben seguir ante una emergencia y que las distintas instituciones involucradas puedan coordinarse de manera efectiva.

Un cortocircuito activa la emergencia

El escenario planteado comenzó con la detección de humo provocada por un supuesto cortocircuito en el área de la cafetería.

Ante la emergencia simulada, las Brigadas Multifuncionales de la Facultad activaron los protocolos establecidos en el Programa Interno de Protección Civil y comenzaron el desalojo ordenado de las instalaciones.

Estudiantes, docentes y personal administrativo fueron conducidos hacia las zonas de seguridad previamente establecidas, mientras se informaba sobre la situación al puesto de mando y se solicitaba la intervención de los cuerpos externos de emergencia.

Coordinación entre universidad y cuerpos de auxilio

El ejercicio estuvo coordinado por la Dirección de Protección Universitaria de la UAT y contó con la participación de Protección Civil Municipal, el Cuerpo de Bomberos y el Centro Regulador de Urgencias Médicas (CRUM) de la Secretaría de Salud de Tamaulipas.

La participación conjunta permitió poner a prueba no solo los protocolos internos de la Facultad, sino también la comunicación y coordinación necesarias cuando una emergencia requiere la intervención de diferentes instituciones.

Una vez evacuado el inmueble, los brigadistas realizaron el conteo de personas en los puntos de reunión para verificar que quienes se encontraban dentro de las instalaciones hubieran salido de manera segura.

También hubo atención a supuestos lesionados

Como parte del escenario, algunos participantes fueron considerados supuestos lesionados. Los brigadistas los trasladaron hacia un área segura para simular la atención médica inmediata.

De manera paralela, se comunicaron los detalles del incidente al puesto de mando y a los cuerpos de emergencia externos conforme estos arribaron al lugar.

La práctica permitió revisar cada una de las etapas de una respuesta de emergencia: desde la detección del riesgo y la evacuación hasta la identificación de personas, la atención inicial y la intervención de las corporaciones especializadas.

Bomberos y Protección Civil revisan las instalaciones

Después de controlar la emergencia ficticia, elementos de los cuerpos de auxilio realizaron un barrido de seguridad por las instalaciones de la Facultad de Enfermería Victoria.

El procedimiento permitió verificar que no permanecieran personas en zonas de riesgo y que las condiciones fueran adecuadas para autorizar nuevamente el ingreso.

Una vez concluida la revisión y declarada la zona fuera de peligro, las autoridades determinaron el regreso seguro a las actividades académicas y administrativas.

Prepararse antes de que ocurra una emergencia

La directora de la FEV, Dra. Ma. Guadalupe Vázquez Salazar, agradeció la participación de las dependencias municipales y estatales y destacó que este tipo de ejercicios permiten fortalecer los protocolos universitarios de protección civil.

Más allá de cumplir con un ejercicio anual, el simulacro busca convertir los procedimientos de emergencia en acciones conocidas y practicadas por la comunidad universitaria.

Para la UAT, estos ejercicios representan una oportunidad para detectar áreas de mejora, fortalecer la coordinación institucional y preparar a su comunidad para responder de manera ordenada ante una contingencia real.

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