UNAM desarrolla simulador gástrico para evaluar la calidad y eficacia de los medicamentos.

Tras 12 años de investigación, científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México desarrollaron un dispositivo capaz de reproducir el funcionamiento del aparato digestivo y medir con mayor precisión cómo se disuelven y absorben los fármacos. Cuando una persona toma un medicamento, el proceso que ocurre después de ingerirlo es determinante para saber si realmente …

Tras 12 años de investigación, científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México desarrollaron un dispositivo capaz de reproducir el funcionamiento del aparato digestivo y medir con mayor precisión cómo se disuelven y absorben los fármacos.

Cuando una persona toma un medicamento, el proceso que ocurre después de ingerirlo es determinante para saber si realmente cumplirá con su función. No basta con que una tableta se disuelva: el principio activo debe liberarse en el momento adecuado y estar disponible para que el organismo pueda absorberlo.

Con ese desafío como punto de partida, investigadores del Instituto de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas (ICAT) de la Universidad Nacional Autónoma de México desarrollaron un simulador gástrico que busca acercar las pruebas de laboratorio al comportamiento real del sistema digestivo humano.

El dispositivo fue presentado como resultado de 12 años de trabajo científico y, de acuerdo con Gabriel Ascanio, director del ICAT, permitirá analizar aspectos como el tiempo de disolución de un medicamento y el proceso mediante el cual su principio activo queda disponible para su absorción.

Un aparato que imita al sistema digestivo

A diferencia de las pruebas convencionales, en las que las tabletas pueden someterse a soluciones acuosas agitadas a una temperatura cercana a los 37 grados, el nuevo prototipo reproduce de manera más compleja las condiciones por las que atraviesa un producto desde que es ingerido.

El dispositivo tiene una estructura semejante a una J y está fabricado con silicona, un material que permite reproducir movimientos de expansión y contracción. Su diseño representa el recorrido que comprende boca, esófago, estómago e intestinos.

La intención es observar qué sucede con el medicamento durante ese trayecto y determinar con mayor precisión cuánto tarda en liberar su ingrediente activo.

Esta información resulta especialmente relevante para evaluar la biodisponibilidad, es decir, la cantidad y velocidad con la que una sustancia activa llega a estar disponible para producir un efecto en el organismo.

Una herramienta para medicamentos genéricos

Uno de los posibles usos del simulador será la evaluación de medicamentos genéricos. La tecnología podría proporcionar información adicional para determinar si un producto ofrece un comportamiento adecuado una vez que entra en contacto con las condiciones que existen dentro del aparato digestivo.

Esto abre una posibilidad relevante para la industria farmacéutica y para las instituciones encargadas de verificar la calidad de los medicamentos: contar con una herramienta capaz de generar datos más cercanos a las condiciones fisiológicas podría facilitar la identificación de problemas en la formulación y contribuir al desarrollo de productos más eficientes.

El proyecto recibió una inversión de 4.5 millones de pesos por parte de la UNAM, recursos destinados principalmente a becas de investigación y adquisición de materias primas.

Los investigadores también tienen previsto solicitar la patente del dispositivo y presentarlo oficialmente en la Expo Med Hospitalar, programada del 18 al 21 de agosto en el Centro Banamex.

Ciencia mexicana con aplicaciones más allá de los fármacos

Las posibilidades del simulador no se limitan a las tabletas. El prototipo también podría utilizarse para estudiar productos de digestión prolongada y apoyar procesos de reformulación tanto de medicamentos como de determinados alimentos.

Además, sus desarrolladores consideran que la tecnología puede aportar información útil para fortalecer los procesos de evaluación asociados con los registros sanitarios de medicamentos genéricos ante la Cofepris.

El alcance potencial del proyecto está, precisamente, en trasladar una pregunta que durante años se ha estudiado mediante modelos simplificados a un escenario experimental más cercano a lo que ocurre dentro del cuerpo humano: ¿qué sucede realmente con un medicamento después de que lo ingerimos?

Responderla con mayor precisión puede ayudar a detectar diferencias entre formulaciones, optimizar tratamientos y generar información científica que contribuya a la toma de decisiones en materia farmacéutica.

Después de más de una década de investigación, el simulador desarrollado por la UNAM representa así una apuesta por convertir la ciencia y la ingeniería mexicanas en herramientas con aplicaciones concretas para la salud. Su verdadero desafío comenzará ahora: demostrar que los resultados obtenidos en este modelo pueden traducirse en mejores procesos de evaluación y, eventualmente, en medicamentos más confiables y eficaces para los pacientes.

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