La violencia volvió a estremecer a distintas regiones de Guerrero. En la Montaña Alta, el asesinato de un maestro y líder comunitario reavivó las denuncias de habitantes indígenas sobre la inseguridad y la falta de respuesta de las autoridades. En la Costa Grande, pobladores de una comunidad serrana reportaron haber repelido una incursión armada …
Violencia golpea a Guerrero: asesinan a maestro indígena y comunidades enfrentan a grupos armados

La violencia volvió a estremecer a distintas regiones de Guerrero. En la Montaña Alta, el asesinato de un maestro y líder comunitario reavivó las denuncias de habitantes indígenas sobre la inseguridad y la falta de respuesta de las autoridades. En la Costa Grande, pobladores de una comunidad serrana reportaron haber repelido una incursión armada atribuida a integrantes de un grupo criminal.
Federico García Parra, maestro, lingüista y autoridad agraria de su comunidad, fue asesinado el miércoles pasado en la cabecera municipal de Zapotitlán Tablas, cuando salía de la escuela donde trabajaba, de acuerdo con familiares y allegados.
Originario de Huitzapula, el docente se desempeñaba como supervisor de la zona escolar 087 y también como oficial del Registro Civil del Ayuntamiento. Además de su labor educativa, era reconocido por su trabajo como exponente de la variante bátháá de la lengua me’phaa —conocida también como tlapaneco— y por su participación en la defensa de su comunidad.
Su historia personal también estuvo marcada por la desaparición de su hijo, Luis Fernando García Sánchez, quien fue privado de la libertad por hombres armados el 10 de septiembre de 2025, en Tlatlauquitepec, municipio de Atlixtac.
Desde entonces, Federico García se involucró activamente en la búsqueda de personas desaparecidas y colaboró con el colectivo Luciérnaga y el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan para localizar a quienes permanecían ausentes.
Una voz contra la violencia
Familiares y habitantes señalaron que García Parra había denunciado durante años la violencia que afecta a Huitzapula y otras comunidades de la región, donde, de acuerdo con sus testimonios, tiene presencia el grupo criminal Los Ardillos.
En un comunicado difundido tras el homicidio, pobladores acusaron que los ataques contra habitantes de la Montaña continúan y señalaron que el maestro fue asesinado a plena luz del día cuando salía del centro escolar. Según su versión, los agresores vestían como policías comunitarios.
Los habitantes también denunciaron una presunta complicidad entre grupos criminales y autoridades municipales, además de advertir que los asesinatos y ataques registrados en la región han generado una situación que calificaron como “crisis humanitaria”.
Para sus allegados, el homicidio de García Parra representa también el silenciamiento de una figura que había utilizado su voz para denunciar la violencia y defender a las comunidades indígenas.
Los pobladores exigieron a los gobiernos estatal y federal un plan de seguridad para contener la ola de ataques y reclamaron que las agresiones cometidas en la región no permanezcan impunes.
Pobladores enfrentan incursión armada en la Costa Grande
Mientras en la Montaña se exigía justicia por el asesinato del maestro, en la Costa Grande habitantes de Las Mesas del Parotal, municipio de Petatlán, reportaron un enfrentamiento con presuntos integrantes de La Familia Michoacana.
De acuerdo con un comunicado de los pobladores, el pasado 26 de agosto un grupo armado ingresó a la localidad. Ante lo que describieron como falta de respuesta gubernamental, los habitantes se organizaron para defender sus viviendas y territorio.
La confrontación se prolongó durante varias horas y, según la versión comunitaria, cuatro hombres armados murieron durante el enfrentamiento. Los pobladores afirmaron que otros integrantes del grupo habrían retirado los cuerpos.
Los habitantes denunciaron que el crimen organizado busca ampliar su control sobre distintas zonas de la sierra de Guerrero y señalaron que los ataques tienen como uno de sus objetivos generar miedo entre las familias y provocar el desplazamiento de las comunidades.
La situación, advirtieron, afecta particularmente a mujeres y niños, ante el riesgo de nuevos ataques y desplazamientos forzados.
Desde Petatlán hasta la Montaña Alta, las denuncias de los habitantes dibujan un mismo escenario: comunidades que enfrentan asesinatos, desapariciones y ataques armados mientras reclaman una respuesta efectiva de las autoridades.
En medio de esta violencia, el asesinato de Federico García Parra deja además una dimensión que trasciende la tragedia individual: la pérdida de un maestro, defensor de su comunidad y buscador de desaparecidos, cuya labor había convertido su voz en una de las expresiones de resistencia de los pueblos me’phaa frente a la violencia.
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