El pago de intereses de la deuda de México alcanzará en 2027 su mayor nivel desde 1990

El costo financiero de la deuda pública superará 1.6 billones de pesos y representará alrededor de 4% del PIB; será superior al presupuesto previsto para Pemex y rebasará los ingresos que el Gobierno federal espera obtener mediante financiamiento.

La deuda pública no solo crece: también cuesta cada vez más mantenerla. Para 2027, el Gobierno de México prevé destinar más de 1.6 billones de pesos al pago del costo financiero de la deuda, una cifra que colocaría este gasto en su mayor nivel como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) desde 1990.

De acuerdo con las cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el costo financiero alcanzaría alrededor de 4% del PIB, mientras que la deuda pública se ubicaría en aproximadamente 55% del PIB.

El dato adquiere relevancia porque una mayor cantidad de recursos públicos tendría que destinarse al pago de intereses, reduciendo el margen disponible para financiar otros rubros del gasto público.

Una deuda que vuelve a crecer

La estimación para 2027 representa el cuarto año consecutivo de incremento de la deuda pública como proporción del PIB.

Después de registrar una trayectoria descendente entre 2021 y 2023, Hacienda prevé que la deuda alcance 54% del PIB al cierre de 2026 y continúe aumentando durante el siguiente ejercicio, hasta llegar al 55%.

Aunque el nivel de endeudamiento mexicano se mantiene por debajo del registrado por algunas economías como Brasil, Colombia e incluso Estados Unidos, especialistas señalan que el problema no se encuentra únicamente en el tamaño de la deuda, sino en la velocidad con la que está aumentando y en el costo que representa para las finanzas públicas.

“El tema que preocupa a las calificadoras no es solo el porcentaje del PIB, que ya es alto, sino la tendencia al alza”, destacó Federico De Noriega Olea, socio del área corporativa y financiera en Hogan Lovells Cadwalader.

El especialista añadió que existen economías con mayores niveles de endeudamiento, aunque también cuentan con mercados financieros y una demanda por sus instrumentos de deuda diferentes a los de las economías emergentes.

El costo financiero gana terreno

El incremento del costo financiero responde a varios factores: mayores necesidades de gasto, menores ingresos tributarios y petroleros, utilización de financiamiento para cubrir parte de las necesidades presupuestarias y las tasas de interés.

El resultado es un gasto que para 2027 alcanzaría un nivel que no se había observado desde 1990.

Judith Senyacen Méndez Méndez, directora ejecutiva del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), advirtió sobre la presión que representa esta dinámica para la consolidación de las finanzas públicas.

“La deuda es uno de los principales motivos que evita la consolidación fiscal (…) es importante seguir el crecimiento porque crece más rápido que la parte de los ajustes que se están haciendo en los ingresos”, señaló.

El desafío, por tanto, no consiste únicamente en contener el crecimiento de la deuda, sino también en evitar que su costo financiero absorba una proporción cada vez mayor de los recursos disponibles.

¿En qué se traduce el billón y medio de pesos?

La dimensión del gasto puede observarse al compararlo con otros componentes del presupuesto federal.

Los 1.6 billones de pesos previstos para el costo financiero de la deuda representarían:

  • Más de nueve veces el presupuesto proyectado para la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).
  • Más del doble del presupuesto previsto para Pemex.
  • Un monto superior a los ingresos públicos que se espera obtener mediante financiamiento durante 2027.
  • Una cantidad muy superior a los 197 mil millones de pesos que, de acuerdo con la información proporcionada, Hacienda prevé recaudar adicionalmente mediante el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

La comparación permite dimensionar cuánto dinero deberá destinarse a cubrir compromisos financieros antes de que esos recursos puedan utilizarse para otros objetivos presupuestarios.

Menor margen para el gasto público

El impacto de esta tendencia no se limita a las cifras de Hacienda. Una mayor proporción del presupuesto destinada al servicio de la deuda significa un menor espacio fiscal para financiar políticas públicas y servicios como salud, educación, infraestructura y seguridad.

Además, un deterioro en la percepción sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas puede tener consecuencias sobre la calificación crediticia soberana. Las agencias calificadoras evalúan, entre otros elementos, la capacidad del sector público para cumplir con sus obligaciones financieras.

Una menor calificación puede encarecer el financiamiento y modificar las condiciones bajo las cuales México accede a los mercados.

Así, el reto presupuestario para 2027 no estará solamente en cuánto se recauda o cuánto se gasta, sino en cuánto de los recursos públicos debe utilizarse para pagar una deuda que continúa aumentando.

Con un costo financiero proyectado en más de 1.6 billones de pesos, el servicio de la deuda se convertirá en uno de los principales componentes de presión sobre las finanzas públicas mexicanas y marcará un nuevo máximo en las últimas décadas.

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