La bancada oficialista se prepara para su plenaria del 30 de agosto en medio de una disputa interna por la Mesa Directiva y bajo presión por la relación con Estados Unidos. Higinio Martínez, Óscar Cantón y Manuel Huerta figuran entre los aspirantes. Morena llegará a su plenaria en el Senado el próximo 30 de agosto …
Morena llega dividido a la elección de la Presidencia del Senado.

La bancada oficialista se prepara para su plenaria del 30 de agosto en medio de una disputa interna por la Mesa Directiva y bajo presión por la relación con Estados Unidos. Higinio Martínez, Óscar Cantón y Manuel Huerta figuran entre los aspirantes.
Morena llegará a su plenaria en el Senado el próximo 30 de agosto con la fuerza parlamentaria suficiente para marcar el rumbo de la Cámara Alta, pero también con una tarea menos sencilla: demostrar que su mayoría puede traducirse en unidad política.
El encuentro reunirá, como es habitual, a integrantes del gabinete federal y a la bancada morenista para revisar la agenda legislativa. Sin embargo, el tema que concentra buena parte de la atención es la disputa por la Presidencia del Senado, una decisión que ha puesto en movimiento a distintas corrientes internas del partido.
La elección ocurre además en un momento particularmente delicado para el Gobierno de Claudia Sheinbaum, que enfrenta una relación cada vez más compleja con Estados Unidos en temas como seguridad, migración, comercio y, recientemente, la cancelación de visas a figuras vinculadas con Morena.
Uno de los casos que más tensión ha generado es el retiro de la visa estadounidense a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. El episodio ha profundizado un debate dentro del oficialismo sobre la relación con Washington y la necesidad de mantener una bancada disciplinada frente a un escenario internacional más exigente.
Tres perfiles disputan el liderazgo del Senado
Entre los nombres que han comenzado a destacar para presidir la Cámara Alta aparece el senador mexiquense Higinio Martínez, quien cuenta con una larga trayectoria legislativa y experiencia en la negociación política. Su perfil lo coloca como una opción con conocimiento del funcionamiento interno del Congreso y capacidad para dialogar con diferentes grupos.
Otro aspirante es el tabasqueño Óscar Cantón, quien apuesta también por su cercanía política con Tabasco y por los apoyos que asegura tener dentro del grupo parlamentario. Su eventual llegada representaría una conducción con un perfil más confrontativo frente a la oposición.
El tercer nombre es el veracruzano Manuel Huerta Ladrón de Guevara, quien busca proyectarse como una alternativa de conciliación. Sin embargo, su pertenencia al sector más duro de Morena podría dificultar que sea percibido por todos los grupos como una figura de equilibrio.
La disputa no es menor. La Presidencia del Senado representa una posición estratégica para Morena, no sólo por el manejo institucional de la Cámara, sino por su capacidad para ordenar la agenda legislativa y administrar las relaciones con los distintos bloques políticos.
Washington añade presión al escenario
La elección interna ocurre mientras Estados Unidos mantiene presión sobre distintos asuntos vinculados con México.
Seguridad, migración, comercio y las recientes cancelaciones de visas forman parte de una agenda que ha obligado al Gobierno de Sheinbaum a responder con mayor frecuencia a decisiones provenientes de Washington.
En este contexto, Palacio Nacional necesita mantener una bancada cohesionada en el Senado para evitar que las diferencias internas se conviertan en un problema adicional.
Morena, sin embargo, todavía arrastra las divisiones que acompañaron el relevo de su coordinación parlamentaria y los distintos intereses que conviven dentro de su grupo.
Mier, ante la prueba de la unidad
En medio de la disputa, el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Senado, Ignacio Mier, enfrenta su propia prueba de liderazgo.
Su apuesta es alcanzar una candidatura unitaria que evite una votación interna capaz de dejar vencedores y derrotados dentro de la bancada.
El objetivo es evitar que una elección formal termine profundizando las fracturas y dejando heridas abiertas que después compliquen la operación legislativa.
La pregunta es si Mier conseguirá construir ese acuerdo antes de la plenaria del 30 de agosto.
La respuesta será importante no sólo para determinar quién ocupará la Presidencia del Senado, sino para medir la capacidad de Morena para mantener cohesionada una bancada mayoritaria en un momento político particularmente sensible.
Porque esta vez, la disputa no será únicamente por una silla: también estará en juego la capacidad del partido gobernante para demostrar que puede ejercer el poder parlamentario sin que sus propias corrientes terminen bloqueándose entre sí.
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