La incorporación de mujeres al sector abre oportunidades de empleo, impulsa la autonomía económica y favorece el desarrollo profesional. Actualmente, Grupo CISA cuenta con 177 operadoras y busca convertirse en el grupo con mayor captación femenina en América Latina.
El transporte público, una actividad tradicionalmente dominada por hombres, comienza a cambiar de rostro. Cada vez más mujeres se incorporan a la conducción de autobuses y encuentran en este trabajo una oportunidad para construir una trayectoria profesional, fortalecer su economía familiar y demostrar que el volante también es un espacio para ellas.
En la Ciudad de México, cuatro servicios públicos —la Red de Transporte de Pasajeros (RTP), el Servicio de Transportes Eléctricos (STE), Metrobús y el Organismo Regulador de Transporte (ORT)— tienen registradas 348 conductoras. A nivel nacional, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) contabilizó 16 mil 931 mujeres ocupadas en el transporte colectivo urbano y suburbano de pasajeros en ruta fija, de acuerdo con la Encuesta Anual de Transportes 2024. Esta última cifra comprende distintas ocupaciones del sector y no exclusivamente a conductoras.
En este escenario, Grupo CISA busca ampliar la participación femenina. Jesús Padilla, presidente y director general de la compañía, planteó la meta de superar las 400 mujeres operadoras y convertir al grupo en uno de los referentes de captación femenina en América Latina.
La propuesta, explicó, no consiste únicamente en contratar más mujeres, sino en generar condiciones laborales que favorezcan su permanencia, crecimiento y desarrollo dentro de las empresas de transporte.
De abrir puertas a construir oportunidades
Grupo CISA cuenta actualmente con 177 operadoras distribuidas en distintas unidades de negocio. Entre ellas destaca Movilidad Integral de Hermosillo (MIH), con 86 mujeres contratadas y capacitadas, así como Conexión Centro Aeropuerto (CCA), operadora de Metrobús, que cuenta con 40 conductoras.
De acuerdo con la información proporcionada por la empresa, 40 de las 48 personas encargadas de la Ruta Quetzalcóatl son mujeres. Esta operación constituye un ejemplo de cómo la incorporación femenina puede avanzar hacia espacios con una participación mayoritaria de conductoras.
También se encuentra Zonal Xochimilco (Zoxo), donde 21 mujeres están al volante, como parte de una estrategia que busca extender estas oportunidades a diferentes servicios y comunidades.
Padilla destacó que Grupo CISA impulsa la incorporación de mujeres desde su fundación, hace 21 años. Para el directivo, cada nueva operadora contribuye a modificar la percepción de quién puede desempeñar este trabajo y abre camino para que otras mujeres consideren el transporte como una opción profesional.
El desafío, sostuvo, es consolidar un programa amplio que involucre a responsables de las empresas y de sus distintas áreas, con medidas que permitan atraer talento femenino y ofrecerle posibilidades reales de desarrollo.
Profesionalismo y condiciones laborales, claves para la inclusión
Javier Hernández, exsubdirector académico de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias Sociales y Administrativas (UPIICSA) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y directivo con experiencia en el sector, considera que el avance de las mujeres en el transporte responde, entre otros factores, a su desempeño profesional y a la necesidad de las empresas de incorporar nuevos perfiles.
Hernández también señala que el empleo femenino puede repercutir en la organización familiar y en la economía de los hogares. De acuerdo con su perspectiva, cuando las mujeres encuentran oportunidades laborales y reciben respaldo de sus familias, se generan condiciones para compartir responsabilidades y fortalecer los vínculos comunitarios.
Otro factor que influye en la apertura de estos espacios es la escasez de conductores, tanto en el transporte de pasajeros como en el de carga. Las exigencias de la actividad, las jornadas laborales y la búsqueda de mejores salarios y condiciones de trabajo han contribuido a una elevada rotación de personal, lo que ha llevado a las empresas a explorar nuevas fuentes de talento.
Para Hernández, la respuesta no debe limitarse a incorporar mujeres: también es necesario ofrecer horarios y condiciones compatibles con sus responsabilidades personales, además de oportunidades de capacitación y crecimiento profesional.
Esto supone reconocer que muchas trabajadoras continúan asumiendo tareas de cuidado en sus hogares y que facilitar su permanencia laboral requiere políticas que permitan conciliar ambas dimensiones, sin convertir esas responsabilidades en una barrera para su desarrollo.
A los 51 años, una nueva oportunidad profesional
La experiencia de Angélica Flores Ramírez muestra cómo la conducción puede convertirse en una alternativa laboral en distintas etapas de la vida. Se incorporó a esta actividad a los 51 años y considera que la oportunidad representa mucho más que un empleo.
“Para nosotras, mujeres trabajadoras, comprometidas y apasionadas por nuestra labor, esta oportunidad representa mucho más que un empleo, representa crecimiento, dignidad, superación y la posibilidad de contribuir al desarrollo de nuestro país”, expresó.
Flores Ramírez también destacó el orgullo de formar parte de un proceso que busca transformar el transporte público concesionado mediante un servicio moderno, eficiente y de calidad.
“Como conductoras mexicanas, asumimos esta responsabilidad con entusiasmo, profesionalismo y un profundo sentido de compromiso hacia cada usuario”, afirmó.
Su testimonio refleja una de las dimensiones de esta transformación: el acceso a un empleo que permite adquirir nuevas habilidades, asumir responsabilidades y construir una trayectoria laboral, incluso para quienes se incorporan al sector después de los 50 años.
Un cambio que necesita continuidad
La participación femenina en el transporte público plantea oportunidades para las trabajadoras y para las empresas que buscan ampliar su plantilla y responder a la escasez de conductores. Sin embargo, el crecimiento sostenido depende de algo más que las cifras de contratación.
La capacitación, la seguridad, las condiciones laborales, los horarios compatibles con la vida personal y las posibilidades de ascenso serán factores determinantes para que más mujeres puedan incorporarse y permanecer en el sector.
Con su objetivo de alcanzar 400 conductoras, Grupo CISA busca ampliar una experiencia que, según la compañía, forma parte de su trayectoria desde hace más de dos décadas. La meta también pone sobre la mesa un reto para el transporte público: avanzar hacia un modelo en el que las oportunidades profesionales no estén condicionadas por el género.
Cada mujer que se incorpora al volante contribuye a ampliar el horizonte laboral de otras. Para que ese cambio se consolide, el siguiente paso será convertir la apertura de puertas en condiciones duraderas de inclusión, estabilidad y crecimiento.

